karma heredado

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Los martes de cada semana la empleada sale a realizar las compras, esa es una oportunidad que podría aprovechar para salir de ésta jaula, estando afuera asi sea por un momento podría encontrar la forma de huir de aquí.
Sin darme cuenta solté un suspiro.

Aaron me envolvió con sus brazos y besó la coronilla de mi cabeza.

— ¿Quieres decir algo princesa?

Me incorporé en lacama sujetando la sábana a mi pecho para proteger mi desnudez, observo su figura, la sabana blanca cubriendo su cintura y su torso desnudo aun sudoroso, su rostro tranquilo y sus ojos cerrados, sus manos aun sujetando mi cadera con firmeza.

Apreté mis ojos tratando de encontrar calma y las palabras correctas, un paso en falso y se detonaría cuál bomba, todo mi trabajo de meses en ganarme su confianza quedaría arruinado.

—Mmmmm...  Aaron... me gustaría acompañar a la empleada durante las compras— me detuve para observar su expresión, la cual no cambió y mantuvo sus ojos cerrados esperando mi justificación—ummm...  sería bueno para mí tener la oportunidad de aprender a hacer las tareas que me corresponden como esposa, ¿podrías considerarlo? — traté de parecer sumisa.

Él soltó el aire de sus pulmones pesadamente.

Con su mano sujetó mi cabello y me empujó a su boca, besó con brusquedad hasta romper mi labio, las lágrimas empezaron a empapar mi rostro.
Me liberó pero apresó mis manos contra su pecho, sus ojos infunden terror a los míos.

— Princesa... De buenas intenciones está hecho el camino al infierno — dijo con severidad y soltó mis manos.

Salió de la cama y entró al baño.

Mi cuerpo tiembla y mis lágrimas continúan fluyendo, estar con él es como vivir al lado de una bomba o en una trampa mortal, un solo paso en falso y todo saldría muy mal.

Limpié mis lágrimas y decidida fui tras él.
Ingresé al baño y observé su figura a través del cristal, está de espaldas y el agua de la regadera cae por su cuerpo mientras frota su rostro y cabello con frustración.

Me armo de valor e ingreso a la ducha silenciosamente, rodeo su cintura acariciando suavemente con la yema de mis dedos, al sentirme se tensa momentáneamente mas no me aparta, yo sé que estoy tentando mi suerte, pero no puedo permitir que se arruine lo que con sufrimiento he construido hasta ahora.
Recuesto mi cabeza a su espalda desnuda mientras continúo el vaivén de mis dedos por su pecho.

— Lo siento cariño... fue  muy atrevido de mi parte sugerir algo asi— dije despacio.

Él aún sin contestar nada, pero dejándome hacer, se lo que quiere y debo estar dispuesta.
Deslizo mis manos por su pelvis y él deja caer su cabeza atrás.
Con una de sus manos me guía a su miembro, lo toco con movimientos suaves y poco a poco aumento el ritmo.
Sus jadeos me hacen saber que lo disfruta.
Se voltea quedando frente a frente, con sus manos empuja mis hombros obligando a que me arrodille, el piso de la ducha está lleno de agua y la regadera sigue fluyendo.
Él recoge mi cabello en una coleta con sus manos y me presiona contra su miembro.
Sin necesidad de palabras abro la boca, lo recibo y comienzo a estimularlo, en un punto sus embestidas son tan rápidas y profundas que siento arcadas y se me corta la respiración, trato de sostenerme de sus muslos haciendo fuerza contraria para disminuir el impacto pero solo consigo que sea mas agresivo, mis lágrimas de desesperación se mezclan con la saliva y van siendo lavadas por la lluvia artificial.

Al vaciarse me suelta y me desplomo al piso.
Mis ojos quedan perdidos en los azulejos  frente a mí que logro ver a través de la separación de sus piernas.

Acaricia mi cabeza como quién acaricia a un cachorro.

— Bien hecho princesa, lograste mejorar mi humor, tal vez hasta considere tu propuesta — dijo con sorna

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⏰ Última actualización: Aug 27, 2025 ⏰

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