- Señor. – Contesta el guardia enderezando la postura y inclinando la cabeza en señal de respeto. – Permiso para hablar, señor.
- Permiso concedido. – Le responde pasiblemente el elfo.
- La señorita Brigitte Morrigan estaba gritando por los pasillos buscando a Minervo, venia hacia la cafetería cuando la intercepté y resultó que su hermana está petrificada tras una discusión con sus compañeras de habitación. – Le resume.
El elfo nos recorre con la mirada, cuando coincide con la mía un escalofrío me atraviesa y mi corazón se acelera extrañamente, no obstante, no le bajo la mirada, se la mantengo firme.
- Vamos al despacho. – Ordena y sin dar tiempo a contestar, se gira y nos guía junto a Minervo el camino.
Me volteo hacia las chicas.
- Las veo luego. – Les digo antes de ponerme en marcha tras el grupo.
Con el retumbar de los gritos de Brigitte Morrigan en mis oídos y el murmullo del comedor tras nosotros, camino tras ella, el guardia, Minervo y el elfo hacia el despacho. Mi paso es firme, aunque por dentro la incomodidad se arrastra como una sombra. "¿Quién es él para tener tanta autoridad en Doumon?" "¿Cómo es que la actitud del angelito cambia ante su presencia?"
Durante el camino, me fijo que vamos hacia el ala este, una zona silenciosa y decorada con sobriedad: maderas oscuras, telas verdes con bordados élficos y lámparas flotantes que proyectan una luz cálida, pero suave. Minervo nos abre la puerta sin esfuerzo, y la sala nos recibe con un aire cargado de autoridad. Minervo, tras entrar cerrar la puerta, se sitúa discretamente al fondo, observando cada movimiento, cada palabra, como si su sola presencia bastara imponer orden.
Brigitte se sienta sin que se lo pidan, con las piernas cruzadas y una sonrisa que pretende ser encantadora, pero en este ambiente se siente fuera de lugar. El elfo permanece de pie unos segundos más, observándonos con una mirada que parece escanear nuestras almas. Y probablemente, lo hace. "¿serán así todos los elfos?"
- Señorita Posean, Señorita Morrigan. - Empieza con voz tranquila. - Este despacho no es lugar de gritos ni acusaciones. Solo hechos y responsabilidades.
- Yo solo quiero que esa criatura responda por lo que le hizo a mi hermana. - Salta Brigitte sin esperar turno, con dramatismo ensayado en cada palabra.
- Y lo hará. - Responde el elfo con la misma serenidad. - Pero primero quiero saber qué ocurrió exactamente. He solicitado la presencia de todas las implicadas. Guardia. Ves a buscar a la otra implicada, Emma. Que se presente aquí.
Con un asentimiento con un leve movimiento de cabeza, el guardia se gira y va en busca de Emma.
- Kalem, cariño. Solo necesitas saber que estás incompetentes no deben compartir el mismo espacio que nosotras. – Aprovecha Brigitte la espera para seducir al elfo.
- ¿Quién eres? – Interrumpo a Brigitte para saciar mi curiosidad.
El elfo, por nombre que ahora sé, gracias a la chica ángel, desvía su mirada para centrarse en mí. Puedo observar un cierto interés en su mirada y algo sorprendido porque no sepa quién es.
- ¿De donde eres, renacuaja? – Contesta Brigitte sorprendida y con desdén en su tono de voz. - ¿Cómo que no sabes quién es él? Él es Kalem, el director del Doumon y en un futuro mi compatible. – Señala esto orgullosa y arrogante.
"¿Director?" "¿Futuro compatible?" Confundida y molesta sin saber el por qué. "¿Cómo puede saber que es su compatible si ni aun hemos empezado las pruebas?" Me pregunto indignada por su actitud. "Parece cercana al elfo". Kalem mantiene su frialdad sin contestar a ninguno de nuestros comentarios.
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POSEAN
FantasíaPlaneta Viridis, antiguamente conocido como Tierra, cambio el nombre después de la transformación radical que sufrió el planeta. La Era de Hades provocó grandes consecuencias afectando a todas las especies habitadas en el planeta. Se sufrió una alar...
