Esa tarde, después de que Angela se fuera, ___ estaba en casa, ordenando algunas cosas cuando escuchó el sonido familiar de un coche acercándose. Miró por la ventana y vio a su tío, acompañado de Leah, bajando del vehículo. Se sintió un poco sorprendida, pero no pensó que fuera nada grave, así que fue a abrirles la puerta.
—Hola, ___, ¿cómo estás? —saludó su tío con una sonrisa, mientras Leah le hacía un gesto amistoso.
___ les devolvió la sonrisa, pero algo en su interior la alertaba. Sabía que Billy tenía una forma muy particular de ver las cosas, especialmente cuando se trataba de su vida personal.
—Hola, chicos. ¿Qué los trae por aquí? —preguntó, invitándolos a pasar mientras cerraba la puerta detrás de ellos.
Su tío asintió, pero antes de que pudiera responder, Billy, con su tono característico de quien sabe algo que los demás no, dejó escapar una ligera risa.
—Vi que Angela te visitó hace poco, —dijo, sin rodeos, mirando a ___ con una mirada que reflejaba una mezcla de curiosidad y una ligera sonrisa.
___ se tensó un poco al escuchar su nombre. Se sentó en el sillón, algo incómoda.
—Sí, fue por trabajo, no es nada importante. —respondió rápidamente, buscando restarle importancia al encuentro, aunque sus palabras no sonaban tan convencidas como le hubiera gustado.
Billy se sentó frente a ella y, con una mirada que parecía leerle los pensamientos, le dio un suave golpe en la pierna.
—___, no tienes que esconderlo. —dijo con suavidad—. Todos sabemos que hay algo más ahí. Tal vez sea hora de pensar en lo que realmente quieres. ¿Has considerado invitarla a salir?
___ suspiró profundamente y se pasó una mano por el cabello, como si quisiera despejarse de sus pensamientos. No le sorprendió la propuesta de Billy; siempre había sido directo con ella. Pero la respuesta no era tan sencilla.
—No, Billy. —dijo con firmeza, sus ojos fijos en él. —A pesar de todo, mi corazón sigue siendo de Alice. No creo que esté lista para algo más, y no quiero hacerle daño a Angela. Ella merece algo completo, algo sin dudas.
Leah, que había permanecido en silencio hasta ese momento, le dirigió una mirada comprensiva. Sabía que ___ aún llevaba la carga de su amor por Alice, aunque sus palabras eran claras.
—Lo entiendo, ___, —dijo Leah suavemente—. A veces, el corazón no sabe cómo seguir cuando se ha quedado atrapado en el pasado. Pero no está mal considerar otras opciones. Y si alguna vez decides cambiar de opinión, sabes que aquí estaremos para apoyarte.
___ asintió lentamente, mirando a ambos con gratitud.
—Lo sé. Gracias. —respondió en voz baja, como si estuviera agradecida por el apoyo, pero al mismo tiempo un poco triste por no poder avanzar. —No es que no aprecie a Angela, es solo que... Alice fue mi todo. Y eso no es algo que pueda olvidar tan fácilmente.
Billy suspiró y se recostó en el respaldo del sillón, como si estuviera procesando lo que acababa de escuchar.
—A veces, ___, el corazón necesita tiempo para sanar. Y aunque Alice siempre será parte de ti, no significa que no haya espacio para algo nuevo. Solo... no te cierres por completo, ¿vale?
___ miró a su tío, comprendiendo sus palabras, pero su mente seguía fija en Alice. A pesar de que quería avanzar, las emociones que aún sentía por ella no podían ser borradas de la noche a la mañana.
—Lo intentaré, Billy. Pero por ahora, no puedo prometer nada. Solo necesito tiempo.
Leah asintió, entendiendo perfectamente.
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My Moon Alice Cullen y tu
Fanfiction__ nunca sintió que perteneciera al que se suponía era su hogar, había sido ignorada, juzgada y maltratada por casi todos, por el pasado qué compartían sus padres, un pasado que ella nunca conoció, pero el destino le dará algo muy importante...
