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El sol ya se había puesto y la casa, que alguna vez fue un hogar lleno de recuerdos compartidos, Alice dedicaba su tiempo a reconstruirla, como si el esfuerzo físico pudiera devolverle algo de lo que había perdido, no había tiempo para el dolor, no había tiempo para las preguntas sin respuesta, solo había trabajo, reparaciones y la necesidad de no detenerse
Jasper se acercó con cautela, mientras observaba a Alice desde la puerta, ella no se había percatado de su presencia, tan absorta estaba con sus manos ensuciadas de polvo y madera, había algo triste y desolado en su figura, algo que le quebraba el corazón a Jasper cada vez que la veía
Finalmente, decidió entrar
—Alice —dijo, su voz suave, intentando no asustarla, ella levantó la vista lentamente, y al ver que era él, sus ojos brillaron con una mezcla de sorpresa y agotamiento
—Jasper... —susurró ella, sin mucho ánimo en su voz, pero su rostro mostraba una especie de alivio al verlo, no parecía que hubiera recibido visitas en días
Jasper se acercó y, con un gesto casi inconsciente, sacó un vaso con sangre fresca de animal, la había traído para ella, con la esperanza de que finalmente aceptara alimentarse
—Bebe algo —dijo, extendiéndole el vaso con suavidad - Te traje sangre fresca
Alice lo miró un momento, su rostro desencajado, como si el simple acto de beber algo la negara en lo más profundo de su ser
—No... —respondió rápidamente, negando con la cabeza, sus palabras salieron sin fuerza, como si le costara aceptar lo que estaba sucediendo, Jasper se sentó a su lado, colocando el vaso entre ellos, podía ver la lucha interna en los ojos de Alice, pero no podía dejar que ella siguiera así
—Alice, por favor, no puedes seguir así, si no te cuidas... no solo te vas a perder a ti misma, también... —Jasper vaciló un momento, sabiendo que sus palabras debían ser elegidas con cuidado— también vas a herir a __, ella necesita que estés bien, necesita que regreses por ella
Alice cerró los ojos por un momento, como si intentara bloquear las palabras de Jasper, se sintió rota por dentro, incapaz de superar la culpa que la consumía, en sus pensamientos, __ siempre estuvo allí, como una sombra dolorosa que la acompañaba. ¿Cómo podía comer cuando todo había salido tan mal? ¿Cómo podía darle la espalda a todo lo que habían sido?
—__ también tuvo que haber estado sin comer... —dijo en voz baja, como si estuviera convenciéndose a sí misma, sus palabras sonaron rotas y llenas de sufrimiento —No merezco comer, no puedo
Jasper, con el corazón roto, se inclinó un poco hacia ella, buscando una manera de tocar su corazón, de hacerle ver lo que realmente importaba
—Alice, no puedes seguir viviendo de esta manera, no te estás dando la oportunidad de sanar y si mueres... eso también la destruiría a ella, ¿lo entiendes? - Los ojos de Alice se nublaron por la tristeza, pero algo en las palabras de Jasper logró penetrar su muro de desesperanza -Si no te cuidas, no habrá oportunidad de que las cosas se arreglen, no habrá oportunidad de que tú la recuperes
—Recuperarla... —repitió ella, como si la idea de volver a estar con __ fuera solo un sueño lejano que no merecía, su voz era temblorosa, insegura
—Sí, recuperarla - Jasper asintió lentamente - Pero para eso, necesitas estar bien, te necesitamos, ella te necesita y yo... yo necesito que estés bien
Alice miró el vaso de sangre entre sus manos, la tentación de alimentarse parecía casi nula pero algo en sus palabras resonó en lo más profundo de su ser, quizás, solo quizás, si hacía esto, si se permitía sanar, podría encontrar una forma de hacer las paces con todo lo que había perdido
Con una respiración profunda, Alice miró a Jasper, quien la observaba con esperanza, y finalmente, con la mano temblorosa, llevó el vaso a sus labios
—Lo haré por ella... —murmuró, y comenzó a beber, aunque su corazón aún estaba hecho pedazos - y por ti
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La tarde estaba cayendo cuando Leah llegó a la casa de __, desde la distancia, vio a Angela salir, sosteniendo una caja con ambas manos, mientras se despedía con una sonrisa amable, Leah entrecerró los ojos con curiosidad y cruzó los brazos sobre su pecho, esperando a que la puerta se cerrara detrás de su amiga, algo en esa escena le pareció inusual
No tardó en avanzar, subiendo los escalones con pasos firmes antes de abrir la puerta sin molestarse en tocar, era costumbre ya, __ nunca le reclamaba por eso
—Así que, ¿Angela? —preguntó Leah en cuanto entró, con un tono que no ocultaba su intención de interrogar, su mirada se paseó por la habitación, buscando señales que confirmaran o desmintieran sus sospechas de que había pasado algo
__ levantó la vista desde donde estaba sentada en el suelo, rodeada de cajas y ropa doblada, soltó una risa ligera y negó con la cabeza mientras cerraba una de las cajas con cinta adhesiva
—La estoy ayudando con algunas cosas de la mudanza —respondió sin darle demasiada importancia - solo eso
Leah arqueó una ceja, sin dejar de observarla
—¿Mudanza? —preguntó, claramente confundida, no entendía a qué se refería o por qué Angela necesitaría ayuda de __
—Sí, pronto se irá a la universidad - __ asintió sin levantar la vista de lo que estaba haciendo - y estoy ayudándola a empezar a mover algunas cosas, a organizar su habitación antes de que se vaya definitivamente
Leah permaneció en silencio por un momento, procesando la información, luego, con una expresión evaluativa, preguntó sin rodeos
—Entonces, entre ustedes dos... ¿no hay nada?
__ volvió a reír, pero esta vez fue una risa más suave, menos divertida, negó con la cabeza, pero Leah pudo notar cómo su expresión se tornaba más seria, como si esa simple pregunta hubiera desenterrado un sentimiento que __ prefería ignorar
—Mi corazón ya tiene dueña, Leah —dijo finalmente, con un tono que intentaba sonar despreocupado, pero que traicionaba un dejo de tristeza oculta
Leah sintió un pequeño nudo en el pecho al escucharla, no le gustaba verla así, no le gustaba ver que __ todavía estaba atrapada en algo que parecía no tener solución, la conocía lo suficiente para saber que, aunque intentara actuar con indiferencia, cada palabra que decía tenía peso y, sin embargo, Leah todavía no sabía si debía intervenir o simplemente dejarlo ser
Pero algo dentro de ella la hizo preguntar lo que llevaba días queriendo saber
—¿Por qué no la buscas? —preguntó con suavidad, pero con la suficiente firmeza como para hacer que __ alzara la vista rápidamente
Su respuesta fue inmediata
—No - La voz de __ sonó firme, decidida pero Leah no estaba convencida
—¿Por qué no? —insistió, __ bajó la mirada y suspiró, como si la respuesta fuera obvia
—Ella ya eligió —respondió con un tono seco, casi amargo, Leah la observó en silencio, su expresión pasó de la curiosidad a la seriedad, algo no cuadraba del todo en esas palabras
—¿Realmente ella ya decidió? —preguntó con calma—. ¿O es lo que tú crees?
__ levantó la vista y la miró directamente, pero no dijo nada, su silencio fue suficiente para que Leah entendiera que la duda existía, aunque __ no quisiera admitirlo, por primera vez en mucho tiempo, vio que la fortaleza con la que __ intentaba protegerse tenía grietas, que, a pesar de todo, todavía había una parte de ella que no podía soltar completamente a Alice
Leah suspiró y se dejó caer en el sofá con un suspiro pesado, e pasó una mano por el cabello y la miró de reojo.
—Sabes... a veces las personas cometen errores —dijo después de unos segundos de silencio— Y a veces, también necesitan una oportunidad para demostrar que realmente lo sienten
__ no respondió, solo bajó la mirada de nuevo y fingió estar concentrada en la caja frente a ella, pero Leah sabía que sus palabras habían quedado dando vueltas en su cabeza y eso era suficiente, por ahora
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My Moon Alice Cullen y tu
Fanfiction__ nunca sintió que perteneciera al que se suponía era su hogar, había sido ignorada, juzgada y maltratada por casi todos, por el pasado qué compartían sus padres, un pasado que ella nunca conoció, pero el destino le dará algo muy importante...
