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El silencio en la sala era interrumpido solo por el sonido de los pasos de __, que iba de un lado a otro con evidente frustración, sus pensamientos la abrumaban, la hacían sentir atrapada en un ciclo interminable de dudas y enojo, la casa estaba en penumbra, con solo la luz del atardecer filtrándose por las ventanas, proyectando sombras largas en las paredes 

La puerta se abrió sin previo aviso, y Leah entró con el ceño fruncido, se quedó en la entrada por un momento, observando la escena con confusión

—¿Me dirás qué pasa? —preguntó, arqueando una ceja mientras cruzaba los brazos, se movió con calma hasta el sofá y tomó asiento, aunque su postura rígida dejaba claro que no entendía por qué había sido llamada —Me tuviste que llamar por algo 

__ se detuvo de golpe en su caminar, como si esas palabras hubieran roto un dique dentro de ella, cerró los ojos con frustración y, sin más, dejó caer su cuerpo al suelo, recostándose sobre la alfombra con la vista clavada en el techo, el aire escapó de sus labios en un suspiro pesado antes de que murmurara

—La fui a ver

Leah, que hasta ese momento se había mostrado relajada, se tensó, sus ojos se abrieron con una  incredulidad algo falsa y su voz salió con más fuerza de la que pretendía

—¿Qué? —Su expresión se endureció y añadió con más claridad— ¿A Alice?

__ asintió con pesadez antes de incorporarse, quedando sentada en el suelo y mirando a Leah con una mezcla de molestia y confusión

—Así es... tenía dudas en mi cabeza, no podía seguir ignorándolas. —Su voz se quebró un poco, pero rápidamente la endureció— La fui a ver hace unos días, pero estaba con él —Su mandíbula se apretó con rabia contenida mientras bajaba la mirada

Leah entrecerró los ojos, evaluando las palabras de su amiga

- Luego hace unas noches, la vi en la ciudad - pero no interrumpió, dejó que __ continuara —Llevaba en sus mano el collar que me dio—susurró, con un deje de tristeza en la voz—. Y...  ella aún lleva puesta  la pulsera que le regalé —Esta vez, su voz tenía una nota de sorpresa, incluso una pizca de esperanza que intentaba reprimir

Leah dejó escapar una risa corta y seca, apoyándose contra el respaldo del sofá

—¿Y qué esperas para buscarla? —preguntó con obviedad, alzando una ceja con diversión, __ negó con la cabeza de inmediato, el temor volviendo a instalarse en su pecho, se abrazó a sí misma, como si eso pudiera contener la batalla interna que se libraba dentro de ella

—Tengo miedo —confesó finalmente— Sigo molesta

Leah la observó con un dejo de comprensión, no era la primera vez que veía a su amiga consumida por emociones encontradas, atrapada entre el orgullo y el dolor, suspiró con resignación antes de responder

—Siempre lo estarás si no la escuchas

__ apretó los labios, mordiéndose las palabras que quería decir, su mente se llenaba de suposiciones y escenarios que no podía controlar, lo que la hacía dudar aún más, finalmente, susurró

—¿Y si él ya me ganó? ¿Y si la enamoró...?

Leah hizo un sonido de burla y se encogió de hombros, pero en su mirada había un brillo travieso

—Pues... tal vez sea cierto, tal vez Jasper y Alice tienen algo —Su tono era juguetón, pero lo dijo con suficiente seriedad para sembrar la inquietud en __, la cual sintió un vuelco en el estómago y su mandíbula se tensó pero no dijo nada

Leah aprovechó el silencio de su amiga y se inclinó un poco más hacia ella, con una sonrisa de diversión

—¿Y si es verdad?  —susurró, con una mirada afilada - ¿Realmente lo permitirás ?

El silencio de __ se prolongó demasiado, no tenía una respuesta inmediata, y eso solo hizo que su mente se llenara de más dudas

Leah entrecerró los ojos con una expresión de triunfo y, con voz firme 

—__, ella te pertenece

—¡No! —replicó __ de inmediato, sacudiendo la cabeza con fuerza - No

Pero Leah no retrocedió, al contrario, se acercó más, clavándole la mirada con intensidad

—Claro que te pertenece. Es tu impronta. ¿Vas a permitir que ese chupa sangre te la robe?

__ sintió una oleada de enojo recorriéndole el cuerpo, sus manos se cerraron en puños con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos, su respiración se aceleró y una mezcla de rabia y desesperación se reflejó en sus ojos, pero aún así, cuando habló, su voz sonó más resignada de lo que le hubiera gustado

—Si él la hace feliz  —murmuró, aunque cada palabra le dolió al salir de su boca - no me queda más que aceptarlo

Leah no soportó esa respuesta, con un gruñido, se acercó a __ y la empujó con fuerza por los hombros, obligándola a mirarla directamente a los ojos

—No, __ —dijo, con furia en su voz—No puedes hacer eso, debes luchar por ella, lucha por Alice

__ la miró en silencio, su corazón latiendo con fuerza en su pecho, las palabras de Leah resonaron en su cabeza como un eco, no estaba segura de qué hacer, pero una cosa era clara: su historia con Alice aún no había terminado

My Moon Alice Cullen y tuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora