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Alice caminó en silencio, cada paso sintiéndose más pesado que el anterior, no sabía exactamente por qué había regresado a aquella casa si __ no había  regresado con ella, tal vez por costumbre, tal vez por nostalgia o  quizás porque, en el fondo, necesitaba enfrentarse a la realidad de lo que había hecho

Cuando abrió la puerta de la casa, su rostro cambió por completo, el lugar estaba en ruinas, el aire era denso, impregnado de un olor metálico que Alice reconoció al instante, sangre, sangre seca que manchaba las paredes, el suelo y los restos de muebles rotos

Sus ojos escanearon la habitación con incredulidad, la mesa de madera que solían compartir estaba partida en dos, como si alguien la hubiera destrozado en un arrebato de furia, las sillas estaban volcadas, algunas reducidas a astillas, el sofá en el que tantas veces se habían acurrucado estaba rasgado con profundas marcas de garras, y las cortinas... bueno, las cortinas ni siquiera existían ya

Alice sintió su pecho oprimirse, sabía que su partida habría lastimado a __, pero jamás imaginó el nivel de destrucción que había dejado atrás, dio un par de pasos más hacia el interior, con cuidado de no pisar los pedazos de vidrio esparcidos por el suelo, su mirada se deslizó hacia una de las paredes, donde unas marcas profundas estaban talladas en la madera, se acercó y pasó los dedos sobre ellas, eran rasguños de lobo

Alice tragó en seco, se giró lentamente, y fue entonces cuando vio algo que la dejó sin aire

Sobre la mesa rota, había un pedazo de tela arrugado y sucio, era una de sus camisas, estaba desgarrada y manchada con lo que parecía ser sangre, la sangre de __

Alice apretó los labios, un escalofrío recorrió su cuerpo, no podía soportarlo, no podía dejar el lugar así, sin pensarlo más, se arrodilló en el suelo y empezó a recoger los pedazos de vidrio, ignorando cómo los bordes afilados cortaban sus dedos, fue apilando las maderas rotas, enderezando lo poco que podía salvarse

Limpió las manchas de sangre, aunque sabía que algunas jamás desaparecerían del todo, no era solo sangre lo que impregnaba esta casa, era dolor, su dolor, el de __, Alice trabajó en silencio, sintiendo cómo cada movimiento le pesaba en el alma, mientras limpiaba, solo podía pensar en una cosa

Había destruido todo lo que tenían y tal vez, solo tal vez..., ya no había forma de repararlo, Alice llevaba horas ahí, el tiempo había dejado de tener sentido, desde que puso un pie en la casa, no había hecho más que intentar recoger los pedazos de lo que alguna vez fue un hogar, su hogar pero no importaba cuánto limpiara, cuánto organizara, cuánto intentara recomponer el desastre

Porque el desastre no solo estaba en las cosas rotas, estaba en ella

Suspiró y continuo, avanzó hasta la habitación

El desastre ahí era peor, los cajones volcados, la ropa esparcida por el suelo, Alice recogió una blusa y la sostuvo entre sus dedos, aún tenía el aroma de __, aunque ya era tenue, se aferró a la tela, cerrando los ojos por un instante, si pudiera llorar, lo haría

Pero no podía, así que solo siguió, se inclinó para recoger más ropa del suelo y, en ese momento, su pie chocó contra algo, un sonido sordo, Alice frunció el ceño y bajó la vista, había pateado algo pequeño, algo que había rodado hasta quedar bajo la cama destrozada

Se arrodilló y extendió la mano, palpando el suelo hasta encontrarlo, sus dedos se cerraron alrededor de un objeto pequeño y aterciopelado, una cajita, Alice se incorporó lentamente, con la caja en la mano, era ligera, pequeña, demasiado familiar contuvo el aliento y la abrió

El anillo dentro brilló con la tenue luz que entraba por la ventana, Alice sintió que el mundo se detenía, no lo conocía, o recordaba haberlo visto antes, su mente, normalmente tan rápida para analizar, tardó en comprender.

Sus dedos temblaron, era un anillo de compromiso, Alice sintió un escalofrío recorrerle la espalda, no, no podía ser pero lo era

El anillo había estado escondido, guardado en esta casa, en esta habitación, un secreto que __ nunca llegó a revelar, Alice tragó en seco, su garganta cerrándose por algo que no podía ser lágrimas, pero que dolía igual, __ iba a pedirle matrimonio.

Alice dejó escapar un suspiro entrecortado, sus rodillas se doblaron sin que pudiera evitarlo, y cayó al suelo, la caja seguía en su mano, abierta, el anillo centelleando cruelmente ante ella, el dolor se extendió como fuego en su pecho, todo este tiempo... Todo este tiempo __ había querido pasar la eternidad con ella 

Un grito ahogado se formó en su garganta, pero no lo dejó salir, se quedó ahí, inmóvil, viendo el reflejo del anillo como si pudiera quemarla, ¿Por qué no lo supo?, ¿Por qué no pudo verlo antes,

Alice cerró la caja con lentitud, con dedos temblorosos, y se levantó, su mirada vagó por la habitación destruida, la sombra de lo que una vez fue su refugio, no podía dejar esto aquí pero tampoco podía quedárselo, se acercó al armario y tomó uno de los suéteres de __, aquel que alguna vez le robó tantas veces solo porque le gustaba el olor, dobló la tela con cuidado, como si fuera lo más delicado del mundo, y deslizó la cajita dentro, asegurándose de que quedara oculta

Si __ regresaba... no debía saber que Alice lo había encontrado, fingiría que nunca lo vio, fingiría que no sabía nada, porque ya la había lastimado demasiado, se dejó caer en el borde de la cama rota, apoyando los codos en las rodillas y la cabeza entre las manos

Pensó en su decisión de irse, pensó en lo que creyó que estaba logrando al hacerlo: ayudar a su familia, encontrar testigos, forzar que su visión  fuera como ella la deseaba, pero nunca pensó en lo que le haría a __, nunca pensó en lo que estaba destruyendo y por primera vez en su existencia... odiaba no poder ver el  futuro de ___, porque si lo hubiera visto..., si hubiera sabido lo mucho que la dañaría...

Jamás la habría dejado

My Moon Alice Cullen y tuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora