CAPÍTULO 26: Tatiana

269 31 3
                                        

En el vestíbulo de bienvenida, ya esperan otras candidatas, no aquamarinas, sino jóvenes terranas. Algunas tienen orejas puntiagudas, otras colas, cuernos o alas, cada una con una belleza distinta y desafiante. Reconozco a una loba por su mirada feroz y sus orejas peludas, a una maga por los ligeros cristales flotando a su alrededor como luces vivas y a una demonio por sus alas negras puntiagudas a su espalda...

De pie, en el centro del escenario, un minotauro de casi tres metros de altura, con el cuerpo ancho y unos cuernos que parecen capaces de atravesar una pared. Lleva un traje perfectamente planchado y un reloj de bolsillo antiguo colgando de una cadena dorada. Su apariencia es, sin exagerar, intimidante, pero apenas habla, esa imagen se hace trizas.

- Bienvenidas, señoritas. - Dice con una voz profunda, pero cordial, casi musical. - Soy Minervo, segundo al mando aquí en Doumon y mayordomo de la residencia. Es un honor tenerlas con nosotros.

Se inclina con elegancia y nos ofrece una sonrisa tan genuina que por un momento olvidamos su tamaño. Algunas suspiran aliviadas. Yo suelto una risa muda. Maddie se me acerca y murmura:

- Quiero uno de esos en miniatura para llevar en el bolso.

Nos invita a sentarnos frente al escenario. Esta impecable. Las luces nos bañan con un resplandor frío. Seremos cerca de veinte hembras. Nos sentamos como náufragas en una isla desconocida. Algunas miran al suelo, otras se estudian entre sí y otras murmuran entre ellas. Aunque venimos de mundos distintos, compartimos la misma incertidumbre. Por primera vez siento que la soledad no es mía sola, sino que nos envuelve a todas como un manto invisible. No obstante, las aquamarinas destacamos. No por nuestra actitud, sino por nuestras ropas, por nuestra forma de estar... por ser nosotras. En Terra, ser distinta parece ser equivalente a llevar una diana.

Minervo se ubica en el centro del escenario y alza su voz con la misma calma que un tutor amable.

- Antes que nada, os habréis dado cuenta que desde un inicio se sigue un protocolo estricto de seguridad. También podéis fijaros que hay cámaras por todas partes, estás a aparte de vigilar son utilizadas para grabar vuestro día a día y vuestro progreso en las pruebas para ser transmitido a través de los medios de comunicación. Como resultado, las fracciones sabrán las hembras que se presentan este año y os podrán conocer activamente. – Explica Minervo.

Mensaje claro, estamos siendo observadas, valoradas y evaluadas desde el primer paso. "Esto parece más un reality show que las pruebas que marcarán mi destino romántico."

- Bueno, lo primero será vuestra distribución. Serán alojadas en doce habitaciones, seis por cada una. Las aquamarinas os dividiréis en cuatro, tres, tres y tres.

Maddie, Ari y yo nos miramos. Erika no dijo nada, pero asiente. Confirmamos de manera silenciosa que nosotras cuatro iremos juntas.

- Como bien he dicho antes, la residencia posee cámaras de seguridad y guardias las 24 horas. Esto es por su protección. - Prosigue el minotauro, notando algunas miradas desconfiadas. - Entendemos que para muchas esto será una experiencia desafiante. Terra no es Aqua.

No, no lo es.

- La rutina es simple. A las ocho suena una alarma general para despertarlas. A las nueve, desayuno. A las dos, comida. A las ocho, cena. La cafetería permanece abierta 24 horas para quien lo necesite. Hay libertad para explorar el complejo y, en ciertas horas del día, la ciudad, siempre acompañadas por los de seguridad.

Erika frunce el ceño.

- ¿Siempre con guardias? – Pregunta alguna hembra presente.

- Por su seguridad. - Repite él, como si fuera suficiente excusa.

POSEANDonde viven las historias. Descúbrelo ahora