10. Porque te quiero

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Bañarse y ponerse ropa decente la tarde de un sábado, no era precisamente algo que Changbin deseara hacer. Mucho menos para encontrarse con Felix y Hyunjin, verlos sonaba como la combinación perfecta para terminar de sumergirse en la miseria. Pero, realmente, había sido incapaz de seguir escapando del persistente rubio.

Consiguió evadirlo por casi dos semanas. En una ocasión se escondió en el cuarto de aseo, cuando lo vislumbró en el hall de entrada de su edificio. En otra, le rogó a Lisa para que dijera que no se encontraba en casa cuando llegó directo a tocar su puerta. Ignoró sus mensajes y silenció sus llamadas una y otra vez, hasta que su propia amiga lo convenció de envalentonarse y enfrentar sus miedos.

Finalmente, ¿qué era lo que más le angustiaba de compartir con ellos? ¿Verse como un perdedor? Como si al huir no estuviese recalcando lo que era: un completo fracasado.

Era su día libre, sólo quería acostarse a escuchar música y "scrollear" en redes sociales hasta el hartazgo, ni siquiera ir al gimnasio lo motivaba mucho últimamente. Sin embargo, ahí estaba, afeitado, calzándose ropa casual que le sentara bien, con el dormitorio y la sala de estar medianamente organizados.

—Ustedes están abusando de mi buena voluntad —comentó Lisa, saliendo del baño con implementos de limpieza en las manos—. Uno de los dos tiene que terminar de solucionar eso del estado de ánimo, ¿ah?

Changbin simplemente la abrazó, en una petición implícita de que se quedara a acompañarlo.

—Felix te ha buscado demasiado y Hyunjin me pregunta todos los días por ti —se explicó la chica, acariciando la espalda de su amigo—, va a estar todo bien. Si te hacen llorar me avisas y vengo al rescate.

Changbin sonrió antes de recibir un beso de su roomie en la frente y verla desaparecer por el pasillo, rumbo a su habitación. Volvió a mirarse en el espejo de la sala de estar. Su rostro estaba más delgado y ojeroso, aunque al menos no había rastros de hinchazón. No se permitiría llorar por amor, aunque su corazón se desgarrara pensando en el punto al que había llegado.

El sonido del timbre aceleró su corazón. Eran ellos.

Abrió la puerta con una leve sonrisa, que creció enormemente al sentir los brazos de Felix envolviendo con fuerza su cuerpo. La calidez de su abrazo entibió su pecho, como un gran sorbo de chocolate caliente en pleno invierno. Hyunjin por atrás alzaba bolsas con comida para enseñárselas. Hubiese deseado que fuera igual de efusivo que su novio para saludarlo, pero sabía que sus personalidades eran muy diferentes.

Hyunjin respiró profundo viéndolos entrar, se armó de su mejor sonrisa e ingresó al departamento con determinación. No estaba totalmente convencido de seguir a Felix en su idea de acompañar a Changbin, una parte de si mismo le decía que la presencia de ambos podría generarle más dolor que alivio. Pero había sido idea Felix, no podría negarse jamás a ninguno de sus anhelos.

Cuando lo conversaron, la mayor preocupación de Felix era que su relación estuviera en juego. ¿La de Hyunjin? Dañar aún más a Changbin.

De todas formas, ver el alivio cruzar el rostro de su amigo al ser abrazado por su novio, era un buen presagio. El indicador de que, posiblemente, estaban haciendo lo correcto. Mal que mal, habían acordado no mostrarse tan cercanos entre ellos, justamente para evitar provocar alguna incomodidad en él. En teoría, no deberían lastimarlo, ¿no?

—Trajimos papas fritas, pollo frito, helado de matcha, de chocolate con almendras —detalló Hyunjin, mirándolo con complicidad al mencionar el sabor favorito de Changbin, mientras depositaba los comestibles en la encimera—. Felix hizo brownies y yo preparé bulgogi.

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