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La luna brillaba con una intensidad etérea sobre la frontera entre los territorios, iluminando el bosque con un resplandor pálido y plateado, el aire era frío, cargado con la humedad del follaje y el eco lejano de la vida nocturna pero lo único que realmente importaba en ese momento era el sonido de unas patas ágiles avanzando con determinación

__ corría, lo hacía con una claridad que antes no había tenido, con la certeza de quien ha tomado una decisión y está lista para enfrentarla, a diferencia de la primera vez que estuvo en este mismo lugar en busca de Alice, no venia tras un destierro, ella venia por que sabía exactamente lo que quería 

Entre sus fauces, el peso ligero de la ropa que llevaba consigo le recordaba que esta vez venía preparada, cuando llegó a la frontera, se detuvo, olfateando el aire, había  el aroma de varias personas  Jasper, Seth, Leah, Jacob, Bella y  Alice,  pero aunque el de Alice era mas débil era inconfundible, una mezcla entre algo dulce y frío, pero que para ella siempre había sido cálido y familiar

Tomó aire profundamente y  entonces, aulló, el sonido resonó en la inmensidad del bosque, un llamado firme, inconfundible, era una señal, una respuesta

El eco se propagó en todas direcciones, expandiéndose más allá de los árboles, de los ríos, de los límites que alguna vez habían parecido imposibles de cruzar, desde la reserva, el sonido alcanzó a Leah, Seth y Jacob, quienes al escucharlo, intercambiaron miradas cargadas de significado

Leah, con su típica actitud, cruzó los brazos y rodó los ojos

—Ya era hora —murmuró con una sonrisa apenas visible

—¡Lo hizo! - Seth, incapaz de contener su entusiasmo, golpeó el brazo de Jacob con emoción -  ¡Lo hizo!

Jacob sonrió de lado, sin dejar de mirar en dirección a la frontera

—Las piezas vuelven a moverse

En la casa Cullen, Bella y Jasper también escucharon el aullido

Bella se detuvo en seco, sus ojos  parpadeando con sorpresa antes de que una leve sonrisa cruzara su rostro, Jasper cerró los ojos un instante, percibiendo en el aire un cambio sutil pero poderoso

Era una victoria, una silenciosa, pero una victoria al fin y al cabo 

Alice estaba sola, llevaba horas sentada en la casa que tenía, un espacio apartado de la familia, su mente era un torbellino incontrolable, la espera la estaba matando, o tenía noticias, no había señales, no sabía si __ tomaría el collar como un mensaje positivo, como un llamado, como un puente entre ellas... o como un punto final

Cada segundo que pasaba sin una respuesta se sentía como una confirmación de lo que más temía, la estaba perdiendo.

Alice, que siempre había tenido una certeza absoluta sobre el futuro, ahora se encontraba sumida en la incertidumbre, no podía ver lo que venía, no podía anticipar el siguiente paso y eso la aterraba

Sus dedos inquietos recorrían el borde de la mesa en la que estaba apoyada, y sus pensamientos se arremolinaban en su mente sin descanso

¿Y si no me busca?
¿Y si la respuesta es su silencio?
¿Y si ya ha elegido a Angela?
¿Y si simplemente... ya no me quiere?

El solo pensarlo hizo que algo dentro de Alice se encogiera, o, no, no, no podía permitirse dudar pero justo cuando su angustia estaba a punto de consumirla...

El aullido llegó, un sonido claro, decidido, el llamado que lo cambiaba todo, Alice sintió su cuerpo reaccionar antes que su mente, se levantó con una velocidad sobrehumana, como si el suelo bajo sus pies hubiera desaparecido por un instante, el alivio fue inmediato, tan intenso que casi se sintió mareada, elgo en su pecho se deshizo, una opresión que ni siquiera había notado hasta que ya no estaba ahí

La había escuchado, la había entendido y  lo más importante de todo... La estaba buscando, sin pensarlo dos veces, Alice salió disparada, la decisión ardía en cada fibra de su cuerpo, no esperaría más

Porque si __ había dado un paso... Ella se aseguraría de dar el siguiente

My Moon Alice Cullen y tuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora