EXTRA FINAL

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Diez años después.

I.N despachó amablemente a la maquilladora. No era que tuviera algo en especial en contra de ella o cualquiera de las personas que lo atendían en los diversos lugares donde había sido entrevistado últimamente; más que reticente a ser tocado, se había vuelto bastante impaciente. Prefería tomar una gran cantidad de jabón desmaquillante y frotarlo contra su rostro para deshacerse ágilmente del maquillaje.

Suspiró con una sonrisa al ver la toalla con la que se secó totalmente limpia. Ya estaba acostumbrado a las cámaras y las luces, pero seguía causándole un alivio extremo deshacerse del maquillaje y aplicar simplemente crema hidratante en su piel antes de abandonar el canal de televisión o el set de turno.

Para sorpresa de nadie, Jeongin jamás terminó la universidad. Se dedicó a conjugar sus dotes de artista plástico, su gusto por la moda y su facilidad para acceder a los contactos necesarios, para impulsar su carrera como diseñador independiente.

Necesitó aguantar un par de años viviendo en Corea antes de conseguir saltar a Japón y ser tomado en cuenta a nivel mundial. Pero gracias a eso, venía de su primera semana de la moda en occidente, lo que le había valido entrevistas en diferentes países. En cuanto lo contactaron viajó de regreso a Chile, el público regional lo adoraba por mencionar orgulloso a los medios internacionales cómo sus primeros acercamientos al arte se originaron ahí.

La entrevista para promocionar su marca era una mera excusa. Amaba volver a pasar unos días junto a Hyunjin y Yeji. Sentirse en su hogar.

—Y tú, ¿qué haces aquí? —Sonrió con tranquilidad. Coincidir después de tanto tiempo debía haberle sorprendido, pero una parte de sí mismo tenía la certeza de que ese encuentro casual se daría.

Internamente, fantaseaba con la posibilidad cada vez que un medio chileno lo contactaba. En unas cuantas ocasiones previas la vida le recordó que no eran más que anhelos imposibles y que, si quería verlo, debía pedirle a Hyunjin o directamente a Binnie que concertaran algún plan grupal.

Sin embargo, una parte de su corazón tenía la certeza de que ese día llegaría. Albergaba la idea de que surgiría por generación espontánea, incluso sabiendo que eso no existía biológica o químicamente hablando. Para su fortuna, o quizás tan solo en favor de su propio delirio, él era un hombre de arte y no de ciencia. A medida que los años pasaban, I.N se aferraba cada vez más a deseos imposibles como si fueran axiomas.

De alguna manera, comprendió que mientras más soñaba, sus aspiraciones y fantasías más hilarantes llegaban a volverse realidad.

Justamente ese día, como por arte de magia, estaba frente a él.

—Aquí trabajo —respondió Chris con naturalidad—. No nos vemos hace años, esperaba una recepción más entusiasta.

La sonrisa de Jeongin se ensanchó y sus ojos se volvieron una simple línea. ¿Cuándo había sido la última vez que lo vio? Posiblemente, nueve años atrás , cuando Chris asistió a un cumpleaños de Changbin. En ese entonces, I.N seguía de novio con Seungmin... el momento fue más que incómodo.

Por lo mismo y en adelante, Chris tomó la costumbre de invitar a su amigo a celebrar en algún otro lugar, dejando definitivamente de sumarse a las reuniones que Binnie hacía junto a sus novios y su círculo.

—Ya terminé mi horario —continuó Chris, apoyado en la puerta del camarín con un gesto seductor que casi parecía ensayado—. ¿Quieres ir a tomar algo?

Totalmente, I.N ya lo había vivido. En sus fantasías, claramente, donde todo siempre salía de maravillas. Así que se dejó llevar.

Caminar hablando de sus vidas ya era entretenido, no se veían hacía tanto que tenían mucho de que conversar. Demasiadas trivialidades: sus proyectos laborales, sus mascotas, los países que I.N había recorrido en los últimos años, dónde vivían.

EGOÍSMOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora