- ¡Sam! ¡Te voy a matar! ¡¿Dónde maldita sea lo dejaste?! – Se escucha tan pronto se abre la puerta.
Las habitaciones están insonorizadas, al menos no se escuchan estos ruidos por el pasillo hasta que se abrió la puerta. La habitación compartida alberga hasta seis hembras con tres literas que se alinean contra las paredes, dejando el centro despejado. A cada lado de la litera, tres grandes armarios. Prácticamente no hay lujos, solo lo necesario. La temperatura, la iluminación y el mobiliario se ajustan según parámetros de eficiencia, no de comodidad. No me quiero quejar, pero... Tan solo hay un único baño. Solo de imaginar cómo serán las mañanas... Esto nos va obligar a mantener horarios estrictos y normas de convivencia inflexibles. Espero que las compañeras de cuarto sean comprensibles... Suficiente con Maddie y sus tres horas para arreglarse.
- ¡Deja de gritar, Dani! ¡Seguro lo dejaste en casa, por desorganizada!
Nos adentramos todos a la habitación. Vemos a una chica con orejas de gato gritando a otra con orejas de conejo.
- ¿Por culpa de quién es que ocurra esto? ¡Eh! – Responde la de orejas de conejo.
- No es mi culpa que quisieras irte de fiesta la noche antes de hacer la maleta. – Contrataca la gata.
Minervo tose con fuerza, logrando que ambas paren de lanzarse lo primero que pillan y nos miren por fin. La de orejas de conejo se sonroja levemente, supongo que avergonzada por el espectáculo que están dando. Ella, tiene el cabello castaño claro, estilo bob que apenas le roza los hombros. Sus orejas largas cuelgan entre su cabello, casi mimetizándose con él. Sus ojos son grandes y de un marrón suave. Es de estatura similar a la mía, piel morena, rostro redondito y una complexión algo más rellenita. Es lindísima, dan ganas de achucharla.
- Perdón. – Se disculpa la coneja ante la mirada intimidatoria de Minervo.
- ¿Qué quieres, Ervo? - Le pregunta la de orejas de gato con desgano.
La gata, tiene el pelo largo, mezclando tonos blancos, grises y negros. La piel también moteada con distintas tonalidades, como si tuviera manchas. Sus orejas, pequeñas y puntiagudas, son negras con la punta blanca. Una cola peluda asoma tras ella, tan cambiante como su cabello. Alta, con piernas de infarto y cara de pocos amigos.
- Vengo a presentaros a vuestras nuevas compañeras de habitación. - Responde Minervo, que ahora parece haber adoptado con gusto el apodo de Ervo. - Esta es Samanta. - Señala a la felina, que nos mira con desconfianza. – Y ella es Daniela.
Ambas nos escanean con descaro.
- Soy Maddie, y me pido la litera de arriba. Está da a la ventana de la piscina exterior. - Dice mi amiga antes de que el silencio se instale, y corre a subirse a su cama como si fuera un premio.
- Trucha mimada, esa ya tiene dueña. - Gruñe Sam.
- No veo tus cosas. - Le responde Maddie, desafiándola.
Oh no... esto va a arder. Observo como Minervo suspira.
- Recordar las peleas entre compañeras tienen consecuencias y con ello sanciones. – Interviene Minervo en tono autoritario antes de que la situación se descontrole del todo. Maddie y Samanta siguen en una batalla de miradas.
Samanta gruñe y escoge la cama debajo de la de Maddie como marcando territorio de que está es la suya. Minervo con un tono cansado nos informa:
- Hoy ya es tarde y ya es hora de cenar e iros a descansar. Mañana se publicarán vuestros horarios para las pruebas. Por ello, tendréis el día libre. Además, os tendréis que preparar para la fiesta de bienvenida que se hará entrada la noche.
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POSEAN
FantasyPlaneta Viridis, antiguamente conocido como Tierra, cambio el nombre después de la transformación radical que sufrió el planeta. La Era de Hades provocó grandes consecuencias afectando a todas las especies habitadas en el planeta. Se sufrió una alar...
