Paola.
Salgo del baño enrollada en una toalla, buscando la ropa que me voy a poner. Estaré en casa, así que usaré mi ropa de indigente; en mi defensa, es muy cómoda y la verdad no tengo ganas de salir. No tengo ganas de ver cómo todos perdonan de la noche a la mañana o discutir por eso.
El sonido del timbre me saca de mis pensamientos. ¿Quién será a esta hora?.
Abro la puerta y la "sorpresa" que me llevo es de otro nivel. ¿Cómo puede una persona ser así de hipócrita?, Camilla está frente a mí, tocando mi puerta. No tengo ganas de pelear, así que, sin decir nada, cierro la puerta.
—Por favor, necesito hablar contigo —dice Camilla, interponiéndose para que no cierre la puerta.
—No tengo ganas de escucharte. Nada de lo que puedas decir me importa —respondo.
—Por favor, Pao, por los momentos lindos que tuvimos —implora.
—¿Por qué no pensaste en eso antes de irte? Y no me digas "Pao"; hace mucho que perdiste ese derecho .
—Solo escúchame. Sé que nada me justifica, sé que me odias, incluso yo lo hago, pero por favor, no me iré de aquí sin hablar contigo —insiste.
—Mmm, llamaré a la policía y verás lo rápido que te vas —zanjé, intentando cerrar la puerta, pero ella forcejea y termina entrando.—Sal de mi casa en este momento —ordeno.
—No seas infantil, Paola. Todos nos equivocamos y estoy arrepentida. Solo escúchame, por Dios, eso no te va a quitar nada —dice, tratando de suavizar la situación.
—En primer lugar, no es infantil no querer hablar contigo. En segundo lugar , me quita mi tiempo, y tercero, NO-QUIE-RO. Así de simple, no me importa —replico firme.
—¿En serio eres tan rencorosa? —pregunta, sorprendida, cómo si fuera poco lo que hizo.
—¿Sabes? Sí, lo soy. Pero te voy a escuchar —acepto, aunque a regañadientes.
—Mira, no sabía lo que hacía. Era muy joven e inmadura. Me dejé deslumbrar por lo material. Quise volver, quise llamar. Cada día de tu cumpleaños o el de Kev, quise estar aquí, pero una parte de mí le tenía miedo a esto. Cada vez era más y más tarde para volver hasta que... hasta que me di cuenta de que estaba sola —explica con su voz temblando.
—¿Y qué hay de mí, Camila? Yo jamás lo hubiera hecho. Yo jamás me hubiera ido —le respondo con dolor, porque aunque me guste admitirlo ,me duele.
—Es porque tú no eres tan estúpida como yo —confiesa, bajando la mirada.
—En eso estoy de acuerdo. Ya hablaste, ahora soy yo quien va a hablar —suspiro, tomando fuerzas—. Eras mi amiga, te quería como a ellos, incluso más. Me dolió, me dolió muchísimo que te fueras. Los días después de eso fueron un infierno. Me sucedía algo y varias veces fui a tu casa inconscientemente a contarte el chisme. En mis cumpleaños, esperaba una llamada tuya, un mensaje, una señal de humo, lo que fuera —revelo, sintiendo la angustia aflorar , trago saliva y respiro para no llorar.
—Y lo siento, Pao —dice, con la voz entrecortada.
—Déjame terminar. Estuve con chicos que eran unos patanes y mi mejor amiga no estaba para contarle, para que me aconsejara. Sí, Kev y Mark estaban, pero no era lo mismo. Tuve que verlos llorar por tu culpa. Tu padre trataba a Mark como si no importara, incluso lo golpeaba, y yo estuve ahí, día tras día lidiando con todo. A Kev lo dejaste con el corazón en la mano. Y luego estoy yo, que solo quería que en cada día bueno estuvieras. A pesar del tiempo y de lo que sucedió, solo quería verte. Si hubieras aparecido antes, yo hubiera corrido a abrazarte, pero llegaste tarde —explico, con la voz quebrada.
—Nunca es tarde para resolver las cosas —afirma esperanzada, pero si es tarde.
—Sí lo es. ¿Dónde estuviste cuando Mark estaba sufriendo?, ¿Cuándo Kev estuvo días llorando por ti?, ¿Cuándo a mí me rompieron el corazón?, ¿Dónde estabas cuando todos te necesitamos?. Nos acostumbraste a ti, y cuando te fuiste, quedó ese vacío que no se pudo llenar con cualquiera. Solo viniste a joder—protesto.
—Vine porque los extrañaba—responde
—¿Y por qué no nos extrañaste antes?, ¿No éramos importantes?, ¿No valíamos para ti?—pregunto, incrédula.
—No es así, yo quise...
—Pero no lo hiciste. Hubieras hablado con nosotros, te íbamos a entender. Podríamos estar a la distancia, pero te fuiste. No lo hiciste, para ti no éramos importantes .
—¿Cómo dices eso?, Para mí siempre fueron muy importantes. Yo siempre quise venir, escribirles, verlos. Los veía por las redes y me dolía—explica, con un tono de desesperación.
—Por favor, no hagas esto. Tú no eres la víctima. Nos conocías, sabías que te hubiéramos perdonado, si al menos te hubieras despedido —replico, con firmeza.
—Si me despedía, me hubiera quedado —confiesa.
—Yo te hubiera entendido, Kev y Mark también. No hubiera estado de acuerdo, pero hubiera estado para ti. Al final, todos queremos crecer en la vida. Estar con tu papá, que era un alcohólico, era un dolor de cabeza, pero a Mark lo dejaste solo. ¿Sabes por qué te perdonó?, porque es mejor perdonar que vivir sabiendo que a tu hermana nunca le importaste. No sabes cuántas noches tuve que estar repitiéndole lo mucho que vale, el gran chico que es, que era importante porque él creía que no valía nada. ¿Y a Kev?, ¿Cómo le dices a alguien que se enamoró de una chica a la que no le importa?, Qué aunque ella le haya correspondido, él no era suficiente. ¿Sabés las veces que dijo que no merecía a nadie?, qué era una persona horrible y por eso nadie se quedaba, que nunca más ha vuelto a creer en el amor. Bueno, hasta que apareció un ángel. No quiero que arruines lo que tiene con Bethany. Vuelve a irte, al final, eso es lo que siempre haces —declaro, con determinación.
—¿Nunca vas a perdonarme? —pregunta, con la voz quebrada , las lágrimas le recorren por las mejillas y una parte de mi quiere que sufra pero por otro lado hay otra que no lo quiere.
—¿Sabes? Nunca te odié ni te desee el mal. No puedes hacérselo a alguien que quieres, pero eso no quiere decir que quiera verte. Porque no eres la misma. La Camilla que era mi mejor amiga sabía que yo mantendría mi promesa de "siempre juntas". Sabía que yo la quería por encima de todo. Ella no se hubiera ido, no era así de ambiciosa, y me quedo con esa Camilla, la que sí me quería —respondo
—Aún lo hago, Pao—dice, con un hilo de esperanza.
—La diferencia es que ahora no me importa —digo, abriendo la puerta. No es necesario hablar; ella sale y me mira a los ojos, los tiene vidriosos, como si fuera a llorar—. No te odio, porque en algún momento te quise. Más bien, odio que te haya querido cuando tú no lo hiciste de la misma manera. Sola es como deberías estar, porque te lo mereces. Mereces estar sola —y cierro la puerta.
Las lágrimas corren por mis mejillas. No quise derramar ni una delante de ella. No quiero que me afecte, pero es obvio que lo hace. No siento que con una disculpa borre todo; una disculpa no hace nada.
___________________________________________
Espero les gustará este capítulo, trataré de publicarles más seguido.
ESTÁS LEYENDO
𝐃𝐞𝐬𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫.
Teen FictionKevin Huxley es un chico decidido, lindo e increíblemente simpático, todos lo catalogan como el chico dulce de la clase. Bethany Elsher una chica fiestera, preciosa, inteligente, complicada, con pocas amigas, su carácter es fuerte y eso la hace mete...
