—Dashaaa! Dashaaa! Maldita basura ¿Dónde estás? — desperté al escuchar los gritos e improperios de Aarón.
Mi piel se erizó en respuesta y los temblores se apoderaron de mí.
Me levanté de la cama como pude y busqué donde esconderme para evitar a toda costa terminar lastimada por ese monstruo.
Sentí azotar la puerta de la habitación, me tensé en mi lugar, por una endija lograba ver su sombra oscura.
— ¿Dónde te metiste maldita perra!?— gritó rebuscando por toda la habitación? —Maldigo el día en que te conocí! Inservible pedazo de basura! — todo lo volteaba y movía a su paso, estaba haciendo un verdadero desastre.— será mejor que no te encuentre o te arrepentirás — amenazó.
Lo escuchaba gritar y lanzar toda clase de insultos, aún sin entender el motivo de su enojo.
Me hice un ovillo y me cubrí con unas frazadas cuando sentí que empezó a abrir las puertas del armario.
Decir que estoy asustada es poco, siento que mi vida pende de un hilo y ni siquiera sé de que se me acusa o si realmente soy culpable.
De repente abrió la puerta de mi lado y sentí un jalón de golpe, lanzándo mi cuerpo contra el piso.
Caminó hasta mí, traté de retroceder pero me tomo del cabello bruscamente, acercó su rostro al mío y me susurró.
— 1,2,3 por Dasha...— sentí su aliento cargado de alcohol golpear mi rostro, sujetó mis muñecas y me arrastró hasta la cama que estaba completamente revuelta.
Quedé en silencio, sin encontrar palabras para hacerlo entrar en razón, solo se deslizaban lágrimas por mis mejillas.
Me ató a cada esquina de la cama, buscó las tijeras y cortó mi pijama con brusquedad.
Mis sollozos iban en aumento al igual que mi desesperación.
— Aarón, por favor sal a hablar con nosotros — escuché la voz de su madre hablar a través de la puerta en tono calmado.
— Larguense!! — le gritó en respuesta.
— Aaron si no la dejas recuperarse esto puede salir muy mal, por favor hijo— le suplicó.
Yo solo lo observaba aterrada, esperándo que las palabras de su madre hicieran algun efecto en él.
Su comportamiento me tenía desorientada, aunque es común que sea violento esta vez se ve descontrolado, normalmente el maneja el control de todo, no sé si es efecto del alcohol que lo hace parecer descolocado o si ingirió algo más que alcohol.
— Ella es mi esposa y me va a obedecer!!! Quiera o no! — gritó mirándome fijamente mientras soltaba su cinturón — va a cumplir sus obligaciones y me dará un heredero — sentenció.
— Está bien hijo, pero hoy no es pertinente, por favor entra en razón, le harás mucho daño Aaron — sonó mas desesperada su madre.
En la situación en la que estoy creo que me ayudo más quedándome en silencio, suplicar, hacer algun tipo de sonido o movimiento podría detonarlo.
No le responde nada a su mamá y continúa desvistiendose, siento ganas de vomitar al verme acorralada por su cuerpo sudoroso y con olor a licor.
Sus ojos se notan inyectados en sangre.
— Que inteligente Dasha — susurró en mi oído — si continúas así tal vez no sea tan malo — dijo y lo sentí introducirse de una sola estocada.
Apreté mi labio inferior con mis dientes con tanta fuerza que el sabor metálico de mi sangre no se dejó esperar.
No solté ni un quejido, a pesar de la fuerza con la que me estaba tomando, como si quisiera dañarme profundamente y tomar todo de mí.
Sentía mi corazón en mis oidos y trataba de controlar mi propia respiración, aunque el golpe de su torso contra mi pecho amenazaba con dejarme sin aire.
Mis muñecas están atadas con tanta fuerza que ya no sentía mis manos.
— Si fuese otro hombre estarías gustosa verdad? — dijo ferozmente en mi oído.
— contesta!! — gritó y me soltó una bofetada que me viró la cara, aún así me quedé en silencio — sé que sí perra — bufó — por eso tu castigo será que siempre estarás conmigo, debajo de mí, a mi disposición y pariendo mis hijos. — dijo con burla, mi estómago se contrajo al igual que mi cara, él aceleró su ritmo hasta vaciarse — y este será el primero de muchos.
Soltó mis muñecas y me giró dejando mi cara contra el colchón, me tensé imaginando lo que me haría.
tomó mi cintura y me alzó dejándome expuesta a él, penetró con tanta fuerza que fue inevitable dar un alarido de puro dolor— su madre tocó la puerta insistentemente—traté de huir de él pero me aprisionó las caderas manteniéndome en mi sitio.
— Lo sientes princesa? Soy yo, tomando lo que me pertenece — dijo comenzando un Vaivén descontrolado.
Las sábanas me asfixian, ahogan mis quejas y absorben mis lágrimas.
Me quiere quebrar y creo que lo está consiguiendo, me siento como un trapo sucio además de estar avergonzada por los que están afuera y se imaginan lo que sucede dentro.
— espero que te quede claro—Azotó mi nalga con fuerza — No saldrás de aquí — azotó nuevamente — Olvídate de la universidad — no pude ahogar mi llanto y se hizo sonoro, en respuesta me tomó del cabello templando mi cabeza hacía atrás, el dolor en mi cuello y cuero cabelludo es terrible.— tanto te duele no tener oportunidad de irte de mi lado!? Tanto te duele no poder conocer a otro hombre!? Contesta malditasea!? — gritó empujando mi cabeza de nuevo al frente.
Caí entre las almohadas y él empezó a presionar mi cabeza contra las mismas ahogándome, traté de patalear pero aún tenía una de sus manos anclada en mi cintura, siguió empujando con fuerza hasta correrse.
Soltó mi cabeza y acomodó mi cabello que tapaba mi cara, me tomó la barbilla obligandome a verlo a la cara.
— Te lo advertí Dasha... Sé domar yeguas salvajes, de ahora en adelante así será, no me verás la cara de imbécil y si quieres salir bien librada, mantente siempre en tu sitio y aprendete bien tu papel en ésta casa— enfatizó tomando la mano dónde se encuentra la pulsera de su familia, con la cual me marca como su propiedad— Eres de los white ahora, no busques más el favor de los Johnson o verás — amenazó.
me soltó la cara bruscamente y se fue a la ducha dejándome tirada.
Me senté como pude, ya que el dolor era intenso y las piernas no me responden parecen gelatinas, me cubrí lo más que pude con las sábanas y ahogué mi rostro en la almohada para gritar con fuerza, el llanto descontrolado me invadió y lograba acallar el sonido presionando la almohada contra mi rostro.
Me detesto tanto, destesto mi vida, mis padres, mis abuelos, mi primo, sus padres, a él, a todos los que me rodean, a nadie le importo, nadie le hará o dirá nada por lo que me ha hecho, por el contrario me culparan a mí de su bestialidad, me harán sentir culpable y poca cosa.
No valgo nada más que para procrear, para servir, para criar.
Me duele si quiera pensar en aceptar esa idea y me niego a aceptar ésta realidad, quisiera poder salir a gritar la verdad, lo que sucede trás éstas paredes, lo que nos sucede a muchas hijas de familias con poder que solo les servimos como canje para seguir sosteniendo sus imperios, como una maldita columna, que les estorba pero sin las cuáles su techo caería sobre sus malditas cabezas.
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Dasha
JugendliteraturDasha se encuentra en una etapa de su vida en la que se siente estancada, para avanzar y continuar con su vida necesita resolver sus dudad respecto a su primer núcleo familiar ¿como es que su familia resulto tan destruida? . Sin embargo ella también...
