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Kevin 

El corazón se me saltaba del pecho, jamás imagine ver a la mujer que era mía al lado de otro hombre y ni mas ni menos que del maldito experimento que estábamos queriendo capturar para cumplir nuestro plan... La rabia corría por mis venas con fuerza haciendo que bullyera en mi la ira, de un solo movimiento avente todas las cosas que tenia sobre el escritorio, directas al piso, con ira, cólera y desesperación, el aire me era escaso, no soportaba absolutamente esta situación se escapaba de mi control y me gustaba tenerlo, me desesperaba no tener el maldito control, me desesperaba no poder controlarla a ella, yo la descubrí cuando no era nada, ella era mia, tendria que morir en mis manos, yo seria el único en sentir como su sangre se enfría en mis dedos, como sus ojos suplicantes de piedad se apagan bajo mi poder.

El teléfono suena en su nuevo lugar, el suelo, me agacho de mala gana y lo contesto. 

— General, buscamos por todos lados y no hay rastro de ninguno, no hay actividad en la casa de ellos tampoco...— la bilis sube por mi garganta, agria y amarga.

— ¿Me llamas para decirme algo así? — mi voz trata de sonar neutra pero la ira me desborda.

— General... lo... sentimos, buscamos en todos lados y...

— No, no en todos lados, porque si hubieran buscado sabrían que la maldita se esconde en Asgard. — el silencio al otro lado de la línea me termina por desquiciar, estoy rodeada por unos completos inútiles que no pueden ni hacer bien lo poquito que les pido, no me molesto en despedirme, con toda mi fuerza aviento el maldito aparato a la pared. Y es ahí en donde otro arrebato de ira se manifiesta, de un empujón volteo el escritorio que tengo enfrente volcandolo sobre las cosas que tenia encima, la rabia no me deja ni pensar, no se que hacer ni que decir, lo único que tengo en la mente es esa maldita, esa imagen de ella en la base de los vengadores con ese asqueroso vientre de esa sucia rata de laboratorio, mía, esa desgraciada es mía y ese maldito experimento me la había robado, pero la iba a recuperar. 

 

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Señora BarnesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora