What to expect when... ♡

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Cuando eres el padre de la novia o la madre del novio, piensas que una boda puede ser lo más caótico que te podría tocar vivir; hasta que la vida misma, porque hasta cierto punto, la idea de una boda podría parecer de lo más simple: él compra un esmoquin, ella un vestido blanco, ambos se entregan los anillos y listo. Claro que la realidad era otra & Hillary Campbell-Peters lo sabía; pues recientemente había ayudado a organizar una boda (no la suya) la de su hijo, Jesse Peters.
Y es que con un hijo ya casado y el otro viviendo con su novia en su propio departamento, a sus cuarenta y tres años Hillary no pudo evitar pensar en todo el tiempo libre que tendría al empezar el año. Con dos hijos adultos, parte de una banda exitosa y viviendo sus propias vidas, Hillary no podía evitar preguntarse en qué iba a usar todo ese tiempo que de pronto le pertenecía.

En lo que ella quisiera.

Y es que para una mujer que siempre quiso ser mamá toda su vida, y que lo había sido desde los veintiún años, ese "hacer lo que ella quisiera" sonaba a un millón de posibilidades.

Podría tomar cursos en el centro comunitario de Los Ángeles; sabía por una de sus pacientes que había clases de todo: panadería, belleza, cómputo. Podría entrar a uno de esos cursos si quería. Podría unirse a un club de lectura (lo cual sonaba ideal considerando que, desde que Jesse había anunciado que se iba a casar, los libros que Hillary planeaba leer seguían en lista de espera) podría pasar las consultas con sus pacientes a las tardes y dormir un poco más por las mañanas. Empezar yoga también sonaba como una buena idea.

Era, por primera vez en más de dos décadas, tiempo para ella...

Hasta que el universo, por supuesto, decidió reírse. Oh si! Porque incluso en la recta final de su maternidad, evidentemente Hillary Campbell-Peters no podría tener ni un día tranquilo, ni porque por un año había pospuesto su vida por la boda de su hijo o porque la navidad que acaba de pasar, ella albergó a tanta familia que pudo en su casa para las fiestas al punto en que de milagro, la pobre no terminó con canas demasiado visibles en su cabello rubio, casi como si el universo le dijera:

"Aquellas mujeres que crean que lograron todo en esta vida den un paso hacía delante... ¡pero no tan rápido Hillary!"

Porque la realidad del asunto era que, nada, absolutamente nada, la pudo preparar para lo que pasó hace un año... Bueno, más bien... nueve meses atrás.
Pues la primera señal (en calidad de nausea) la golpeó en un día martes en la tarde a mitad de una consulta, pero como digna madre de su hijo (al que difícilmente logras convencer de que vaya al médico cuando algo no va bien) Hillary ignoró aquello y siguió con su vida como si nada, la segunda señal (más nauseas) ya fue personal.
Porque con el pasar de las semanas (que habían sido solo dos) Hillary se sentía rara y enferma por esto mismo, nada grave solo.. rara: el café le sabía mal, dormía peor, la cabeza le mataba en ocasiones y no soportaba su propio perfume YSL y si, quizá Hillary era el tipo de persona a la que tenías que llevar a rastras al médico porque por voluntad propia, no iba ni aunque su vida dependiera de ello, pero hasta ella no podía negar lo innegable.

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⏰ Última actualización: Feb 21 ⏰

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𝑰 𝑾𝒐𝒏𝒅𝒆𝒓 ☆♡||  𝑱𝒖𝒍𝒊𝒆 𝑨𝒏𝒅 𝑻𝒉𝒆 𝑷𝒉𝒂𝒏𝒕𝒐𝒎𝒔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora