CAPÍTULO 38: Tatiana

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Siento el aire cargado de miradas y murmullos, la tensión de una reunión en la que el Consejo de Civitas, conformado por las siete fracciones más poderosas, comparte escenario con mis padres, los reyes de Aqua. Todo es fastuoso, los vestidos de seda ondeando entre nobles, las risas cuidadosamente calculadas y las cámaras flotantes transmitiendo cada movimiento para los curiosos que siguen el evento desde cualquier rincón de ambos reinos.

Suspiro. Deik es más clasista de lo que esperaba del líder de la Fracción Líder... No me extraña que el Doumon, el diseño, el espectáculo, todo sea así, como si estuvieran vendiendo a la mejor hembra, al mejor postor. Como dijo la ambrosia, todo se trata de linaje, de genética y de herencia, no de tu personalidad, de tu actitud o de tus intereses. Avanzo por el salón, buscando a Maddie, Ari, Erika o alguna hembra conocida, hasta que le veo a él. Mi corazón golpea en el pecho. No por los nobles, ni por las cámaras, sino por... Eric.

No le veo desde aquella noche. La noche en que había creído que el calor de sus manos y las de Axel significaba algo más que deseo. En la que pensé, ingenuamente, que había encontrado algo parecido al amor, una conexión. Sin embargo, al amanecer, solo el frío de las sábanas vacías me había dado los buenos días.

Respiró hondo, poniéndome una máscara. Sonreír, aunque la sangre me hirviera.

Eric está vestido con un traje oscuro que delinea su figura. Su cabello ligeramente desordenado, como si no necesitara esfuerzo alguno para lucir perfecto. Y junto a él, una hembra ríe con suavidad, inclinándose demasiado cerca de su oído para mi gusto. "¿Una conocida suya? ¿O Compatible de alguna fracción noble presente en la fiesta? ¿O peor... una de las hembras que, como yo, este año realiza las pruebas?"

El mundo parece contraerse.

Los murmullos y la música de fondo se vuelven lejanos, como si todo el salón desapareciera. Solo están ellos dos, Eric y esa sonrisa que no es para mí. "¿Así de fácil? ¿Así me ha borrado de su vida? ¿Así se entretiene en Terra? ¿Lo que pasó en Aqua no significó algo? ¿Él no notó esa conexión? ¿Ya no se acuerda de mí? ¿No que huyeron por una emergencia? ¿Será mentira?"

Con el orgullo punzando más que los celos, camino por el salón con pasos firmes. Las miradas se clavan en mí, algunos nobles murmurando con sonrisas cómplices. Las cámaras giran sutilmente para seguir mi recorrido, como si presintieran que algo está por suceder.

- Vaya. - Digo al llegar, cruzando los brazos y clavando los ojos en Eric. - Parece que el tiempo te ha tratado bien... y yo penando que estarías ocupado por trabajo... no así...

La vampira junto a él, una joven de vestido carmesí y sonrisa demasiado complaciente, se gira con altivez. Me evalúa de pies a cabeza como si el simple hecho de que respirara el mismo aire fuese una ofensa para ella.

- ¿Y tú quién eres? - Pregunta la mujer, con un tono dulce, pero cargado de veneno. - Porque no recuerdo haberte visto nunca en algún evento noble.

Ladeo la cabeza, esbozando una sonrisa tan educada como peligrosa. "Obviamente, no vengo a eventos de Terra".

- Esta respuesta dice más de ti que de mí, querida. – Le respondo.

La mujer arquea una ceja, fingiendo diversión, sin entender mis palabras.

- Solo intento ubicarte. Ya sabes, a veces las doncellas de compañía se confunden con las invitadas. – Contesta arrogante.

Un murmullo se propaga entre los presentes. Varias cámaras flotantes enfocan el intercambio. Eric entreabre los labios para intervenir, pero lo detengo alzando una mano.

- Oh. - Digo, dejando caer una carcajada suave. - Ya veo. Entonces sí eres de las que necesita humillar a otras mujeres para sentir que brilla un poco más.

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