Capítulo 15.

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-Así que estás pensando en mudaros -dijo Sebastián, tomando asiento frente a Heriberto, mientras le tendía una copa.

Heriberto había acudido a visitar a Sebastián en busca de consejo. Últimamente, la tensión con el exmarido de Victoria estaba comenzando a afectar la paz en su hogar, y necesitaba claridad sobre qué hacer al respecto. Sebastián y Estela, siempre dispuestos a escuchar, lo habían invitado a quedarse a charlar mientras compartían una copa de vino.

-Es algo que he considerado -respondió Heriberto con un suspiro, dejando la copa sobre la mesa sin tocarla-. Pero no quiero que Victoria lo sienta como una derrota. Sé lo importante que es ese apartamento para ella, después de todo lo que ha luchado.

-Lo entiendo, pero a veces dar un paso atrás no es rendirse, Heriberto -añadió Estela-. Es proteger la paz que habéis construido juntos.

Sebastián asintió, llenando los vasos de vino.

-Además, siempre está la opción de empezar algo desde cero. No digo que sea fácil, pero construir un hogar juntos puede significar mucho más que quedarse en un lugar lleno de recuerdos difíciles.

Heriberto frunció el ceño, considerando las palabras de ambos.

-¿Creéis que debería hablar con ella sobre mudarnos a una casa nueva? -preguntó finalmente, su tono lleno de incertidumbre.

-No creo que "deberías". Pero podría ser una idea que le des a ella, como una alternativa. Dejarle claro que no es una huida, sino un nuevo comienzo -dijo Estela con suavidad, bebiendo de su copa.

-Además -añadió Sebastián-, puedes involucrarla en el diseño. Victoria es una mujer con ideas claras. Imagino que sería emocionante para ella dar forma a un lugar que represente esta nueva etapa.

Heriberto tomó un sorbo de vino, dejando que las palabras calaran en él. Hablar con Sebastián y Estela siempre lo hacía sentir más centrado, como si las soluciones estuvieran más cerca de lo que creía.

-Supongo que lo más importante es que ella se sienta escuchada. No quiero tomar decisiones que la hagan sentir presionada.

-Eso es lo esencial, Heriberto -dijo Estela con una sonrisa cálida-. Hablarlo, dejarle claro que tú estás allí para ella, pase lo que pase.

Sebastián apoyó una mano en el hombro del que consideraba un hijo.

-Hazle saber que, sea cual sea su decisión, tú estarás allí para construir ese hogar, aunque sea metafóricamente. Eso es lo que realmente importa.

Heriberto asintió, sintiendo un peso menos en el pecho.

-Gracias a ambos. Creo que ahora tengo más claro cómo abordar esto.

Mientras la conversación derivaba hacia temas más ligeros, Heriberto no podía evitar imaginar el rostro de Victoria al hablarle de la posibilidad de un nuevo hogar, uno que ellos construyeran juntos, libre de sombras del pasado.

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A la mañana siguiente, Estela estaba sentada en una de las sillas de la cocina de casa de Victoria y Heriberto, revisando una lista de proveedores en su tablet. Victoria y Heriberto, de pie junto a la mesa, discutían sobre los detalles de la boda, con un brillo de emoción en los ojos.

-Vale, quiero que todo sea elegante pero a la vez sencillo... ¿cómo lo ves, Heri? -preguntó Victoria, mirando a su futuro esposo.

-Estoy de acuerdo, cariño. Algo tranquilo, que refleje lo que somos, pero con ese toque especial. -Heriberto se rascó la barbilla-. ¿Y qué opinas de la música?

Estela levantó la vista de la tablet, sonriendo.

-La música tiene que ser clave, ya lo sabéis. Algo que marque el tono del evento. Puedo encargarme de eso también, si queréis. -Hizo una pausa y se inclinó hacia ellos-. Y no os preocupéis por nada más, lo tengo todo controlado.

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