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Silencio, después de horas de destrucción sin parar, solo quedaba una mujer destrozada fisicamente como emocionalmente, su cuerpo inerte sobre el colchón, alrededor de toda la destrucción, algunas de sus heridas habían sanado, otras que tenían incrustados pedazos de cristal, no dejaban de sangrar, la chica parecía inconsciente, pero solo estaba en su cama torturandose una vez mas, antes de volver a perder el control, su estomago moría por algo de comida, su pecho dolía, las herida ardían, pero ella no hacia el intento de moverse, ni cuando la puerta se abrió junto el sonido de una voz aterrada por el desastre dentro
-Largo de aquí – pidió con su voz casi inaudible – Quiero estar sola
-Imagino que no has comida nada - Leah con voz cálida se acercaba esquivando los vidrios en el camino – Mi mamá te preparo algo
-No te quiero aquí – susurró con su voz quebrada por el dolor pero firme en su declaración – Vete, por favor
-Vamos – pidió de manera suplicante mientras se sentaba en un espacio libre de la cama junto a ___ - Por favor, come un poco, nos preocupas - ___ negó pero no dijo nada, Leah examinaba el cuerpo de su amiga, notando heridas que seguían abiertas – Al menos déjame curarte, morirás desangrada si sigues así
-Me da igual
- No te preocupa lo que sentirá Jake? – Leah hacia una mueca intentando convencerle – Lo que sentirá tu tío o la manada si mueres - silencio, las respiraciones de ambas chicas era lo único que se escuchaba - Dime donde hay un botiquín? – exigió Leah a lo que ___ señalo el baño – Escucha, no te pido mucho, solo que sigas viva, si? –
Leah se acercó con cautela y, al ver que ___ no intentaba levantarse ni resistirse, empezó a curar las heridas que más necesitaban atención, los pedazos de vidrio aún estaban enterrados profundamente en su piel, pero ella no protestó, sólo se quedó allí, mirando el techo, su rostro sombrío y distante
Leah trabajó en silencio, limpiando, tratando las heridas, con cuidado y precisión, pero sin decir palabra alguna, no era necesario hablar, sabía que ___ no quería escuchar palabras de consuelo, ni promesas vacías, sólo necesitaba pasar por este momento, de alguna manera, y Leah no podía hacer más que estar ahí, aunque fuera en silencio
Finalmente, cuando terminó, Leah se levanto en busca del traste lleno de comida, para llevarlo junto a su amiga, a la cual estaba observando, por que no se movía ni un poco
—___, tienes que comer —dijo Leah con firmeza, levantando el plato frente a ella, ___ apenas movió la cabeza, rechazando la comida con una mueca, como si no tuviera fuerzas ni ganas de resistirse más, Leah no era del tipo de persona que se rendía fácilmente, y mucho menos con alguien a quien considera familia tomó una profunda respiración y, sin dar espacio para más excusas, se acercó más
—Vamos, no me hagas insistir —dijo, mientras se sentaba al borde de la cama y le levantaba ligeramente la cabeza con un gesto firme, extendió la cuchara hacia los labios de ___ - Se que te gustara
—No tengo hambre —musitó con su voz apenas un susurro – Déjame en paz
Leah, sin perder la calma, ignoró la resistencia y, con la misma firmeza, le acercó la cuchara a la boca, al principio, ___ hizo un movimiento para apartarse, pero Leah la sostuvo suavemente
—Te voy a alimentar aunque no quieras —le dijo Leah en un tono tranquilo, aunque con una chispa de autoridad en su voz – Y no pondrás resistencia, entendido?
Cuando la cuchara tocó sus labios, ___ miró a Leah sorprendida, pero al final, y ante la persistencia de la chica, abrió la boca, permitiendo que tomara el bocado, fue un momento de tensión, pero también un pequeño alivio para ambas, ___ no se esperaba que la situación fuera tan complicada, unos segundos de silencio pasaron, y luego un pequeño suspiro de rendición escapó de sus labios, sin quererlo, una sonrisa leve apareció en su rostro mientras Leah le daba otro bocado
A medida que seguía alimentándola, algo curioso ocurrió, ___ empezó a relajarse, era la primera vez en días que alguien no la dejaba rendirse por completo, la situación aunque difícil, la hizo reír débilmente, algo que ni ella misma había esperado hacer.
Cuando finalmente se terminó la comida, Leah la miró con una ligera sonrisa.
—Muy buena chica —le dijo, acariciándole el pelo con ternura, luego, se levantó de la cama y suspiró —Voy a dejarte descansar ahora —dijo con un tono suave, aunque determinado—. Volveré mañana con más comida, descansa, ___
-No – Leah volteo en dirección de su amiga confundida por su respuesta – Espera, me iré contigo a la reserva – con la voz baja, pero firme agrego – No quiero seguir en este lugar
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___ caminó junto a Leah hacia la reserva, sin mirar atrás había dejado atrás la casa que compartía con Alice, el lugar que había sido su refugio y su hogar, ahora convertido en un recuerdo doloroso mientras caminaba, sentía el peso de la decisión en su pecho, pero al mismo tiempo, algo en su interior le decía que necesitaba este cambio, esta desconexión para poder encontrar algo de paz
Al llegar a la casa en la que había vivido antes de mudarse con Alice, ___ se detuvo en la entrada, observando el lugar que ahora se sentía extraño, vacío, las ventanas estaban cerradas, la puerta apenas se mantenía en pie, había algo en el aire que no podía ignorar, la casa no se sentía como un hogar pero al mismo tiempo, le ofrecía algo que la otra ya no podía, el consuelo de lo familiar
No había tiempo que perder, la manada pronto se enteraría de su regreso, era evidente que algo no estaba bien con ella, y que necesitaba la ayuda de aquellos que se preocupaban por ella, aunque lo odiara, Leah se encargó de la situación contactó a su madre Sue, y juntas se presentaron en la puerta de ___ con sabanas limpias, comida casera y algo de limpieza en mente
—Te traje algo de comida, ___ —dijo Leah, dejando el plato sobre la mesa— Come mientras ayudo con todo esto
___ observó el plato, pero su mirada estaba perdida, sabía que debía comer, pero no tenía ganas de nada, de todas formas, se sentó frente a la mesa y comenzó a comer lentamente, sin mucha intención, Leah junto a Sue trabajaban en silencio alrededor de ella, limpiando la casa, sacudiendo las cobijas, y abriendo las ventanas para que el aire fresco entrara, cada movimiento de ellas era un recordatorio de que la intentaban ayudar, aunque ___ no lo pidiera
—No te preocupes —dijo Sue, desde la esquina de la habitación, mientras recogía algunas cosas que ___ había dejado atrás - todo estará bien, dejaremos este lugar como nuevo
Leah, la observaba en silencio, sabiendo que, aunque todo estuviera en orden, su amiga estaba sufriendo, y por mucho que intentara distraerla o hacerla comer, el vacío en su interior solo aumentaba
—Ya casi terminamos —comentó Leah, con una ligera sonrisa, se acercó a ___, que seguía comiendo en la mesa, y acarició su cabello con suavidad. — Eres buena chica, ___, así me gusta, que cuides de ti
___ levantó la vista por un momento, apenas consciente de las palabras de Leah, no sabía si estaba agradecida, molesta o simplemente agotada pero lo que sí sabía era que, en ese instante, estaba tan perdida como en la casa destruida donde había dejado atrás su vida con Alice.
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My Moon Alice Cullen y tu
Fiksi Penggemar__ nunca sintió que perteneciera al que se suponía era su hogar, había sido ignorada, juzgada y maltratada por casi todos, por el pasado qué compartían sus padres, un pasado que ella nunca conoció, pero el destino le dará algo muy importante...
