127

362 40 0
                                        


La noche era profunda y silenciosa, afuera, el cielo se extendía oscuro, cubierto por una fina capa de nubes que ocultaban las estrellas, solo el susurro de las hojas y el leve crujir de las ramas interrumpían la quietud del bosque. pero dentro de la casa, Alice no encontraba paz

Llevaba horas debatiéndose en su propia mente, enredándose en un torbellino de pensamientos que la asfixiaban, había intentado ignorarlo, fingir que no le importaba, pero cada vez que cerraba los ojos, la imagen de Angela y __ regresaba con brutal claridad, las manos entrelazadas sobre la mesa, las sonrisas cómplices, la calidez en sus miradas, era un tormento que no podía soportar más

Ya no había lugar para la indecisión, esa noche se decidió

Las dudas se callaron, el miedo, la culpa, todo lo que la había contenido hasta ese momento desapareció, sabía lo que quería, y más importante aún, sabía a quién quería

La quería  a ella, a  ___

Con un movimiento ágil, abrió el pequeño cajón de su escritorio y sacó un objeto que había estado guardado allí , sus dedos pálidos rozaron la cadena con suavidad, casi con respeto, era el collar que le había regalado a __, una prueba tangible de lo que sentía

No lo pensó más, no podía seguir esperando

Con el collar apretado en su mano, Alice se giró y salió de la casa, su silueta desapareció en las sombras del bosque en un parpadeo

Avanzó sin dudar, el viento helado golpeó su rostro mientras se movía con velocidad sobrehumana, atravesando el bosque con pasos ligeros y silenciosos, no se detuvo, no titubeó, se dirigía directamente hacia la frontera entre su territorio y la reserva, el límite invisible que la separaba de ella

Llegó en cuestión de minutos, la línea divisoria entre ambos mundos se extendía frente a ella, aquel punto exacto donde terminaban los árboles de su lado y comenzaban los terrenos de la manada, un lugar prohibido,  un lugar al que jamás debía cruzar

Alice se detuvo en seco, el aire olía distinto aquí, a tierra húmeda, a madera quemada, podía sentir la tensión en su propio cuerpo, la contradicción de lo que estaba a punto de hacer, todo su ser le gritaba que se diera la vuelta, que regresara a casa, que no cometiera este error

Pero no era un error, era lo correcto, apretó la mandíbula y dio un paso al frente y luego otro y otro más

Saltó

El momento en que su cuerpo atravesó la frontera fue como romper una barrera invisible para ella, como si todo lo que la había contenido hasta ese instante desapareciera de golpe, su determinación se fortaleció, sabia que ya no había vuelta atrás

Se guió por el olor de __, un aroma que conocía mejor que cualquier otro, su rastro era reciente, impregnado en la tierra y en el aire, lo siguió sin dificultad, avanzando a través del territorio "enemigo" con un solo objetivo en mente

Finalmente, llegó a una casa, era modesta, con una estructura sencilla pero cálida, las luces estaban apagadas, el lugar sumido en el silencio, Alice se detuvo frente a la entrada, analizando cada detalle, el olor de __ era más fuerte aquí

Estaba en el lugar correcto, esperó unos segundos, agudizando el oído para asegurarse de que nadie más estuviera cerca pero la casa estaba vacía,  __ no estaba

Alice entrecerró los ojos, eso no importaba

Sin dudarlo, avanzó hacia la puerta y la empujó con delicadeza, la madera cedió con facilidad, permitiéndole entrar sin esfuerzo, en el interior, la penumbra lo cubría todo, pero para Alice la oscuridad nunca había sido un obstáculo

Se movió con cautela, su silueta deslizándose entre las sombras, el ambiente estaba impregnado con el aroma de __, cada objeto en la casa era una prueba tangible de su presencia pero lo más sorprendente fue lo que la recibió en cuanto cruzó el umbral

Una mascota

El animal alzó la cabeza al instante, sus ojos oscuros fijos en ella, se incorporó lentamente, acercándose con la nariz en alto, olfateando el aire con evidente curiosidad, Alice se quedó inmóvil, permitiendo que el perro se acercara hasta su pierna, no había hostilidad en ella, solo una actitud precavida, como si estuviera evaluando si debía alarmarse o no

Alice bajó una mano y la dejó olerla, Luna inclinó la cabeza y luego se apartó, como si la hubiera aceptado de alguna manera, Alice le dedicó una última mirada antes de seguir avanzando

Avanzo por la sala con pasos silenciosos hasta llegar a la habitación de __, era un espacio sencillo, pero impregnado de su esencia, Alice recorrió la habitación con la mirada, como si intentara grabarse cada detalle en la memoria, el leve desorden de algunos libros de mecánica sobre la mesa, la chaqueta colgada en la silla, la ventana entreabierta dejando entrar la brisa nocturna

Pero Alice no vino a detenerse en los detalles, avanzó hasta la cama y se inclinó sobre la almohada, sacó el collar de su bolsillo y lo sostuvo un instante en su mano, el brilló bajo la tenue luz de la luna que entraba por la ventana, reflejando la resolución en sus ojos dorados

Con un movimiento suave, lo dejó sobre la almohada, era una señal

Alice se quedó quieta un momento, observando el collar con expresión indescifrable, quería dejar algo más, algo que pudiera transmitir lo que no se atrevía a decir en voz alta pero sabía que no podía quedarse más tiempo, soltó un suspiro que nunca llegó a ser un verdadero aliento y se enderezó

Sin hacer ruido, se giró y salió de la habitación con la misma ligereza con la que había entrado, camino por la sala examinando el lugar, Luna la observó una última vez pero no la siguió, salió de la casa, cerrando la puerta tras de sí, y con la misma velocidad con la que había llegado, desapareció en la noche, corrió sin mirar atrás

Su mensaje estaba dado

My Moon Alice Cullen y tuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora