Había una vez, una princesa pelirroja prisionera en un armario debajo de la escalera.
La princesa vivía en un castillo que no era suyo. Con un sufrimiento que no debería. Hasta que un día, un semigigante apareció en la puerta de este, tiñendo su des...
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Todos viven distintas situaciones
Luz Marlene Lovegood-Rosier.
Luz Marlene. Su primer nombre que, literalmente, significa "brillo". Y su segundo nombre, que pertenecía a alguien a quien su madre admiró mucho en su juventud.
Naturalmente, su nombre tuvo peso en su vida. No por lo que representaba. Sino por quien lo llevó. Luz se esforzó toda su vida para ser algo más; quería ser recordada como Luz Lovegood, la chica que les demostró a todos que pudo llegar alto independientemente de las palabras de los demás, no como quien lleva el nombre de Marlene McKinnon, la aurora de hierro.
Todavía puede recordar perfectamente cuando le dijo a su padre que quería trabajar en el Ministerio. Su sorpresa, como intentaba fingir (sin mucho éxito) su felicidad. No podía culparlo; después de todo, ellos eran quienes más se burlaban de él.
Lovegood-Rosier. El apellido de dos traidores a la sangre. Xenophilius Lovegood, su padre, era un hombre que nunca se dejó llevar por las apariencias o rumores; él, que siempre creyó en un mundo aún más fantástico que este (con criaturas que el Ministerio decía fervientemente que eran invento de un loco), un mundo en el que lo imposible es posible. Por otra parte, su madre, Pandora Rosier, pertenecía a una familia de sangre pura de los Sagrados Veintiocho, los Rosier. Aunque su crianza estuvo marcada por una supremacía llena de prejuicios, la menor de la familia nunca se dejó llevar por las creencias de su familia. De hecho, era todo lo contrario a ellos: creativa, soñadora y, a ojos de su familia, extraña.