¡+18! Si no te gusta este contenido salta el capítulo o ve directamente a la parte donde narra Enzo.
* lo tendrán las palabras quizá algo más técnicas, y su significado lo pondré al final del capítulo.
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23/03/2022 - Argentina, Latinoamérica.
MATÍAS
En aquel preciso momento no me había percatado de la habitación, mi mirada estaba pendiente a Enzo, siempre lo había estado, como si de un estado hipnótico se tratase. No me detuve a observar el pequeño cuadro de la pared con el fondo de Nueva York. Tampoco a observar que el suelo era parqué. O incluso a pararme a pensar en la calefacción de la habitación, la cual estaba presente gracias a la pequeña estufa que se encontraba en una de las tantas esquinas de la habitación.
Aunque para ser sinceros, los efectos de la estufa no servían de mucho, mi cuerpo había copiado sus mismos métodos. Sentía como si estuviera ardiendo, como si en algún momento fuera a empezar a derretirme, o peor aún, a soltar humo como una chimenea.
Lo que si estaba claro era que no solo yo estaba así, Enzo también. Y eso solo podía ser consecuencia de lo que estaba pasando, de lo que estábamos a punto de hacer. O bueno, de lo que él ya estaba haciendo.
El mayor había encontrado un punto de diversión en mi cuello, y de tanto que lo había mordido y succionado empezaba a dolerme. Así que sin retenerme, solté un pequeño quejido que le hizo ver lo mucho que comenzaba a lastimarme.
Apartó sus labios de mi cuello de inmediato, pero estos no abandonaron mi cuerpo por completo, solo se separaron algunos milímetros que le permitieron bajar hasta mis pezones.
Oh, no... ahí otra vez no...
Los recorrió de manera ligera con su lengua, lamiendo uno primero y luego el otro, acción que me hizo sentir un escalofrío en mi espina dorsal, e hizo que mis pezones se endurecieran, ya rojos por los mordiscos anteriores.
No se detuvo mucho en esa zona, parecía como si su objetivo estuviera en otra parte. En cuanto acabó ahí, agachó la cabeza para controlar el ritmo de sus propias manos, las cuales bajaron por mi espalda en una caricia y entraron por el borde de mis bóxers.
—¡Ni se te ocurra! — grité totalmente ruborizado, descubriendo las primeras intenciones que tenía el uruguayo.
Él se rio ante mi reacción exagerada. Y lo veía normal, me alarmé tanto que le quité las manos de donde estaban con un simple golpe.
—Te haré más daño si no hago esto. — se excusó. —¿Hace cuánto nadie mete nada por ahí?
Me quedé callado, tenía razón, pero la vergüenza me invadía. Tragué saliva mirándolo directamente a los ojos, los suyos reflejaban confianza y tranquilidad, en cambio, estaba seguro de que los míos eran sofocantes.
—¿Vas a... dilatarlo? — de tan raro que sonaba, mi boca no fue capaz de decir toda aquella frase sin hacer esa pequeña pausa.
—Tengo que hacerlo. — sentenció él.
Aparté la mirada, y eso le dio a él el mágico consentimiento de bajarme los bóxers. Levanté mis caderas para facilitarle el trabajo, y este pudo deshacerse de ellos sin problemas. Ahora si que estaba totalmente desnudo frente a él, por segunda vez.
Su mirada me recorrió de arriba abajo, y no pude evitar sentirme algo observado, mi cuerpo había cambiado un poco con respecto a la primera vez. Sobre todo porque las comidas que teníamos eran bastante estrictas, y a veces, cuando no lo eran, solo nos daban pocas cantidades. Teníamos que adelgazar a toda costa, y mi cuerpo estaba casi mostrando los huesos, lo cual me dio algo de vergüenza.
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𝐇𝐀𝐁𝐈𝐓𝐀𝐂𝐈Ó𝐍 𝟏𝟎𝟑 - 𝐆𝐞𝐧𝐞𝐳𝐚.
Fanfiction¿Quién planea enamorarse de su compañero de rodaje? Nadie. Pero esto se convierte en una realidad para Matías cuando Enzo comienza a hacerle sentir cosas extrañas y nuevas para él. Le odia, pero algo dentro de él no quiere admitir que le quiere. Y E...
