CAPÍTULO 19: Eric y Axel

248 19 4
                                        

ERIC

Entre luces parpadeantes, risas superficiales y el perfume de cientos de cuerpos ajenos, solo ella tiene sentido. Mi adorable princesa.

La música flotaba entre los vitrales como una caricia melancólica, mientras la voz de Tatiana, firme pero temblorosa en las esquinas, pronunciaba su discurso de graduación. Desde la esquina izquierda del salón, la observo, buscando coincidir nuestras miradas.

Ella allí, encima del escenario. Increíblemente hermosa. Su cabello flota como una llamarada de oscuridad perlada y sus ojos, más brillantes que el reflejo del sol sobre el agua, están clavados... en él.

Axel.

Aprieto los dientes.

La copa que sostengo en la mano tiembla. No por los efectos del Perlazón, he evitado tomar más que un sorbo, sino por la visión que tengo delante. Tatiana, mirando a Axel de una manera que parecen hablar en un idioma que yo no comprendo. Observo como el encuentro de mirada provoca un ligero temblor en mi adorada princesa. ¿Sé conocen? Imposible. Seguro no la conoce como yo.

Desde aquel día en el hospital, cuando me bastó verla para saber que estaba jodido. Ella, la heredera de Aqua. Ella, la que me ha hecho sonreír incluso con costillas rotas. Solo yo sé que sus palabras son un disfraz. Una capa más que lleva por dentro. Sé que desea estar en otro sitio, lejos del protocolo y los aplausos calculados. Cada frase que sale de sus labios está cargada de nostalgia, de un deseo de libertad que solo yo he llegado a reconocer en sus ojos.

Cuando acaba su discurso, mis pasos se sincronizan con el final de la ovación. Me acerco, cortando el espacio entre nosotros con pasos rápidos e impacientes. Siento las miradas de los demás presentes, pero no me importa. Solo importa ella. Le ofrezco mi brazo y ella lo acepta.

- Estuviste perfecta. – Mi voz saliendo más brusca de lo que pretendía.

Ella se gira, y por un segundo, vi confusión. Luego vergüenza. Y, tras eso, el rubor que tanto me perdía. No dijo nada, pero siento la tensión. No de incomodidad, sino de algo más denso, más volátil, como electricidad apenas contenida.

La guio al centro del salón, donde las demás graduadas se posicionan para dar inicio al baile. Noto a Tatiana nerviosa, conteniendo el aliento y sus manos sudadas.

- Cierra los ojos y déjate llevar. – Le susurro en su oído, provocándole otro ligero rubor en sus lindas mejillas.

La música baja a un tono más íntimo, casi sensual. Nuestros cuerpos se mueven en un vaivén lento, como olas en calma, aunque dentro de mí todo es una tormenta.

Ella está demasiado cerca.

Su respiración golpea mi cuello.

Ella me lanza una mirada que no sé leer. ¿Gratitud? ¿Sorpresa? ¿O quizás algo más?

Al acabar, ella rápidamente dice de ir a saludar a su familia, pero yo necesito un respiro de las sensaciones que provoca en mí y le digo que voy a buscar a mi hermana, quién también ha venido a la fiesta, porque desde Posentaria todas las hembras de 22 años marcharán hacia Terra y ella, aunque no me guste, también debe ir hacer las Pruebas de Compatibilidad.

AXEL

Vi a Eric antes de que él me viera a mí.

Sabía que vendría con ella.

La vi por primera vez en la fiesta de los Rubens y la sentí esa noche, cuando me acerqué a ella entre las sombras del ritual de Glacitas. Y lo increíble es que la siento ahora, con cada carcajada que da, me impulsa a cercarme a ella y ser yo quién la haga sonreír.

POSEANHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora