Capítulo 28 - Limbo

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No recuerdo el momento exacto en que todo se volvió negro, solo sé que la energía dentro de mí se volvió insoportable, como si el universo entero latiera dentro de mis venas, intenté contenerla, respirar, mantenerme firme por Bucky, por mi bebé, pero el cuerpo ya no me respondía y caí, caí en esa bruma negra, no sé por cuánto tiempo realmente...

Sentí cómo el aire me abandonaba, el poder, ese que siempre había creído mío, me atravesó como un rayo, una voz fuerte y clara pero no tanto como para poder decir de quién era, quizá la de Thor, o la de mi propio padre, gritó mi nombre justo antes de que el mundo se apagara.

Cuando desperté, el cielo afuera tenía otro color, era más dorado, más puro, las cortinas doradas ondeaban con tristeza, el aire olía a eternidad, todo se volvió más claro, no estaba en la tierra, estaba en Asgard, estaba en casa.

La luz me envolvía como un manto, parpadeaba mis ojos para ver con claridad, cuando pude ver bien, vi a mi familia alrededor: Thor, Loki, Hela, papá, mamá, sus rostros tensos, sus miradas entre la preocupación y el alivio. Intenté incorporarme, pero Thor me detuvo con una mano suave en el hombro.

— No te muevas, Hanna, tómalo con calma. — empuja con suavidad mi cuerpo sobre el colchón de nuevo.

— Bucky... —murmuré, intentando concentrarme. — Tengo que volver, me necesita, me necesita.—  Loki se adelantó, su voz más fría pero no menos dolida.

— No puedes, no ahora. Si lo haces, pondrás en riesgo al bebé. Tu magia y tu cuerpo están descompensados.

— No me importa —respondí sin pensarlo.— No puedo dejarlo allá. — Estaba sumamente entercada, necesitaba a mi esposo a  mi lado, no me importaba nada más. 

El silencio cayó como un peso, los cinco me miraron con esa mezcla de respeto y temor que aprendieron a tenerme desde que la magia se manifestó en mí y también porque sabíamos que cualquiera de nosotros dolido era peligroso, pero Thor habló con la calma de quien sabe lo que el amor puede hacer en un momento de desesperación.

— Escúchame bien, hermana, tu mejor que nadie sabe que el tiempo aquí es distinto, lo que allá son  horas o días, aquí son semanas o meses. Llevas dormida casi 1 mes Hanna.

— Mi pequeña, lo mejor es que te quedes un mes mas, los primeros 3 meses del embarazo son los mas riesgosos.—  acoto mi madre.  

— El tiempo es justo lo que no tengo, por favor, entiendan.— negué con la cabeza algo incrédula, deslice mi mano por mi vientre dándole una suave caricia, mi padre me sonrió con tristeza. — Es el padre de mi hijo, mi esposo, no es un desconocido cualquiera, por favor...

— Tal vez sí lo tengas, hija, pero aquí, el tiempo corre más rápido, no más lento, quédate por ti y por mi nieto, no solo es mi nieto es el legado de Asgard.— dice mi padre justo en el momento que mis ojos se empañan de lágrimas.

— Steve, Tony, Sam, Natasha incluso Wanda están buscando a Bucky, hermana, acá mientras te recuperas, organizaremos a un par de guerreros para que vayan a pelear cuando sepamos su ubicación.— me trata de tranquilizar Thor. Mis labios temblaron, la idea me dolía, pero también me daba esperanza, por primera vez, podía proteger a ambos, a mi hijo y a Bucky.

 Asentí en silencio, resignándome por el momento a esa decisión.


...

Los días siguientes se sintieron como siglos, mi cuerpo, débil al principio, empezó a cambiar, el vientre, que apenas no mostraba ninguna curva cuando llegué, creció como si la vida dentro de mí no esperara permiso para florecer, ahora se hacía notar mi vientre y era hermoso.
Cada noche, las luces del cielo se movían sobre Asgard como si quisieran recordarme que el tiempo no me pertenecía. Pasaba horas sentada junto al lago dorado, mirando mi reflejo.

Señora BarnesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora