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【Sorpresas sorpresivas】

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【Sorpresas sorpresivas】

CUANDO entraron en el Gran Comedor al día siguiente, Lilith esperó fervientemente encontrar a Remus Lupin

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CUANDO entraron en el Gran Comedor al día siguiente, Lilith esperó fervientemente encontrar a Remus Lupin. Lamentablemente para ella, su padrino no se encontraba allí.
 
–¿Se desmayaron, Potter's?– la burlona voz de Bruno llamó su atención; el Hufflepuf parodiaba un desmayo que hizo carcajear a todos a su alrededor. 
 
–Vete a la mierda, Abott– insultó Deimos. 
 
–¿También te desmayaste, Crouch?– volvió a burlarse el chico. 
 
–No, pero tu lo harás si sigues molestando– lo amenazó, completamente serio. 
 
–No le hagan caso– les dijo Hermione, que iba detrás de Harry –No vale la pena. 
 
–¡Eh, Potter's!– gritó Amber Macmillan, también perteneciente a ese grupo –¡Ahí vienen los dementores! 
 
–¡Jódete, Macmillan!– se defendió la chica. 
 
Los preadolescentes se dejaron caer en sus asientos en la mesa de Slytherin, ganándose malas miradas por parte de sus respectivas casas. Los Slytherin más cercanos a ellos saludaron a Lilith con sonrisas casi imperceptibles, y ella les devolvió el saludo energéticamente. 
 
–Los nuevos horarios de tercero– anunció uno de ellos, pasándoselos –¿Qué les sucede? 
 
–Abott– respondió de mala gana. 
 
–¿Quieres que nos encarguemos de él, Lilith?– uno de quinto se metió en la conversación; sus amigos de Slytherin y Hufflepuff (además de Deimos) la miraron esperanzados, mientras que los demás parecieron espantados. 
 
–No, gracias, Alan– negó con una sonrisa. 
 
–Como digas– Alan se encogió de hombros –Si cambias de opinión, avísame– y sin decir más, volvió a su desayuno. 
 
Un poco más animada, se sirvió un poco de huevo frito. Hermione se aprendía su nuevo horario. 
 
–Bien, hoy comenzamos asignaturas nuevas– dijo alegremente. 
 
–Ah, libritos– observó Leo, frunciendo el ceño al mirar por sobre su horario –Creo que se confundieron con tu horario. Tienes como diez materias a la vez. 
 
–Ya me las arreglaré, ojitos. Lo concerté con la profesora McGonagall. 
 
–Pero mira– señaló el papel –Hoy a las nueve: Runas Antiguas, Estudios Muggle (materia que todavía no sé por qué cursas) y Adivinación. Sé que eres muy capaz de poder estudiar todo eso, pero nadie puede estar en tres lugares a la vez. 
 
–Claro que no se puede.
 
–Entonces... 
 
–Pásame la mermelada– le pidió Hermione. 
 
–Pero... 
 
–¿Y a ti qué te importa si mi horario es un poco apretado?– replicó bruscamente.
 
Sin decir más, comenzó una conversación más animada con Ron, quien no parecía muy emocionado. 
 
Leo, por otro lado, se sintió algo dolido por aquella respuesta tan cortante; sin embargo, se recompuso rápidamente y sonrió al comenzar otra conversación, esta vez con Blaise. Ryan y Lilith se dedicaron miradas cómplices, reconociendo la falsedad en el rostro de su mejor amigo y lo mal que lo pusieron aquellas palabras por parte de Hermione. Se dijeron mediante este medio que hablarían después con él. 
 
En ese momento entró Hagrid en el Gran Comedor. Tenía puesto su abrigo largo de piel de topo y llevaba colgando de una de sus enormes manos un zorrino muerto, que se balanceaba. 
 
–¿Va todo bien?– dijo con entusiasmo, deteniéndose camino a la mesa de profesores –¡Están en mi clase! ¡Inmediatamente después del almuerzo! Me levanté a las cinco para preparar todo. Espero que salga bien... Yo, profesor... Francamente... 
 
–Todo saldrá bien, Hagrid– lo animó Bia, levantando los pulgares en forma de apoyo. 
 
Les dirigió una amplia sonrisa y se fue a la mesa de profesores, balanceando el zorrino. 
 
–Me pregunto qué habrá preparado– dijo Ron con curiosidad. 
 
El comedor se vaciaba a medida que la gente se dirigía a la primera clase. Ron comprobó el horario. 
 
–Lo mejor será que vayamos ya, Harry. Miren, el aula de Adivinación está en el último piso de la torre norte. Tardaremos unos diez minutos en llegar...
 
–Nosotros también debemos irnos– informó Ryan –. Debemos ir al ala oeste, tenemos Runas Antiguas y no sería bueno llegar tarde a la primera clase del año. 
 
Sin más, cada uno se dirigió a la clase que le correspondía. Lilith, Ryan y Regulus se encaminaron al ala oeste. Se tardaron alrededor de diez minutos en llegar a la clase. 
 
Al entrar, se acomodaron en los asientos del fondo, donde nadie podría verlos. Cinco minutos después, Hermione se sentó junto a Reggie, confundiéndolos. La chica lucía cansada, como si hubiese corrido una maratón. 
 
–¿Que tú no te habías ido con Ron y Harry a Adivinación?– le preguntó Lilith. 
 
–Por supuesto que no– negó obvia. 
 
–Hermione, te vimos– recordó el Crouch, viéndola con sospecha. 
 
–Solo fui al baño– respondió esta, sacando sus libros. 
 
Ninguno de los tres pareció convencido por esa respuesta, pero no pudieron  replicarle nada, puesto que una mujer alta y muy delgada (quien supusieron era la profesora) entró al salón pidiendo silencio. 
 
–Buenos días a todos, soy la profesora Bathsheda Babbling, profesora de Estudios de Runas Antiguas– se presentó, parecía bastante seria –Lo primero que deben saber para esta clase es: ¿Qué son las runas antiguas? Las runas antiguas son una forma de escritura que las brujas y los magos usaban hace cientos de años... 

Beautiful DarkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora