Capítulo 29

21 2 0
                                        

ADVERTENCIA ⚠️ Este capítulo contiene escenas explícitas de carácter sexual. Se recomienda discreción. Apto para mayores de 18 años.

Kevin.

El motor ruge cuando llego a la casa de Mark, aparco frente a la entrada y bajo del coche, Mark había avisado de la fiesta de celebración del partido, y no podía faltar por que se que la había hecho por mí, subo algunos escalones, y "Fein" de Travis Scott retumba dentro de la casa, sintiendo cómo los bajos de la canción laten en mi pecho, no es solo música, es como si todo el peso de la semana se soltara al ritmo del beat.

Entro y la fiesta ya está en marcha, hay gente en la sala, otros en la cocina, algunos en el patio, todos riendo, bailando, celebrando como si hubiéramos ganado la Copa del Mundo, doy un par de pasos y la veo, Bethany, de espaldas, con una copa en la mano, riendo con unas amigas, me acerco sin decir nada y cuando se gira, sonríe como si todo el lugar desapareciera, como si solo existiéramos ella y yo.

No hace falta hablar, me toma de la camiseta, yo la atraigo por la cintura y nos besamos, despacio, sin apuro, como si todo lo que sentimos se derramara en ese instante, como si ese beso fuera la forma de decirnos "aquí estamos, y no iremos a ningún lado.

Nos separamos apenas un poco y ella apoya su frente en la mía, su sonrisa tiene algo de orgullo, algo de alivio, algo de deseo.

—Sabía que lo harías, Kev —dice, casi en un susurro.

Estoy por responderle cuando escucho la voz de Paola.

—¡Al fin llegaste! —me dice mientras se acerca a abrazarme—, creí que ibas a quedarte pegado al campo hasta que saliera el sol.

Me río, y justo detrás de ella aparece Mark, con su sonrisa de siempre, pero acompañado por alguien que detiene el tiempo un segundo, Camilla.

Luce distinta, más callada, más insegura, su mirada se cruza con la mía y después con la de Paola, y el aire se vuelve denso, incómodo, como si todos los sonidos se apagaran por un momento, nadie dice nada, y lo que no se dice pesa más que cualquier palabra.

Los cuatro quedamos ahí, mirándonos, como si estuviéramos en una película que ya vimos y no sabemos si queremos volver a ver.

Doy un paso al frente, dejo la copa sobre la mesa, y los miro con seriedad.

—Escúchenme, por favor —digo, y mi voz suena más firme de lo que esperaba—, hoy ganamos algo más que un partido, ganamos algo que no nos podíamos permitir perder: nosotros, esta amistad, este grupo que alguna vez fue todo, y sí, sé que hay cosas que duelen, cosas que no se olvidan fácil, cosas que no se curan con un trago o una noche de fiesta, pero si algo aprendí este año es que la vida no espera, no da segundas oportunidades si uno no las toma, y yo quiero que hoy, al menos por hoy, dejemos el pasado donde está y disfrutemos como antes.

Camilla y Paola se miran, hay algo incómodo, algo atrapado, pero también hay un hilo invisible que aún las une, una historia que no se rompió del todo.

—Por mí está bien —dice Camilla, sin mirar a Paola

Paola se cruza de brazos, suspira y al final asiente con un gesto leve, pero sincero.

—Solo por hoy —dice.

—Solo por hoy —respondo sonriendo, y sé que es un comienzo.

El ambiente se distiende poco a poco, Mark pone música, alguien empieza a repartir tragos, otros se lanzan a bailar, la casa revive como si todo hubiera sido una pausa.

Más tarde, ya con la fiesta en su punto más alto, salgo al patio a tomar aire, y Bethany aparece a mi lado sin decir nada, solo se queda allí, conmigo, mirando al cielo estrellado.

𝐃𝐞𝐬𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora