Había una vez, una princesa pelirroja prisionera en un armario debajo de la escalera.
La princesa vivía en un castillo que no era suyo. Con un sufrimiento que no debería. Hasta que un día, un semigigante apareció en la puerta de este, tiñendo su des...
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No me odies
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Decir que las cosas habían vuelto a la normalidad luego de encontrar a Syrax sería una completa mentira.
Las cosas entre Ryan y Lilith seguían bastante tensas. Aunque el heredero de los Grindelwald había intentado acercarse a la protegida de los James, siempre había alguien que lo evitaba. Y esas personas no eran nada más y nada menos que Harry Potter, Luz Lovegood y los trillizos Crouch, en especial Deimos, quien parecía había tomado el papel de guardián de Lilith Potter.
La pelirroja tampoco parecía muy dispuesta a hablarle. Cada vez que se la cruzaba por algún pasillo, ella lo observaba dolida antes de girar y dirigirse en la dirección contraria, ignorándolo completamente.
Ryan ya no sabía qué más hacer.
—Mírenlo— lo señalo Blaise durante el desayuno —Parece un cachorro al que su dueño no le da atención.
Theo, Leo, Bia, Draco y Jake dirigieron la cabeza en la dirección que Blaise señalaba. Pansy intentaba por todos los medios que su primo le dirigiese aunque sea una palabra, pero el azabache ni siquiera le estaba prestando atención, tenía la mirada perdida en el desayuno que no había probado. Sus hombros demostraban lo deprimido que se sentía.