21/03/2022 - Argentina, Latinoamérica.
MATÍAS
No sé en qué momento la tensión en la sala cambió de esa manera. Una cosa era resolver nuestras diferencias, hablar con Enzo como dos personas adultas, y otra muy distinta... bueno, lo que estaba sucediendo ahora.
Habíamos empezado hablando con cautela, como si aún no termináramos de acostumbrarnos a la idea de ser honestos el uno con el otro. Todo estaba bien, fluía... hasta que me di cuenta de algo. Enzo tenía su mirada fija en mí, y justo esa manera de clavar los ojos era la que me hacía sentir como si pudiera leer cada pensamiento que cruzaba mi mente.
Y, siendo sincero, mis pensamientos no estaban siendo precisamente santos.
Primero, fue un comentario casual que solté sin pensar demasiado. Algo sobre lo bien que se veía con esa camisa, con las mangas ligeramente remangadas, dejando al descubierto sus antebrazos.
Luego, sin darme cuenta, me había acercado más de lo necesario al sillón donde estaba sentado. Mis rodillas casi rozaban las suyas, y cada palabra que salía de mi boca tenía un matiz que yo no estaba controlando del todo.
¿Qué me estaba pasando? No lo sé.
Tal vez era la confianza que habíamos construido en ese momento, o quizás simplemente porque, al final del día, Enzo tenía ese efecto en mí.
—¿Sabías que me gustas más cuando te pones así de serio? — le dije, mi voz ligeramente más baja de lo normal, y vi cómo fruncía el ceño, confundido.
—¿Así de serio? — preguntó, ladeando la cabeza con una mezcla de desconfianza y curiosidad.
Me encogí de hombros, pero mi mirada ya estaba fija en sus labios. Esos labios que no podía dejar de imaginar desde que nos besamos por primera vez.
—Sí, como si estuvieras pensando en algo importante... o intentando no pensar en mí. — dejé caer esa última frase como si no fuera gran cosa, pero estaba muy lejos de la realidad.
El silencio que siguió fue corto, pero suficiente para que yo notara cómo Enzo se tensaba un poco. Por un segundo, pensé que lo había arruinado. Tal vez había ido demasiado lejos. Pero antes de que pudiera disculparme o retroceder, Enzo se movió. Se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en sus rodillas y mirándome directamente.
—Matías... — su tono era suave, pero cargado con algo que no podía identificar del todo. —No creo que esto sea una buena idea.
—¿Qué cosa no es una buena idea? — pregunté, haciéndome el desentendido, aunque ambos sabíamos exactamente a qué se refería.
Su mirada bajó hacia nuestras rodillas, tan cercanas que un movimiento en falso haría que se tocaran. Luego volvió a subir a mi rostro, y noté un destello de algo en sus ojos. ¿Era nostalgia? ¿Cariño? No estaba seguro.
21/03/2022 - Argentina, Latinoamérica.
ENZO
Matías era, sin duda, la persona más complicada y fascinante que había conocido en mi vida. Y justo ahora, mientras lo veía mirarme con esa mezcla de inocencia fingida y travesura, sentí una punzada en el pecho.
Quería besarlo. Quería agarrarlo de las manos y hacerle saber lo mucho que significaba para mí. Pero también quería que esto, lo que fuera que estaba naciendo entre nosotros, tuviera un comienzo diferente. No podía ser sólo físico, no con él, no de nuevo.
—Tú sabes de lo que hablo — le respondí, manteniendo mi tono firme pero tranquilo. Matías levantó una ceja, un gesto que era tan suyo que no pude evitar sonreír un poco.
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𝐇𝐀𝐁𝐈𝐓𝐀𝐂𝐈Ó𝐍 𝟏𝟎𝟑 - 𝐆𝐞𝐧𝐞𝐳𝐚.
Fanfiction¿Quién planea enamorarse de su compañero de rodaje? Nadie. Pero esto se convierte en una realidad para Matías cuando Enzo comienza a hacerle sentir cosas extrañas y nuevas para él. Le odia, pero algo dentro de él no quiere admitir que le quiere. Y E...
