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El restaurante tenía el ambiente cálido de un lugar familiar, con mesas de madera oscura y el suave murmullo de conversaciones. El aroma a café recién hecho y pan horneado llenaba el aire. ___ y Billy  estaban sentados en una mesa junto a la ventana, donde podían ver la calle tranquila y la ligera brisa que hacía bailar las hojas de los árboles.

Billy ajustó su posición en la silla de ruedas, cruzando los brazos sobre el pecho mientras observaba a su sobrina. Su mirada era severa pero contenía un rastro de cariño que nunca había sabido ocultar. ___ lo conocía demasiado bien como para sentirse intimidada, aunque el nerviosismo en su estómago era difícil de ignorar.

—Por favor, compórtate, tío —___ habló en un tono suave pero firme, mirando a Billy con una mezcla de súplica y advertencia, Billy arqueó una ceja, dejando que un silencio intencionado se alargara antes de asentir lentamente, como si estuviera evaluando sus propias palabras antes de pronunciarlas

—Lo haré —murmuró al fin, aunque sus ojos oscuros no perdieron ese brillo de desafío – Bueno, lo intentare - ___, consciente de que no era suficiente, apoyó los codos sobre la mesa y se inclinó un poco hacia él.

—Es importante para mí, sin comentarios sobre su especie —agregó, haciendo énfasis en cada palabra, Billy negó con la cabeza, exhalando un suspiro cargado de resignación.

—No soy tan malo, hija —Dejó escapar una risa ronca y palmeó la espalda de ____, el gesto paternal desarmo parte de la tensión, su voz se suavizó mientras hablaba—. Y no me importa si es tu destinada, la chica esta aprueba.

El uso de la palabra "destinada" no pasó desapercibido para ___. Era un término que su tío raramente usaba para referirse a Alice, por que el peso de esa palabra siempre se rodeaba de un significado más profundo el cual el no quería  admitir 

Billy tomó la mano de su sobrina entre las suyas —Solo no quiero que salgas herida —dijo con un tono más bajo, casi en un susurro, como si temiera que al decirlo en voz alta invocara algún peligro

___ sonrió, sintiendo el calor de esas palabras mucho más de lo que esperaba. El tío Billy siempre había sido protector, pero en ese momento había algo diferente en su preocupación, después de todo, estaba tratando de aceptar lo inevitable.

—Gracias por preocuparte —respondió, apretando suavemente su mano antes de retirarla. Miró a su alrededor, al restaurante donde habían pasado tantos momentos familiares, y luego de regreso a Billy—. Pero realmente la quiero

Sus palabras se sintieron como una confesión, y al decirlo en voz alta, sintió un peso aligerarse en su pecho. Billy no respondió de inmediato, pero algo en su expresión cambió, suavizándose.


El sonido de la puerta del restaurante se abrió con un tintineo de campanillas, y ambas cabezas se giraron hacia la entrada. Alice estaba allí, su figura delgada y elegante, su cabello oscuro brillaba con un matiz casi azulado, y sus ojos destellaron cuando encontró a ___ entre la multitud, una sonrisa pequeña y casi tímida se curvó en sus labios, esa que reservaba solo para ella, ___ sintió que su corazón se aceleraba, pero no por nerviosismo, sino por la familiaridad reconfortante de tenerla cerca.

—Iré por ella —dijo, levantándose de la silla con una mezcla de ansiedad y emoción

Mientras caminaba hacia la entrada, Billy la observó con una expresión pensativa, sus ojos siguiendo cada movimiento de su sobrina y la figura de Alice que se acercaba, la cual se detuvo justo al lado de ___, sus ojos recorriendo el rostro de la chica antes de ofrecer una sonrisa más amplia

—Hola —dijo Alice con voz suave, inclinando ligeramente la cabeza, como si quisiera asegurarse de que el momento fuera perfecto.

—Hola —respondió ___, sintiendo que todas las preocupaciones del mundo desaparecían, al menos por ese instante desde la mesa, Billy observó el encuentro, exhalando otro suspiro, viendo la expresión en el rostro de su sobrina, comprendió que algunas cosas simplemente no podían evitarse

—Te ves hermosa - ___ dijo suavemente, dejando que cada palabra se impregnara con el significado que sentía en su corazón, Alice bajó la mirada por un instante, casi como si pudiera sonrojarse, y luego levantó los ojos nuevamente, sonriendo con ese gesto suave que siempre lograba desarmarla.

—Tú también te ves muy bien, cariño —respondió Alice, acercándose para darle un beso suave en la mejilla, su toque era frío, pero reconfortante, como la brisa de una noche tranquila.

___ tomó la mano de Alice, entrelazando sus dedos con los de ella, el contacto fue natural, como si sus manos hubieran estado hechas para encajar de esa manera.

—¿Estás lista, cariño? —preguntó ___, manteniendo su mirada fija en los ojos de Alice mientras empezaban a caminar, Alice apretó ligeramente la mano de ___, pero su sonrisa titubeó, cuando habló, lo hizo en un susurro apenas audible, dirigido solo a ___, confiando en su audición 

—En realidad, tengo miedo, —admitió Alice, sus ojos reflejando una vulnerabilidad que raramente mostraba—. Tengo miedo de no agradarle

___ se detuvo de golpe, girando para enfrentarse a Alice, la expresión en su rostro cambió, adoptando una mezcla de ternura y determinación, por lo que acarició suavemente la mejilla de Alice con el dorso de la mano, dejando que el calor de su toque calmara las inquietudes de la vampira.

—Él solo quiere que sea feliz —dijo ___, sus palabras firmes pero llenas de amor—. Y lo soy contigo - Alice cerró los ojos por un instante, inclinándose ligeramente hacia el toque de ___, la calma que sentía en ese momento era algo que solo ___ podía darle.

—Además, no porque no lo acepte me iré de tu lado —continuó ___, apretando con más fuerza la mano de Alice, como si quisiera asegurarse de que entendiera cada palabra— Me tendrás que soportar toda la eternidad

Alice abrió los ojos, dejando escapar una pequeña risa, apenas un susurro, pero suficiente para aliviar parte de la tensión.

—Toda la eternidad —repitió, como si saboreara el peso y la promesa detrás de esas palabras, ambas se quedaron ahí por un momento, mirándose, dejando que el mundo se desvaneciera a su alrededor, luego sin necesidad de decir más, retomaron su camino, listas para enfrentar lo que viniera, juntas

My Moon Alice Cullen y tuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora