Nadie mira a Felix como lo hace Hyunjin.
Nadie mira a Hyunjin como lo hace Changbin.
Nadie mira a Changbin como lo hace Felix.
Si me preguntan si es un poliamor o un triángulo amoroso...
Un poco de esto y un poco de esto otro.
Alguna vez leí que cua...
Hyunjin llevó una mano a su frente y suspiró. Recurriendo a la última dosis de paciencia que le quedaba, sacó del bolsillo una cajita un poco más pequeña que su mano y, aunque no estaba en sus expectativas haberla entregado de ese modo, la introdujo en el bolsillo de Felix.
—Eso es tuyo —murmuró resignado, antes de dar la media vuelta y regresar a su automóvil.
Los cuestionamientos llenaron su pecho: ¿querría Troye simplemente acostarse con él? Le dió mil vueltas camino a casa y mil más mientras intentaba infructuosamente dormir. No pudo pegar pestaña. Felix lo había dejado. Y aunque albergaba la esperanza de que se arrepintiera pronto, darse cuenta de que su admiración no era mutua le rompía el corazón.
Llegó al aeropuerto siendo más un bulto somnoliento que un ser humano. Ver la sonrisa ambigua que le dedicó Troye al acercarse a saludar no hizo más que acrecentar sus dudas. ¿Qué pasaba si el viaje realmente no era más que una excusa para alejarlo de su novio y seducirlo?
La idea lo desanimaba. Saludó cortésmente a Troye y se dedicó a revisar detalles de trabajo, intentando no mortificarse con cada mirada intensa que su mentor le dedicaba. Luchando por no pensar en el ridículo que haría frente a toda esa gente, exponiendo sus obras mediocres por mero capricho de su superior.
Una vez sentado en el avión, tomó una pastilla que lo ayudaría a descansar gran parte de las dieciséis horas de vuelo que tenían por delante.
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La luminosidad de un nuevo día despertó a Felix. Su cabeza dolía, más por el inconsolable llanto de la noche anterior que por las copas de vino que había tomado. Comenzó a recapitular. Cada frase. Cada dardo lanzado. Mierda.
Se quedó mirando el techo, recapacitando en que tal vez no debió soltarlo todo, aunque realmente lo pensara. Sabía que lo suyo no eran simples sospechas sobre Troye. Estaba totalmente seguro de que el australiano tenía intenciones deshonestas con Hyunjin. Pero... había lastimado a su novio, o más bien exnovio, en su afán de hacerle ver los hechos.
Sabía que era inteligente, apasionado, muy disciplinado. Que ponía muchas más horas y esfuerzo de las que él mismo quisiera a sus obras y su trabajo. ¿Cuántas veces le había pedido Felix que dejara un momento pintar y se centrara en los besos que le urgía darle?
Un recuerdo irrumpió en su memoria. Hyunjin había dejado algo en su bolsillo. Se estiró para tomar su abrigo y sacar una cajita azul. En su interior, una cadena de la que pendía un colgante con forma de sol adornado por brillantes cristales, acompañada de una tarjeta cuidadosamente escrita a mano.