Capítulo 22

21 2 0
                                        

Camilla.

Ya estoy enfrentando mi mayor miedo.

Y lo hago frente a mi hermano, al que he decepcionado, herido y hecho sufrir.
Y también frente al único chico que he amado con todo mi ser, a quien quise más que a nada en este mundo. Él me amó como nadie más lo ha hecho... pero ahora me odia. Me rechaza. Me mira como si deseara que desapareciera para siempre.

Y no lo culpo. Por primera vez en mucho tiempo, estoy enfrentando el peso de mis acciones. Estoy tratando de lidiar con lo que llevo meses sintiendo.

-¿Vas a hablar, o vas a quedarte toda la noche callada fingiendo que todo está bien, como si no hubieras hecho nada malo y fuéramos nosotros los equivocados? -dice Kev, mirándome con una mezcla de furia y decepción que me destroza por dentro.

-Kev, tío, tampoco te pases... -intenta defenderme mi hermano, pero Kev lo interrumpe con un gesto seco. Su mirada no se aparta de la mía.

-Tienes razón -empiezo, mirándolo directo a los ojos-. Regresé porque necesito algo. Algo que no pensé que echaría de menos cuando me fui. Ese "algo" especial que me hacía sentir vacía a pesar de todos los lujos, las salidas, todo lo que mi madre me ofrecía...

-Camilla, ve al maldito punto -me corta Kev, con desagrado.

Mis lágrimas amenazan con salir, pero no puedo permitirme parecer débil. No ahora.

-Kev... lo que quiero decir es que me siento sola -y al pronunciar esa palabra, las lágrimas empiezan a caer sin control-. Sé que ya es tarde. Que tal vez no debí volver. Pero estoy sola, Kevin. Me siento jodidamente sola. Puedo tener una casa, coche, viajes, bolsos, todo lo que quieras... pero nada llena el vacío de haberlos perdido. Los extraño. Sé que hice mal. Me arrepentiré toda mi vida. No pasa una sola noche sin que piense en lo que hice. Me odio por eso.

Mis sollozos se hacen más intensos.

-No te pido que me perdones hoy. Solo... déjame ganarme de nuevo tu confianza. Necesito intentarlo. Sé que no debería. Sé que me lo merezco, esta soledad... Pero ya he pagado parte de mi karma. Mi castigo fue perderlos a ustedes... y a Paola -digo al fin, mientras las lágrimas corren por mis mejillas. Veo cómo Kev mira a Mark. Mark asiente en silencio.

-No te voy a perdonar. Aún no. Pero tienes razón: debes ganártelo. Solo... dame tiempo para procesarlo -responde Kev, sin apartar la mirada. En sus ojos ya no hay amor, solo una mezcla amarga de dolor, decepción y rencor.

-Está bien. Gracias por escucharme, Kev. Solo... piénsalo.

-Nos vamos -dice Mark, apareciendo a mi lado.

___________________________________________


El camino de vuelta fue silencioso. Solo el sonido del motor y el viento rompiendo la calma.

Hablar con Kev no fue como lo esperaba, pero tampoco fue tan malo. Aun así... no pude evitar sentir algo raro al verlo con esa chica.

Como si algo dentro de mí, algo que creía muerto, se hubiera roto un poco más. Verlo con ella me partió lo que aún quedaba entero.

Pero me lo merezco. Me merezco esta soledad. Me merezco sentirme como la peor persona del mundo.

Me odio. Me aborrezco. Me desprecio por haberle hecho tanto daño. No solo a él. También a mi hermano, ese chico dulce, cariñoso, el más adorable del mundo... Y al que ya casi no reconozco.

Quise llamarlo tantas veces. Decirle cuánto lo amo, cuánto lo extraño. Pero la vergüenza era más fuerte. Me decía que no merecía su perdón, su cariño.

Y Paola... sé que me odia. No la culpo. ¿Cómo le explicas a tu mejor amiga que te vas con tu madre porque te ofrece dinero, lujos, autos? ¿Cómo le dices que prefieres lo superficial a lo emocional?

Y sin darme cuenta, estoy llorando. Las gotas resbalan por la ventanilla mientras intento mantenerme entera.

-Cam... Sé que es una pregunta estúpida dadas las circunstancias -dice Mark, mirándome un segundo con preocupación-, pero... ¿estás bien?

Lo miro. En sus ojos todavía veo al hermano que conocía. El que se esconde ahora para no mostrarse vulnerable conmigo. Y eso es lo que termina por romperme.

-No -digo entre sollozos-. Nada está bien. Kev no me quiere cerca, y lo entiendo. Paola me odia, y tiene motivos. Los herí. Los traicioné. Y tú, tú eres demasiado bueno. No merezco tener un hermano como tú...

-Shhh, cállate -me interrumpe, frenando el coche para mirarme de frente-. No voy a dejar que sigas. Sí, cometiste un error. Uno muy grande. Nos dolió. Pero también nos hizo crecer. Madurar. Y eso... también fue gracias a ti. Así que si te vas a culpar por lo malo, hazlo también por lo bueno. Siéntete orgullosa de lo que somos ahora.

Sus palabras caen sobre mí como una lluvia suave. Una que no esperaba, pero necesitaba.

-Mark, me siento tan jodidamente sola ahora... Cambiaría todo lo que tengo por volver atrás. ¿Sabes cómo me siento? -Él me mira con tristeza y no responde. Yo continúo-. Me odio. Me odio por todo lo que les hice. Por haberlos dejado solos. Por dejar al niño más adorable del mundo. Por no haber sido una buena hermana. Una buena amiga. Una buena novia. Me desprecio por haberles causado tanto dolor.

-Cam, sé que no estuvo bien lo que hiciste. Pero no dejes que el peso del pasado arruine tu presente y tu futuro -dice Mark con una calma que me desarma. Lo veo con los ojos vidriosos, pero sigue-. Lo importante es que estás aquí. Que quieres arreglar las cosas. Eso... eso es lo que importa.

Me lanzo a sus brazos. Y mientras me abraza, no puedo evitar pensar en ella. Paola.

Fue mi mejor amiga. Y quizás, a la que más dañé.

No sé si estoy haciendo bien, pero lo necesito. Tiene que escucharme.

-Mark... llévame a casa de Paola.

-¿Estás loca? Sabes que no quiere verte ni en pintura -responde él, preocupado.

-Por eso mismo. Porque necesito que me escuche. Y en su propia casa... no va a poder escapar -le digo, mirando de nuevo por la ventanilla.

𝐃𝐞𝐬𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora