CAPÍTULO 39: Tatiana

284 29 1
                                        

-Mi preciosa Erika. – Dice en voz baja, casi intima. – Este color te hacer ver divina.

-Gracias, tío. – Responde Erika con una sonrisa perfectamente ensayada, pero hay algo en sus ojos... como una tensión contenida.

El Conde toma asiento al lado de Erika y le coloca un mechón de su cabello detrás de su oreja.

-Ya no estás en casa... No sabes cuanto disfruto verte en estos eventos ahora. Brillas más que cualquiera aquí. – Dice ignorando mi presencia por completo. Arqueo una ceja.

-Bueno, yo me retiro para dejarles su reencuentro familiar. – Digo.

-Oh, no es necesario. – Contesta el Conde, dirigiéndome una mirada. Sus ojos son como cuchillas penetrantes. – Siempre es agradable conocer a las amigas de Erika.

-Soy Tatiana. – Me presento.

-¿Tatiana? - Repite él. – ¿La princesa?

-La misma. – Saludo inclinando ligeramente mi cabeza, manteniendo la etiqueta.

-Un placer. – Responde él. – No siempre se tiene el honor de hablar con alguien de su linaje.

-Gracias...

Erika aprieta sutilmente el brazo del conde, como si quisiera cortar la conversación.

-Es curioso, ¿no crees? – Comenta el Conde, poniendo una mano sobre la de Erika. – Todo este despliegue, toda esta ceremonia... como si nuestros destinos pudieran ser dirigidos por algoritmos, piedras brillantes y presentaciones coreografiadas.

-Es... parte del convenio hecho muchos años atrás entre Aqua y Terra. – Respondo sin saber bien a donde quiere llegar.

Él sonríe, sin humor.

-¿Cree usted en eso, princesa? ¿Cree que un compatible es alguien destinado a usted solo por una reacción química? ¿Cree en el emparejamiento como una verdad absoluta?

-No lo sé. – Respondo con honestidad.

-Qué sensata respuesta. Verá, yo también fui joven una vez. También hice las pruebas de fracción. También espere que me asignaran a mi alma gemela, pero... No siempre el sistema premia a los que aman, a veces te asigna lo inesperado.

Me mira con una tristeza tan real que me sorprende.

-¿Eso le ocurrió a usted? – Le pregunto.

-Fue una parte de mí. – Responde en voz baja. – Pero la sociedad dijo que no. Dijo que ella debía estar con otro y yo fui relegado.

Guarda silencio unos segundos. Luego se inclina hacia nosotras, como si fuera a contarme un secreto que el universo mismo debía ignorar.

-Las pruebas no están hechas para todos. No están hechas para los que sienten demasiado. Para los que desean con profundidad. ¿Ha pensado qué haría usted si le asignara a alguien con quien no quisiera compartir su vida?

Es pregunta me atraviesa. No supe responder.

-Tío... - Dice Erika de repente como si estuviera advirtiéndole de algo.

-Por eso soy tan posesivo con Erika. Quiero protegerla. – Añade el Conde pasando un brazo sobre los hombros de Erika. – Quiero que pueda elegir.

Su mirada me mira fijamente y por un segundo, siento que ve más allá de mí.

-Recuerde mis palabras, princesa. A veces, los incompatibles... son los más compatibles de todos.

No dice nada más. Se vuelve hacia Erika.

POSEANHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora