Había una vez, una princesa pelirroja prisionera en un armario debajo de la escalera.
La princesa vivía en un castillo que no era suyo. Con un sufrimiento que no debería. Hasta que un día, un semigigante apareció en la puerta de este, tiñendo su des...
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La predicción de Trelawney
La euforia de ganar la copa les duró al equipo de Gryffindor exactamente una semana. Incluso el clima parecía celebrarlo. A medida que se aproximaba Junio, los días se volvieron cada vez menos nublados y más calurosos, y lo que todo el mundo quería pasear por los terrenos del colegio y dejarse caer en la hierba, con grandes cantidades jugo de calabaza bien frio o jugar alguna partida improvisada de algún juego mientras veían los movimientos del calamar gigante por encima de la superficie.
Pero no podían hacerlo. Los exámenes de encontraban cada vez más cerca, y no había tiempo para holgazanear, pues los alumnos tenian que permanecer dentro del castillo, haciendo enormes esfuerzos por las ventanas mientras por las ventanas entraban tentadores ráfagas de aire. Incluso se había visto trabajar a Fed y George Weasley; estaban a punto de obtener el TIMO. Percy se preparaba para los ÉXTASIS, el título más alto que se podía obtener en Hogwarts. Como Percy quería entrar al Ministerio de la Magia, necesitaba las máximas calificaciones. Se ponía cada vez más nervioso y castigaba muy severamente a cualquiera que interrumpiera el silencio en la sala común por la tarde. La única persona que parecía más nerviosa que Percy era Hermione.
Los chicos habían dejado de preguntarle como se las arreglaba para acudir a todas sus clases, pero no pudieron contenerse cuando vieron su horario de exámenes: