40 - El sol

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Desperté con la sensación de que algo había cambiado en el aire.
No era solo la luz de Asgard filtrándose entre los ventanales ni el canto lejano de los cuernos matinales.
Era distinto.
Era interno.

Abrí los ojos lentamente y lo primero que sentí fue el peso reconfortante del brazo de Bucky alrededor de mi cintura. Dormía profundamente, su respiración pausada contra mi espalda, como si por primera vez en su vida el mundo no le exigiera estar alerta.
Sonreí sin moverme, llevando mi mano a mi vientre.

— Buenos días, pequeño — susurré apenas, no sabía si me escuchaba, pero sentí algo... una presión suave, casi imperceptible, como una respuesta, como un saludo.

Ese latido.
Siempre ese latido.

Me giré con cuidado para observar a Bucky, la luz dorada delineaba su rostro, suavizando las líneas marcadas por la guerra y el tiempo. Pensé en todo lo que había vivido, en todo lo que había perdido... y aun así, ahí estaba.

A mi lado.
Siendo hogar.

Cuando abrió los ojos, me encontró mirándolo, parpadeó una vez, luego sonrió de esa forma pequeña, íntima, que solo me regalaba a mí.

— ¿Ya estás despierta? — murmuró.

— Hace rato —respondí— Estaba hablando con él.— Su mano se deslizó de inmediato hacia mi vientre, como si el gesto ya fuera instinto.

— ¿Y qué dijo?

— Que hoy será un día importante —sonreí ampliamente, Bucky soltó una risa baja y dejó un beso sobre mi frente.

— Entonces será mejor que no lleguemos tarde, iré por el desayuno para ustedes. — le di un beso antes de que se pusiera de pie y se marchara de la habitación. 

Solté un ligero suspiro recordando como cada miembro de mi familia se había enterado de que seria niño ni mas ni menos que el primer nieto de Odín. 

Thor fue el primero en enterarse, luego de mi madre y Bruce. No porque lo planeáramos, sino porque en Asgard las emociones fuertes parecen viajar más rápido que los cuervos de Odín, aunque siendo completamente sincera, tenia a Thor como hermano favorito y si me alegraba que fuera el primero en saberlo.

Estábamos en el salón principal cuando lo vimos acercarse con esa sonrisa enorme que siempre traía consigo, el martillo colgando despreocupadamente de su mano y su cabello rubio como los primeros rayos del sol al amanecer ondeaban con la brisa cálida del castillo.

— ¡HERMANA DE MI CORAZÓN! —exclamó— ¡BUCKY!

Me sobresalté un poco, pero antes de que pudiera decir algo, Thor se detuvo frente a mí, frunciendo el ceño. Sus ojos azules se entrecerraron, observándome con una atención casi divina.

— Algo ha cambiado — dijo lentamente Bucky y yo nos miramos, ambos supimos que no había marcha atrás.

—Thor... — empecé — Hay algo que debes saber. —Él sonrió, expectante.

— ¿Es una buena noticia?

— La mejor —respondió Bucky, con voz firme.

Tomé aire.

— Ya sabemos que será el bebé. — El silencio duró exactamente tres segundos.

Luego, Thor lanzó una carcajada tan fuerte que las columnas vibraron.

—  ¡DEJAME ADIVIINAR! —gritó— ¡ES UNA NIÑA! ¡LO SIENTO EN EL VIENTO! — Antes de que pudiera reaccionar, me envolvió en un abrazo enorme, cuidadoso pero lleno de fuerza.

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⏰ Última actualización: Feb 03 ⏰

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Señora BarnesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora