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Habían sido días complicados para JiMin. La constante sensación de realización estaba cayéndole encima y el movimiento de un lado a otro para concretar la toma de pruebas y poder finalmente hacerle llegar la notificación de la demanda a Jae se hacía cada vez algo más nítido en su futuro. Sus uñas habían pagado el precio en ese momento pues se sentía tan nervioso.
Por más que habló con TaeHyung para poder sentir confianza y con su abogado quien le había confirmado que las pruebas que proporcionaba eran de gran ayuda, todavía no lograba llenar ese espacio de nerviosismo que aún le quedaba como si fuera posible que este caso quedara impune.
Tal vez era la falta de comunicación que había tenido con YoonGi ese último tiempo con respecto a sus situaciones personales lo que había sembrado la desconfianza en su ser.
Era verdad, tenía sus testimonios, y las pruebas de su teléfono, y Yoongi había sido un pilar importante brindándole la seguridad y la orientación necesaria. Sin embargo, este último tiempo parecía estar más ausente de lo que esperaba en cuanto al caso se refería, más si hablaban de la mujer que había estado involucrada en ello.
No sabía qué esperar en ese momento. Le preocupaba que Jae lo encontrase en esos tiempos y lograra cometer alguna locura para detenerlo, pero a la vez no quería volver a sentir miedo. No podía demostrar debilidad o ignorar las cosas. Se encararía si era necesario.
(...)
HoSeok había estado aquella tarde preguntándose por qué YoonGi no le había devuelto la llamada que le había hecho como todas las tardes. En esos instantes parecía que tomaba decisiones sin premeditar y no quería toparse con alguna mala noticia.
Cuando vio que el teléfono volvía a vibrar asumió de inmediato que se trataba de YoonGi, pero cuando vio el número de TaeHyung reflejándose se quedó en pánico y sorpresa unos segundos mientras oía el timbre sonar. Tragó saliva, se enderezó y contestó.
—¿Hola?— dijo al descolgar la llamada.
—Oh, hola— la voz al otro lado de la llamada se oyó un poco apresurada. Sonaba como si no hubiera esperado que contestara. —¿No tienes mi número?
—Ah, Taehyung... Claro que lo tengo.
—Pensé que lo habías borrado después de todo este tiempo, y tu tono me dio a entender que no sabías que era yo al otro lado— respondió avergonzado.
—No esperaba tu llamada, es todo...
—Sí, bien... En realidad no tengo algo concreto que decirte. Esperaba poder hacer esto de forma natural sin tener que sonar extraño...— tomó unos segundos que volviera y siguiera hablando. —Eh, ¿podemos vernos?
Hoseok sintió como si su ritmo cardíaco estuviera precipitándose a las intenciones que tenía el menor al decir eso. Había muchas razones por las cuales tendrían que verse y hablar.