La capa de terciopelo azul noche me cubre por completo. Bajo la capucha, solo se ve mi mentón y la punta de mi nariz. El corazón me late con fuerza mientras espero entre las sombras de los establos exteriores del palacio. El aire es gélido, típico de las brisas nocturnas que bajan desde las montañas de hielo. A mi lado, Maddie se ajusta los guantes y me lanza una sonrisa cómplice. Ari, más nerviosa, mira hacia atrás cada dos pasos, como si los ojos de mi padre pudieran emerger de la oscuridad. Hace dos días que han empezado a llegar los diferentes invitados quedándose en algún hospedaje de Posentaria o en las propias habitaciones de palacio permitiéndonos así a nosotras el poner en marcha nuestro plan de escapada.
-Respiren, por Thalori. - Dice Maddie. - Nadie nos sigue. La guardia nocturna está distraída con las visitas, además la duquesa Rodón ya está aquí. Mi contacto ya está en posición.
-¿Y si nos descubren al volver? - Susurra Ari.
-Ya se verá. Pero si vamos a romper las reglas, que sea con estilo. - Dice Maddie con una carcajada baja, mientras saca una pequeña esfera luminosa de su bolsillo y la lanza al aire. Esta explota en una tenue neblina azulada que camufla nuestras siluetas mientras nos deslizamos hacia una de las compuertas auxiliares del palacio.
El camino hacia Glacitas es más rápido de lo que imaginaba. El vehículo acuático de transporte, una burbuja reforzada con motores de propulsión sigilosa, se desliza por los canales secundarios como una sombra líquida. Dentro, el silencio es expectante, pero los ojos de Maddie brillan de emoción.
-Chicas, está es realmente nuestra noche. – Comenta Maddie emocionada.
-Nuestra última noche antes de viajar. – Prosigo yo.
Mi estómago se revuelve, ya falta menos para que nuestras vidas den un giro de 360º.
-La última noche juntas en Aqua. – Añade Ari.
-Me vais hacer llorar. – Dice Maddie dramáticamente.
-Ya hemos llegado. – Anuncia el conductor.
Glacitas de noche es un espectáculo.
Los cristales helados del terreno reflejan la luz de las linternas flotantes, creando destellos iridiscentes sobre las pieles marinas de los asistentes. Los puestecillos se alinean como flores de coral, cada uno más colorido y musical que el anterior. La danza tribal de los Glacitenses, de movimientos lentos y armónicos, resuena con el golpeteo profundo de los tambores de agua.
-Esto es precioso. - Susurra Ari, embelesada.
-Yo quiero vivir aquí. - Declara Maddie mientras se lanza hacia un puesto de collares hechos de perlas vivas. - ¡Tati, mira esto! ¡Te quedaría de muerte!
Me dejo arrastrar por la energía de la noche. Mi capa ya no me pesa. Me la quito y la doblo bajo el brazo. Maddie me coloca un adorno de escarcha líquida en la sien, que brilla con la luz. Ari compra un pendiente que cambia de color con la temperatura de su cuerpo. Caminamos entre las danzas, los cantos, los olores dulces de frutas glaciares y bebidas embriagantes.
-Voy por alcohol y quién sabe, tal vez algún aquamarino venga con el pack. - Anuncia Maddie, decidida. - Ari, ¿vienes?
-Sí, pero nada fuerte, que luego Tati se queja de que nos desmadramos. - Responde ella con una sonrisa.
-Yo iré a caminar un poco. - Les digo. - Nos vemos aquí, en el puesto del pulpo cantor.
-No te pierdas. - Advierte Maddie mientras se aleja.
-Como si quisiera. – Le contesto rodando los ojos. – Solo iré a ver el espectáculo. – Les informo.
Camino sola entre las danzas. El ritmo me envuelve, me zarandea como una ola cálida. El corazón me late acelerado, sin razón aparente. O tal vez sí.
ESTÁS LEYENDO
POSEAN
FantasyPlaneta Viridis, antiguamente conocido como Tierra, cambio el nombre después de la transformación radical que sufrió el planeta. La Era de Hades provocó grandes consecuencias afectando a todas las especies habitadas en el planeta. Se sufrió una alar...
