El calor de la habitación se desliza por mi piel como una segunda capa. Todo está teñido de dorado, de rojo, de Perlazón y de fuego. Las luces tenues proyectan sombras danzantes sobre las paredes mientras el silencio entre nosotros se llena de miradas que lo dicen todo. Estoy atrapada, rendida, entre dos fuerzas iguales e ineludibles: Eric y Axel.
Me rodean como una tormenta doble, con sus cuerpos tensos, sus ojos ardiendo y sus intenciones marcadas en cada gesto. No sé en qué momento el juego comenzó exactamente, pero ahora el aire está tan cargado que cada respiración se siente como una confesión.
Eric es el primero en hablar. Su voz grave acaricia la base de mi cuello desde atrás.
- Estás preciosa así, princesa. Pero necesito que nos lo digas con claridad. ¿Estás con nosotros? ¿Quieres esto?
Me estremezco. El tono es dominante, pero no hay presión. Solo una espera contenida.
- Sí... - Respondo, con la voz ronca por la anticipación. - Los quiero. A los dos.
Axel se aproxima, su mirada color carmesí clava una promesa oscura en mis entrañas.
- Entonces, obedece. No pienses. Solo siente, muñeca.
Sus dedos rozan mi mentón y lo levantan con firmeza. Me besa con fuerza medida, como si se contuviera por el gusto de dominar el impulso. Eric no tarda en tomar mi cintura desde atrás, sus labios buscan la piel de mi cuello, mordisqueándola apenas mientras una de sus manos explora la curva de mi cadera.
- Te has portado mal. – Vuelve a repetir Axel cuando libra mis labios de los suyos.
- No entiendo. – Le confieso. "¿Qué demonios he hecho yo mal?" En todo caso ha sido ellos, por jugar conmigo, quién iba a pensar que ambos serian parte de la misma fracción.
- Pronto lo entenderás. – Dice Axel para volver a darme un beso ligero. - Es hora de desnudarla y exponerla.
Estupefacta por la situación que ahora mismo me encuentro, más los efectos del Perlazón, ambos machos con paciencia y lentitud no tardan en dejarme desnuda a su merced. Estoy con la cara totalmente roja, avergonzada y con lágrimas a punto de salir de mis ojos, aun así, totalmente mojada de excitación.
Quedo desnuda entre ambos. Eric devorando mi cuello y dejando ligeros besos por mi espalda, mientras a su vez froza provocativamente mis erguidos mugrones. A su vez Axel devora mi cavidad bocal, mientras por primera vez en mi vida alguien toda mi intimidad. Mi excitación esta a flor de piel.
- Está lista. – Escucho decir a Axel.
- ¿Para qué? – Pregunto confundida, pero sin responder a mis dudas.
Axel me gira y empuja ligeramente hacia Eric quien me sostiene en sus brazos y de golpe siento un ligero golpe en mi nalga expuesta. Me giro mirando a Axel, quién tiene esa sonrisa peligrosa marcada brillantemente en su expresión y sus ojos brillando de deseo.
- Hoy no iremos demasiado lejos, muñeca. – Explica acariciándome el trasero.
- ¿Qué quieres decir? – Pregunto mirando a Eric quién se encuentra delante de mí.
- Quiere decir que confíes en nosotros, déjate llevar, princesa, te haremos sentir bien. – Dice Eric.
Seguidamente, Eric agarrándome con una de sus manos por la nuca, me acerca a sus labios carnosos y ambos nos fundimos en un beso. Me dejo llevar por la sensación, por la excitación, por el momento, por ellos. La otra mano de Eric pellizca mis pezones. Axel, a mi espalda, acomoda mi cadera para que este expuesta ante él y empieza a acariciar mi zona intima provocándome convulsiones y corrientes marinas que recorren mi cuerpo entero.
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POSEAN
FantasyPlaneta Viridis, antiguamente conocido como Tierra, cambio el nombre después de la transformación radical que sufrió el planeta. La Era de Hades provocó grandes consecuencias afectando a todas las especies habitadas en el planeta. Se sufrió una alar...
