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El día de la batalla había llegado, y el invierno estaba en su máximo esplendor, el aire era frío, con un peso palpable que parecía presionar sobre cada ser en el claro, la nieve caía lentamente desde el cielo gris, cubriendo el suelo y todo a su paso, como un manto blanco que hacía que cada movimiento se viera claramente, pero a la vez ocultaba todo lo que sucedía a su alrededor, la tensión se sentía en cada rincón, como si el tiempo mismo estuviera conteniendo el aliento

Los testigos de los Cullen, los vampiros que se habían alineado con ellos, permanecían en la distancia, sus ojos brillando con intensidad, observando todo en silencio, sabían que lo que estaba por venir cambiaría todo, que este encuentro definiría el futuro, y sus rostros mostraban una mezcla de ansiedad y determinación

A lo lejos, en las sombras del bosque, los metamorfos de la manada de __ estaban escondidos, esperando el momento en que el alfa diera la señal, los lobos estaban listos, sus cuerpos tensos y alertas, esperando la orden para salir y mostrar su apoyo a los Cullen, no podían evitar pensar en lo abrumadoramente desproporcionados que eran los números, la cantidad de Vulturis que avanzaban hacia ellos

El suelo temblaba levemente con cada paso que los Vulturis daban, sus capas rojas ondeando al viento, como una marea oscura, avanzaban, mostrando su imponente poder y su unidad, __ observaba la escena desde la distancia, el peso de la incertidumbre apretando su pecho, estaban siendo superados en número, y aunque la manada de metamorfos era fuerte, no podían negar lo imponente de la amenaza que se acercaba

De repente, la voz de Edward resonó a través del aire, clara y firme "Aro está buscando a Alice"

Esa simple frase dejó a __ tensa, su mirada fija en los Cullen y sus compañeros vampiros, Alice, su impronta, estaba siendo buscada, el corazón de __ latió con fuerza

Los minutos parecían una eternidad, y el silencio se mantenía mientras los Vulturi avanzaban más y más cerca pero, finalmente, la señal llegó, Jacob, con su mirada fija en __, hizo un leve movimiento, una señal que solo ella reconocería, la tensión en el aire era ahora palpable, y en ese instante, __ supo lo que tenía que hacer

—Ahora —murmuró __ a los miembros de su manada

Como un solo cuerpo, los lobos comenzaron a moverse, primero, uno, luego otro, hasta que todos comenzaron a aparecer entre los árboles, sus figuras imponentes y poderosas surgiendo de las sombras, sus ojos brillaban con determinación, pero también con una feroz lealtad, los lobos de la manada de __ avanzaron con paso firme hacia el claro, alineándose con los Cullen en un despliegue de fuerza y apoyo

A medida que la manada se aproximaba, el aire se cargó de una energía primitiva, los lobos de __, encabezados por ella, caminaron en dirección de los Cullen, mostrando su compromiso, Edward, con un gesto sutil, asintió agradecido

__ se mantenía en silencio, su mirada fija en la figura de Aro, que se acercaba con su característica serenidad, los segundos parecían alargarse, y en su mente, __ solo pensaba en lo que estaba por venir, en los sacrificios que todos tendrían que hacer, sin embargo, no había vuelta atrás, el destino estaba sellado

Jacob, con su instinto protector y feroz, dio un paso adelante, al frente, junto a Renesme, Bella y Edward, se posicionó con fuerza, mostrando que estaba dispuesto a darlo todo por proteger a su impronta, los Vulturi lo miraron con desdén, pero no podían ignorar la determinación que brillaba en sus ojos, Jacob no se movería, no daría ni un paso atrás

Carlisle caminó con paso firme, su rostro lleno de determinación, pero sin perder su habitual compostura, los testigos de los Cullen se quedaron atrás, observando con la misma tensión en el aire, Aro, por su parte, parecía satisfecho de ver a Carlisle acercarse, pero sus ojos, tan penetrantes, no podían ocultar su deseo de conseguir lo que quería

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