BUCKY
Silencio, eso es lo primero que escucho cuando despierto, un silencio que no parece paz... sino el eco de algo roto.
Abro los ojos, luz blanca, demasiada, me duele, intento moverme, pero el metal frío en mis muñecas me lo impide, grilletes. El brazo izquierdo pesa como si tuviera el mundo entero encadenado a el, el derecho... tiembla, no sé dónde estoy. No sé quién soy por unos segundos, solo hay ruido, fragmentos, voces que no se callan dentro de mi cabeza.
"Misión: eliminar el objetivo."
"El objetivo es prioritario."
"No dudes."
Mi respiración se acelera, las palabras no vienen de fuera, están adentro, como si fueran mías... pero no lo son. Intento recordar, la carretera, fuego, ruido, una figura entre el humo, cabello chocolate casi dorado...Ojos verdes que me miraban como si el mundo terminara allí.
Hanna.
Mi pecho se cierra, no, no puede ser. No, claro que no. Veo mis manos manchadas, no de sangre, sino de memoria, recuerdo los disparos, el sonido, su rostro cuando me vio apuntarle, el temblor en su voz cuando dijo mi nombre, su cuerpo temblando cuando me iba acercando, mi mano en su cuello apretando con fuerza, esos ojos verdes pidiendo auxilio, su cuerpo pataleando bajo mi agarre.
— Hanna... — susurro, apenas un hilo de aire.
El dolor llega después, no en el cuerpo, sino en la mente, es una marea que lo arrasa todo, quisiera arrancarme los recuerdos, pero están tatuados detrás de mis ojos, dentro de todo esta ella...
"Misión asignada."
"El Soldado no siente."
"El Soldado obedece."
No.
No soy eso.
Ya no.
No otra vez.
Me revuelvo en la camilla, los grilletes crujen, siento mi respiración romperse, las imágenes vienen en oleadas: explosiones, órdenes, el rostro de Kevin, ese maldito, su voz en mi cabeza como un virus:
"Ella es la debilidad. Ella te romperá. Acaba con ella."
Y yo... lo hice, o al menos lo intenté. Mi propia mente convertida en campo de batalla, un monstruo manejando mis manos, mi amor convertido en objetivo, ella y mi hijo sufriendo por mi propia mano.
La puerta se abre, luz tenue se filtra lentamente, pasos se aproximan, reconozco uno de ellos inmediatamente, Steve, su sombra se recorta contra el resplandor del pasillo. Se acerca despacio, como si tuviera miedo de lo que pueda hacer, yo también tengo miedo, poco a poco voy reconociendo al resto, junto a Steve estan Sam, Bruce, Natasha y Thor, no veo a mi esposa por ningún lado, el corazón se me parte y la cabeza me comienza a atormentar de nuevo ¿Que hice?
— Bucky... —dice con esa voz cansada, rota—. Estás a salvo.— asiento, pero no respondo, no hay "a salvo" cuando lo que te amenaza está dentro tuyo.
— ¿Y Hanna? — pregunto con temor a lo que me puedan responder, Steve se queda callado viéndome. — ¿Donde esta mi esposa?
— Hanna está viva — responde y mis pulmones se llenan de aire por primera vez. — Esta... — duda en si debe de responder algo más.
— ¿Viva? —pregunto apenas audible, quería confirmar que fuera verdad.
— Sí. Está bien, ella y el bebé, te detuvo antes de que pasara a más.— responde sin decir mucho más.
Cierro los ojos, el alivio me golpea tan fuerte que duele, las lágrimas me queman detrás de los párpados, pero junto al alivio llega la vergüenza, la culpa, el miedo de volver a verla y notar que, en algún rincón de mi alma, sigue durmiendo el Soldado y está listo para hacerle daño de nuevo. Steve me observa un momento antes de hablar.
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Señora Barnes
Fiksi PenggemarLa historia de cómo pase de ser una simple midgardiana a ser heredera del trono de Asgard y estar casada con el "temido" ex soldado del invierno.
