Finalmente, nos dirigimos juntos al punto de información. Ari, Dani, Maddie, Sam y Erika ya me están esperando con Marvin revoloteando a su alrededor, visiblemente entretenido.
- ¡Tati! - Grita Maddie apenas me ve. - ¡Pensamos que te habías caído a una de las fuentes!
- ¡O que te habían secuestrado unos vendedores de moda! - Añade Sam riendo.
- ¡O qué esos reporteros te habían abducido! – Sigue Dani riéndose abiertamente.
- Gracias por el voto de confianza. - Respondo con sarcasmo.
Nathan y Brandom se mantienen detrás, observando en silencio. Erika los mira con cierta curiosidad, y Dani se queda unos segundos mirando a Nathan con los ojos muy abiertos, como si se hubiera olvidado de parpadear. Marvin, mientras tanto, no pierde oportunidad para exagerar:
- ¡Y aquí están nuestras heroínas reunidas otra vez! Gracias a nuestros valientes colaboradores secretos.
- ¿Colaboradores secretos? - Murmura Ari, arqueando una ceja.
- No le hagas caso. - Le digo. - Pero gracias por encontrarme. - Añado, dirigiéndome a los dos.
Brandom asiente. Nathan sonríe apenas.
- ¿Y si les invitamos algo? - Propone Nathan de pronto. - Con tanto ajetreo, se han ganado una comida.
- ¿Invitarnos? - Pregunta Maddie, sorprendida.
- Yo tengo hambre. - Dice Dani. - Si son tan buenos eligiendo restaurantes como lo son físicamente, acepto.
- Si vamos a comer, subamos a la terraza. - Sugiero, señalando hacia la terraza que hay en el tercer nivel. - Desde ahí podemos tener las vistas a Civitas.
- Espero que tengáis suficiente dinero, Tati es un estomago sin fondo. – Se burla Maddie.
- Y tú una despulpadora de ropa. – Me burlo.
- ¡Ah! - Grita Maddie corriendo por el centro comercial. – ¡La rubia me quiere comer!
- ¡Maldita Chicotte! – Le grito persiguiéndola a la desgraciada, seguro que la idea de llamarme así por megafonía fue suya.
Al final, entre perseguidores y risas, terminamos en Bóreas, un restaurante donde los platos flotan y se iluminan con mesas flotantes que se ajustan a los grupos. Pedimos sushi vegetal, comida espumosa con sabores cambiantes, dulces que se disuelven en forma de mariposas en la lengua y bebidas con burbujas que cambian de color al contacto con los labios.
- ¿Y por qué cruzaste a Terra? – Le pregunta Sam de pronto, con curiosidad auténtica, mordisqueando una mariposa de azúcar que flota sobre su copa.
Nathan baja un poco la mirada y revuelve su bebida que cambia de color con un dedo pensativo.
- A veces hay que irse para no terminar como los que se quedan. - Responde con voz baja, casi como si hablara consigo mismo. – Aunque quien sabe a lo mejor me gustan más las hembras terranas. – Bromea rápidamente sonriente guiñándole un ojo a Dani.
Sam frunce el ceño, pero no insiste. Nathan levanta la vista hacia mí, directo.
- ¿Y tú? ¿Alguna vez has querido irte... y no volver? – Me pregunta.
El silencio que sigue es sutil pero denso. Me siento atrapada por su mirada, por la forma en que su tono deja de ser burlón y sonriente por un instante.
- No lo sé. – Le respondo, sincera. - Creo que siempre he querido quedarme en Aqua, pero a veces siento que el lugar que debería ser mío, no me pertenece.
Nathan sonríe, apenas.
- Tal vez solo no has encontrado aún quién te haga sentir que perteneces. – Me responde coqueto.
Me ruborizo, y antes de poder esquivar esa sensación, mi mente me traiciona.
Por un segundo, imagino cómo sería si Nathan fuera mi compatible. Su tono sarcástico, sus ojos cálidos, su pasado fugado. Pero, sin poder evitarlo, esa línea de pensamiento se rompe con otros nombres que me atraviesan como olas rápidas: Axel, Eric y... ¿Kalem?
Respiro hondo. ¿Por qué ellos también están ahí? ¿Por qué me cuesta imaginar uno sin que aparezcan los otros? Siento que Brandom me mira, y cuando levanto la vista, está ahí, quieto, con esa expresión serena. Sin embargo, sus ojos vibran con sus pupilas ligeramente más dilatadas y con esa luz sutil que sólo yo parezco notar.
Nunca antes había sentido que una mirada me atravesara más que las palabras. Nunca antes un roce había activado impulsos eléctricos en mi estómago. ¿Esto es una maldición? ¿Qué estamos sintiendo todos exactamente? ¿Será esto una enfermedad? ¿Debería ir al hospital? ¿O será que algún poder me está despertando ya?
La conversación fluye fácil. Brandom apenas habla, pero observa con atención. A veces responde con impulsos suaves que yo empiezo a identificar como su forma de hablar. Aunque solo Nathan y yo lo entendemos.
Nathan, en cambio, se suelta un poco más. Bromea con Sam, se ríe con los comentarios de Ari e incluso le lanza un piropo a Maddie que la hace reírse como una niña. Pero cuando cree que no lo miro, me observa. No de forma descarada. Más como si intentara descifrar algo que no entiende. Lo mismo le pasa a Brandom. Cuando nuestras miradas se cruzan, hay una tensión leve, como una nota sostenida en una canción.
No dicen nada. Y, sin embargo, dicen mucho.
Cuando el sol empieza a bajar, los chicos nos acompañan al transporte que nos llevará de vuelta al Doumon. Nos despedimos con gestos, palabras cortas y sonrisas.
- Gracias por hoy. - Le digo a ambos.
- Fue... inesperado. - Responde Nathan.
- ¡Venga, Tati! ¡Llegaremos tarde para cenar! – Grita Maddie desde el transporte.
- ¡¿Quién es ahora la que tiene el estómago sin fondo?! – Le grito burlesca con una sonrisa.
- ¡Luego serás tú la que mañana tendrá sueño para levantarse temprano para la prueba física! – Me grita de vuelta.
- ¡Ya voy! – Le grito rodando los ojos.
Miro a Nathan que mantiene una sonrisa divertida en la cara y me mira con sus ojos brillantes.
- Suerte en las pruebas, pececilla. – Me dice como despedida.
Brandom solo me toca brevemente el hombro. Un impulso suave. Un mensaje sin voz.
"Hasta luego."
- Gracias, nos veremos. – Les digo.
Me giro dispuesta a subir al transporte. Sin embargo, Brandom me coge repentinamente de la muñeca, como si no quisiera dejarme ir. Un impulso suave. Un mensaje sin voz.
Pero esta vez, su mano se detiene un segundo más de lo necesario. Su mirada se cruza con la mía. Sus ojos, normalmente neutros, parecen vibrar con su pupila más dilatada en un tono más cálido, como si algo dentro de él intentara salir a la superficie.
La vibración es distinta. No dice "Hasta luego". Más bien, dice: "Nos volveremos a ver."
Me estremezco y me corazón se acelera, otra vez esa sensación de confusión sensorial me invade. Salgo disparada al transporte. Mientras la cápsula se aleja, los veo quedarse en la plataforma, sus siluetas recortadas contra la luz cambiante del atardecer. Quizás... volveré, tengo que saber más, quiero entender lo que Brandom y Nathan me hacen sentir, porque no sé qué fue este encuentro. Este sentimiento. Esta conexión. Pero sé que no es normal.
Y... las pruebas... apenas empiezan mañana. Espero que la prueba física de mañana no sea muy exigente, suficiente tengo con mis cambios emocionales, mentales y hormonales. Sin embargo, antes debo superar está noche, la fiesta de Bienvenida.
Hola, mis reinas.
La segunda parte del capítulo. ¿Qué os ha parecido?
¿Qué tal esa conexión de Brandom con Tati? ¿O prefieren el carisma de Nathan? Ya me decís, os leo en comentarios ^-^
Tenéis una imagen al inicio del capítulo de Brandom >.<
Espero hayáis disfrutado la lectura, nos vemos, mis reinas <3
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POSEAN
FantasyPlaneta Viridis, antiguamente conocido como Tierra, cambio el nombre después de la transformación radical que sufrió el planeta. La Era de Hades provocó grandes consecuencias afectando a todas las especies habitadas en el planeta. Se sufrió una alar...
