Kevin
Ya han pasado dos semanas desde la fiesta en casa de Mark, y han sido las mejores dos semanas que he tenido en mucho tiempo. Al fin siento que las cosas empiezan a salir bien. He estado más animado, más presente. El equipo está jugando mejor y me transmiten esa confianza que necesito para seguir liderando a este grupo de soñadores, de chicos que se esfuerzan, que se dejan el alma en cada partido. Y eso es justo lo que quiero, lo que necesito de ellos… y de mí.
Las cosas con Bethany van increíbles. Nos vemos siempre que nuestros horarios nos lo permiten, y cada vez que estoy con ella siento que vuelvo a respirar. Ella fue ese oxígeno que necesitaba cuando me estaba ahogando sin darme cuenta. Ella y su hermanita, Elena, consiguen que mi sonrisa se ensanche todos los días. Jamás pensé que se pudiera querer a alguien de una forma tan rápida, tan repentina… pero aquí estoy, queriéndola así, sin frenos, sin miedo.
Con Paola, Mark y Camilla las cosas están… mejor. No es que todo se haya arreglado, pero al menos ya podemos hablar. Paola ya no tiene ganas de asesinar a Camilla, lo cual supongo que cuenta como un avance. Pequeño, pero avance al fin y al cabo.
Hoy hemos quedado en ir a la cafetería de las gemelas. Fue idea de Camilla y Paola. Y aunque intento convencerme de que no pasa nada, de que será una tarde normal… siendo honesto, tengo nervios.
Nervios por lo que podría pasar, porque no hemos hablado en serio de nada. Solo dejamos que Camilla coexistiera con nosotros, pero realmente no sé si las cosas están bien entre nosotros.
Cuando ella se fue con su madre, Mark y yo lo pasamos fatal, sobre todo Mark.
Su padre siempre le culpó por la partida de Camilla y su madre, hasta que Paola le dijo un montón de cosas a su padre. Luego de eso, él no lo dice, pero intenta comprar el perdón o el cariño de Mark.
Pero Mark no necesita dinero.
Él solo necesita un padre.
Y ahora que Camilla ha vuelto, no sé cómo están las cosas entre los tres, pero espero que estén bien Camilla y Mark. A fin de cuentas, son hermanos de sangre, y no existe cosa más sagrada que la familia.
Y sé de lo que hablo.
Porque yo no la tengo.
Salgo de mis pensamientos cuando noto que ya he llegado al parking de la cafetería de María y Mía. A veces trabajo aquí, y me llevo muy bien con las gemelas y con su madre.
Saludo a Mía y María, que me dicen dónde están los chicos, y voy hacia su mesa. Cuando llego, noto la tensión en cuanto me siento.
Saludo a Mía y María apenas entro. Me devuelven la sonrisa con esa calidez que siempre tienen, como si supieran leer cuando uno llega con el alma hecha un nudo.
—Están al fondo —me dice María—, y… ánimo.
Asiento sin responder. Camino hacia la mesa y siento la tensión antes incluso de verla. No es algo que se vea, es algo que se respira, como un aire espeso que se te mete en los pulmones.
Paola está sentada recta, con los brazos cruzados. Mark tiene la mirada fija en la mesa, girando lentamente el vaso entre los dedos.
Y Camilla… Camilla está ahí, más callada de lo que jamás la vi.
Me siento.
El silencio dura demasiado.
—Bueno —digo al fin, intentando romperlo—. Ya estamos todos.
Nadie responde.
Paola me mira de reojo. Mark no levanta la vista. Camilla aprieta las manos sobre su regazo.
—Esto era para… hablar —continúo—. O al menos intentarlo.
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𝐃𝐞𝐬𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫.
Novela JuvenilKevin Huxley es un chico decidido, lindo e increíblemente simpático, todos lo catalogan como el chico dulce de la clase. Bethany Elsher una chica fiestera, preciosa, inteligente, complicada, con pocas amigas, su carácter es fuerte y eso la hace mete...
