—Igual red flag —sentenció Han, mirando con detención el diseño que estaba esmaltando en la uña de Felix.
—No lo imaginaba closetero —reflexionó Lino, sentándose en el marco de la ventana de la residencia de Felix, observó el cigarrillo que acababa de encender mientras especulaba en voz alta—. O sea, no es loca como nosotras. ¿Pero de clóset?
—Ya, dejen de tratarlo así —pidió el rubio a sus amigos. Incluso cuando le molestaba el hecho de no haberse enterado antes de la situación de Hyunjin con sus padres, no le gustaba que sus amigos lo criticaran—. En parte lo entiendo.
Era cierto, al mismo Felix le había costado contarle a su familia. ¿Por cuánto tiempo habría guardado silencio si no lo hubiesen descubierto a los besos con su vecino? Pero de eso habían pasado casi diez años. ¿Qué tan buen mentiroso era su novio?
—Pero es que, ¡¿qué pasa con ellos?! —continuó esparciendo veneno Han—. La familia de Changbin tampoco sabe lo del tal Wooyoung.
—Eso no es sorpresa —acotó Lino, sin abrir los ojos. Disfrutando como el sol bañaba su cuerpo.
—Como sea, no merezco que me tengan escondido —murmuró velozmente Felix, su voz grave raspó los oídos de Han con determinación.
—¡Te ha hecho bien la terapia! —Sonrió ampliamente su amigo, lleno de satisfacción.
—No tanto, todavía falta que aprenda a decirle las cosas a Hyunjin. —Lino abrió un solo ojo para juzgar con la mirada al rubio.
—¡Va al psicólogo, no con un mago! —lo regañó Han, para nuevamente voltear a Felix y acariciar su mano, retomando un estado más sereno—. Baby steps, cariño, nadie te apura.
Felix sonrió suavemente, sopesando que realmente necesitaba conversarlo con su novio. Guardó silencio la noche en que se lo confesó, las siguientes tampoco hablaron al respecto. Había llegado el día en que se encontrarían con Changbin y sentía que si no lo decía, las emociones estarían mucho más dispuestas a ebullir ante cualquier detalle.
Llegó al departamento de Hyunjin, que observó su look un tanto extrañado. ¿Se había esmerado para sorprenderlo? ¿O quería impresionar a Changbin? Lo más interesante, probablemente, es que una parte de Felix buscaba deslumbrar a Wooyoung.
Llevaba maquillaje, bastante, pero curiosamente su cara parecía recién lavada. La melena rubia recogida de manera "casual". Una chaqueta de cuero negra y demasiado grande, que probablemente le había visto a Lino antes. No era su Felix, pero sin duda se seguía viendo irrealmente hermoso.
Antes de que Hyunjin pudiera siquiera saludarlo con un beso, Felix lo detuvo.
—Necesito que hablemos ya. Si no lo hago me voy a arrepentir. Me lo voy a guardar. Vamos a ver a Changbin con todo dentro. Capaz y me pongo más celoso. O capaz no. No sé. Tampoco quiero averiguarlo. Por eso. Es ahora.
—Amor... —Hyunjin lo tomó suavemente de las manos y le sonrió con tranquilidad, a pesar de que su corazón comenzaba a oprimirse ante la incertidumbre.
Felix respiró profundo, había pensado en el autobús maneras de decirlo, pero no estaba resultando.
—No quiero que me ocultes a tu familia. No... No lo merezco. —Sentía como las lágrimas amenazaban por salir, pero debía resistir, ese maquillaje "natural" no había tardado tres minutos.
Hyunjin simplemente lo abrazó. ¿Cómo le explicaba que con veintitrés años, su corazón seguía acelerándose angustiado de solo pensar en conversarlo con sus padres?
—No, no lo mereces —Guardó silencio por un momento, enterrando su rostro en el cuello del rubio—. Es sólo... Nunca he hablado algo así con ellos, ni siquiera les he dicho que me gustan los hombres.
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EGOÍSMO
FanfictionNadie mira a Felix como lo hace Hyunjin. Nadie mira a Hyunjin como lo hace Changbin. Nadie mira a Changbin como lo hace Felix. Si me preguntan si es un poliamor o un triángulo amoroso... Un poco de esto y un poco de esto otro. Alguna vez leí que cua...
