-Tatiana por millonésima vez, ¿puedes aprenderte para que sirve cada herramienta? Así no ayudas en nada. – Dice mi hermano Neón, molesto porque no doy con la herramienta que me pide. – Mira el maletín están las diferentes llaves, me las pasas según el número que te diga, debajo de cada uno esta apuntado el número. – Me indica.
Llevamos así desde las nueve de la mañana y ahora ya será cerca del mediodía, esto es agotador, estoy sudando y huelo como un pez podrido, tipo Hákarl. Quiero un descanso.
-¿No podemos parar y comer algo? – Le sugiero.
-No, en la próxima reunión en Terra debo decir los avances que llevo y como puedes ver no llevo nada. – Me explica Neón frustrado.
-Pagando tu falta de cerebro conmigo, no arreglarás nada. – Le comento molesta. – Anda, descansa un poco, estómago lleno, cerebro activo. – Le digo riendo.
-¿Desde cuándo es eso así? – Me inquiere Neón, mientras va guardado todo en su lugar. Yo me siento en el taburete, esperándolo.
-Desde que lo digo yo. – Río por mi ocurrencia.
-Pues necesitas ir practicando, la que se quedará sin neuronas eres tú. – Contesta.
-Ja, ja qué gracioso. – Le digo rodando los ojos.
De repente siento una corriente interna en mi bajo vientre.
-Al menos, seguro tienes una fosa negra en tu estomago con todo lo que te llenas. – Me dice burlón.
-¡Ah! Duele. – Digo en un tono lastimero.
-¿Puedes dejar de fingir, fierecilla? Ya conozco todos tus trucos. – Comenta indignado, pero yo no le contesto.
Estoy agachada en el suelo, en forma de bolita. Juraría que tenía que bajarme de aquí una semana, mierda esto pasa por no mirar el calendario y saber en qué estado está la luna.
-Oye. ¿Estás bien? – Me pregunta preocupado, cuando se da cuenta que no estoy fingiendo, sino que lo más seguro este pálida y con mi mueca de dolor.
-¿Tú qué piensas? – Le pregunto de manera retorica rodando los ojos.
El ciclo de una aquamarina está adaptado a la luna y al océano, es decir, la menstruación esta sincronizada con las mareas o las fases lunares específicas, por ejemplo, cada luna creciente, nueva o llena, depende de cada aquamarina. Normalmente cuando nos llega por primera vez recibimos un amuleto con una piedra lunar este nos ayuda a regular o aliviar los síntomas, pero lo más importante nos ayuda a ocultar nuestro olor afrodisíaco natural. Como resultado, el olor que transmitimos es un olor a sal o a coral, habitualmente desagradable, aunque soportable para cualquier macho.
Mi amuleto fue entregado por mi madre a los 10 años y es un collar de estos ceñidos al cuello, según mi madre pertenecía a mi abuela materna. No me lo saco nunca, es cómo otra extensión de mí.
Nosotras en vez de calambres uterinos, sentimos corrientes internas o una tensión acuática en el vientre. Algunas incluso pueden sentir olas dentro de su cuerpo cuando está a punto de llegar la menstruación. Durante este período de tiempo nuestra afinidad con el océano aumenta, estamos más sensibles a nuestro entorno y emocionalmente somos más intensas.
-Mierda, estas dejando el taller con tu olor. – Me comenta Neón tapándose la nariz con una mueca de desagrado.
-¿Y qué quieres que haga? – Pregunto de manera retórica, molesta por la situación.
-Ve a tu cuarto, voy avisar a mama de mientras. – Me dice Neón, acariciándome la espalda.
Mis hermanos pueden ser odiosos, pero sé que puedo apoyarme en ellos. Los quiero muchísimo.
-Gracias. – Le susurro y rápidamente sin detenerme ni mirar a nadie salgo corriendo hacia mi habitación. Necesito conseguir las microalgas regenerativas ya.
-¡Ah! – Grito cuando choco con alguien, pero antes de caer un brazo tonificado me atrapa por la cintura.
-Ten cuidado, princesa. – Me dice esa voz ronca familiar.
Algo mareada, abro los ojos para saber si corresponde al mismo aquamarino de apellido desconocido. Cuando lo veo directamente a esos ojos dorados, tan atrayente, la frecuencia cardíaca de mi corazón se dispara, en mi zona baja siento una gran marea y tímidamente aparto mi mirada de la suya. Esto es inoportuno.
-Hueles delicioso. – Comenta y eso hace que me ruborice avergonzada.
-Lo siento. – Le digo, se me ha olvidado hasta el dolor que estoy padeciendo. – No miraba donde iba.
-¿Estás bien? – Me pregunta inclinándose en mi para tocar frente con frente. Siento mi cabeza arder. – No tienes fiebre. – Mi cara esta roja, no, lo siguiente. Esto no es habitual.
-Sí... perdona... tengo prisa... - Le digo como puedo intentado chafarme de su abrazo para intentar salir rápidamente hacia mi habitación. Sin embargo, antes de poder hacerlo me coge de la mano.
-Al menos, ¿puedo saber dónde queda el despacho de tu padre? – Pregunta de repente, como si estuviera intentando alargar la conversación expresamente.
"Por las aguas frías de Glacitas... ¿Por qué este espécimen está provocando tantos síntomas en mí?" Solo con escucharlo la tensión acuática se acumula en mi bajo vientre. Veo como él respira profundamente y cierra los ojos por un instante como si estuviera disfrutando del aroma.
-Segundo pasillo a la derecha y la tercera puerta. – Le digo rápidamente y sin perder más tiempo me dirijo lo más velozmente que puedo hacia mi habitación.
Cuando llego a mi habitación, estoy hiperventilando, mi corazón aún no ha vuelto a su estado normal y seguro que mi rubor tampoco, me noto la cara caliente. ¿Qué ha pasado ahí atrás? ¿Por qué no puedo sacarme de la cabeza su voz, su cabello oscuro bien peinado, sus ojos dorados o la sensación de su fuerte brazo rodeando mi cintura?
Necesito un baño de burbujas con otra piedra lunar urgentemente.
Me dispongo a hacer el baño, mientras espero que llegue mi madre. Espero ella resuelva el porqué de estos nuevos síntomas presentados en esta menstruación. ¿Será alguna intolerancia? ¿Esta tensión acuática ha sido provocado por Eric? ¿Por qué no desaparece de mi mente? ¿Por qué está mi cabeza ardiendo? Mi piel aún recuerda el calor de su brazo, y mi mente insiste en repetir su voz ronca diciendo princesa.
Y mientras el agua comienza a llenar la bañera, solo una certeza me acompaña: si esto tiene que ver con Eric... la piedra lunar no bastará.
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POSEAN
FantasiPlaneta Viridis, antiguamente conocido como Tierra, cambio el nombre después de la transformación radical que sufrió el planeta. La Era de Hades provocó grandes consecuencias afectando a todas las especies habitadas en el planeta. Se sufrió una alar...
