La manada avanzaba, recorriendo la vasta reserva como lo hacían cada día, el territorio, lleno de sonidos familiares y aromas conocidos, parecía tan tranquilo como siempre, cada miembro cumplía su función: algunos vigilaban las sombras del bosque, otros olfateaban el aire en busca de señales, y los más jóvenes seguían aprendiendo de los mayores, atentos a cada detalle del recorrido
Pero, aunque la rutina transcurría con normalidad, había algo en el ambiente, un ligero vacío que sólo ellos podían percibir, la conexión que los unía era fuerte, sí, pero no era la misma desde que ella se había ausentado, la ausencia era silenciosa, como un eco lejano que nadie mencionaba, pero todos sentían
De repente, algo cambió, una presencia distinta comenzó a sentirse en el aire, como una brisa cálida que soplaba entre las ramas y hacía que cada miembro de la manada se detuviera, un sonido, casi imperceptible al principio, fue ganando fuerza: unas pisadas firmes, seguras, acercándose desde el corazón del bosque, las miradas se alzaron al unísono, las orejas atentas y los cuerpos tensos, pero no por temor, sino por una mezcla de sorpresa y esperanza
Y entonces apareció
Ella emergió entre los árboles, transformada, más fuerte y serena que nunca, su silueta destacaba con la luz dorada del sol que se colaba entre las hojas, iluminando cada paso que daba con una elegancia inconfundible, era como si el bosque mismo se hiciera a un lado para dejarla pasar, celebrando su regreso silencioso
Por un instante, el tiempo pareció detenerse, la manada entera quedó quieta, contemplando cómo ella se unía de nuevo a la vigilancia, sus movimientos eran firmes y decididos, y su mirada recorría a cada uno de ellos con esa calma que sólo ella podía transmitir
La conexión de la manada cobró vida con una energía renovada, los más jóvenes fueron los primeros en reaccionar, sus voces comenzaron a surgir con entusiasmo a través del lazo invisible que los unía a todos
—¡Está de vuelta! —exclamó uno, incapaz de contener su felicidad - ¡Por fin regresó!
—Se ve más fuerte, ¿la vieron? —respondió otro, con un tono de alivio y emoción que se contagió rápidamente- ¡Sabía que no nos dejaría!
Los comentarios seguían fluyendo, como un río de alegría que recorría a todos los miembros
—La vigilancia no será igual ahora —dijo uno de los jóvenes, saltando ligeramente, como si no pudiera contener su emoción - ¡Todo está mejor con ella aquí!
— Todo se siente diferente ahora, ¿no lo notan? —murmuró otro, mirando alrededor con ojos llenos de asombro
Los mayores observaban en silencio, sonriendo con complicidad, no necesitaban hablar, pues la conexión decía todo lo que sentían, uno de ellos, con un tono más calmado pero lleno de orgullo, comentó:
—La manada vuelve a estar completa, esto es lo que somos.
Las palabras resonaron con fuerza en la conexión, como un recordatorio de lo que significaba estar unidos, mientras tanto, ella, caminando entre ellos, se unió al frente de la vigilancia, ocupando su lugar natural, como si nunca se hubiera ido, sus pasos eran firmes, su mirada atenta, y con cada movimiento reafirmaba que su regreso no era temporal: había vuelto para quedarse.
—Ahora sí —gritó uno de los pequeños, casi trotando de la emoción - ¡vamos todos juntos!
Los más jóvenes comenzaron a caminar con más energía, intercambiando palabras de felicidad y mirando a ella como si fuera un símbolo de todo lo que era bueno y seguro en el mundo
ESTÁS LEYENDO
My Moon Alice Cullen y tu
Fanfiction__ nunca sintió que perteneciera al que se suponía era su hogar, había sido ignorada, juzgada y maltratada por casi todos, por el pasado qué compartían sus padres, un pasado que ella nunca conoció, pero el destino le dará algo muy importante...
