19 Es un montón

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—Creo que se fue —comentó Hyunjin volviendo a la cama, luego de ir a revisar el baño.

—¿Se paniqueó? —le respondió Felix, sonriendo un tanto nervioso.

—Se paniqueó —Lo tomó por la cintura volviendo a besar sus labios con cariño—. Démosle tiempo, va a volver.

—¿Tú crees? —La inseguridad de Felix era palpable. Sus ojos grandes y redondos miraban con un brillo triste a su novio, necesitados de certezas.

—Estoy seguro —Acarició la mejilla del rubio, sonriendo suavemente al observar sus pecas nuevamente de cerca—. ¿Quién se resistiría a volver a estar contigo?

Felix se perdió en la sonrisa enamorada de su novio, se dejó envolver por su cálido abrazo. Nuevamente se sentía flotar en una ensoñación. Lo que habían vivido suponía demasiada información que procesar, pero Hyunjin lo estaba tomando con una naturalidad tal, que le brindaba seguridad.

—¿Así que te gusta? —le preguntó Felix, mirándolo coqueto.

—Lo quiero, de hecho —dijo con calma, al notar la confianza con la que su novio se había atrevido a expresarlo—. Igual que tú.

El rubio asintió sonriendo, dejándole un suave beso en los labios. No sentía miedo ni inseguridad y llegó a cuestionarse si eso sería normal o si quizás debía encender sus alarmas. Lo cierto, era que Hyunjin le había demostrado mil veces que lo amaba y podía confiar en él.

—Que loco —caviló en voz alta Felix. Acurrucando su cuerpo desnudo contra el de su amado.

—Creo que podría salir bien. —Dejó un beso en la cabellera rubia.

—¿Estamos bien? —le preguntó, levantando la cabeza para observarlo con ojos suplicantes.

Hyunjin asintió en silencio, pensando en como organizar las ideas para explicar su sentir, sin acrecentar la culpabilidad de su novio. Felix, en cambio, necesitaba articular con palabras todas las disculpas que contenía desde hace días.

—Es que son tantas cosas —soltó—. Me cegué demasiado con los celos que sentía por Troye. Pasé todos estos meses poniéndote cara de orto cada vez que me hablabas de tu práctica. No fui un apoyo como tú si fuiste para mí. Es que lo detesto tanto, que no valoré lo hermoso que has sido conmigo todo este tiempo. Y te herí. Yo sabía que te sentías inseguro porque tu mamá te consiguió esa práctica. Pero tenía rabia y solo pensaba en mí. Solo pensaba en el miedo que me daba que te dieras cuenta de que yo no era tan bueno para ti.

—Si eres bueno para mí. —Lo miró tranquilamente, mientras acariciaba su cuello con suavidad.

—Lo sé —Sonrió, limpiándose suavemente las lágrimas que comenzaban a correr—. Lo sé, pero a veces es difícil convencerme. Como que a veces aún dudo.

—No te puedo juzgar por dudar de ti.

Le era imposible hacerlo. No cuando él mismo desconfiaba de la validez de cada uno de sus logros. No cuando a pesar de haber recibido correos y más ofertas para otros proyectos en su portafolio, seguía preguntándose si realmente merecía esa atención.

—Pero me puedes juzgar por hacerte sentir peor —expresó Felix con un puchero.

—La daga ya estaba en mi abdomen, sólo la giraste un poco entre mis intestinos —bromeó, sonriendo de medio lado.

—No sé cómo sentirme con eso —Felix rio suavemente, un tanto nervioso.

La sonrisa de Hyunjin era tranquila. Había tenido muchos días para procesar su dolor, para analizar justamente de dónde venían. Más que sufrir por las palabras de Felix, lo hacía por no contar con él para calmar su dolor.

EGOÍSMOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora