𝟐𝟖

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22/03/2022 - Argentina, Latinoamérica.

ENZO

El desayuno había sido un auténtico desastre. No porque la comida estuviera mala —de hecho, estaba deliciosa— sino porque toda la atención estaba puesta sobre mí. Y aunque pareciera todo lo contrario, eso no me gustaba en absoluto.

Me sentí completamente acorralado. Yo no era de los que disfrutaban este tipo de momentos. Odiaba ser el centro de atención, y mucho menos en mi cumpleaños.

Ahora estábamos en los taxis rumbo al rodaje, y aunque había encontrado un poco de paz lejos del alboroto, todavía no lograba relajarme del todo. Fran, Bayona y yo compartíamos un taxi, y desde que nos subimos, la conversación había girado en torno a mi cumpleaños.

—Bueno, cumpleañero. — dijo Bayona desde el asiento del copiloto, girándose un poco para mirarme con una sonrisa entusiasta. —¿Emocionado por tu día?

Forcé una media sonrisa y miré por la ventana.

—Sí... supongo.

Fran, sentado a mi lado, soltó un suspiro exagerado.

—¿Cómo que "supongo"? ¡No, no, no! Tienes que estar emocionado. Hoy es tu día.

Me removí un poco en el asiento, sintiéndome incómodo.

—No sé, prefiero que todo siga como siempre.

Fran bufó.

—¡Qué hombre tan aburrido! — bromeó, dándome un codazo en las costillas. —Hoy todo el mundo te va a tratar como un rey, te guste o no.

—Pues no me gusta.

—Pues qué pena. — replicó con una sonrisa. —Porque te vamos a obligar.

Bayona rió con suavidad y asintió.

—Deberías aprovechar este día, Enzo. No todos los días se cumplen años, y mucho menos en medio de un rodaje tan espectacular como este. — dijo echándose flores a él mismo.

Sonreí de forma cortés, pero no respondí. No quería sonar grosero, pero tampoco tenía ánimos de seguir con la conversación. Sentía que cuanto más insistían en celebrar mi cumpleaños, más pequeño me hacía.

Los minutos en el taxi se hicieron eternos. Fran seguía insistiendo en que tenía que emocionarme y Bayona, aunque más discreto, también hacía comentarios sobre lo especial del día. Yo solo asentía de vez en cuando, deseando que el viaje terminara de una vez.

Cuando por fin llegamos a la montaña, casi salto fuera del taxi antes de que este se detuviera por completo. Sentí el aire helado golpear mi rostro, despejando un poco mi mente. Respiré hondo y dejé que la brisa fría me ayudara a calmarme.

El equipo ya estaba preparando todo para la grabación. La nieve cubría la superficie y los telesillas esperaban para llevarnos a la zona donde rodaríamos.

Mi mirada comenzó a recorrer el lugar casi de forma inconsciente. Buscándolo a él.

Y entonces lo vi.

Matías estaba apartado del grupo, encogido sobre sí mismo con los brazos cruzados, tratando de conservar algo de calor. Seguramente estaba esperando a Agustín. Su aliento salía en pequeñas nubes de vapor, y su expresión reflejaba una mezcla de incomodidad y resignación.

Por supuesto, no llevaba su chaqueta.

Seguramente la había olvidado en algún lado, como siempre hacía con sus cosas. Sabía que era despistado, que no le daba mucha importancia a los objetos materiales, pero verlo allí, temblando de frío, me hizo sentir algo que no esperaba:

𝐇𝐀𝐁𝐈𝐓𝐀𝐂𝐈Ó𝐍 𝟏𝟎𝟑 - 𝐆𝐞𝐧𝐞𝐳𝐚.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora