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Navidad... la época más hermosa de todas; muñecos de nieve, pinos, regalos, galletas de jengibre, la idea de santa bajando por la chimenea, los momentos en familia y amigos, los muérdagos en cada esquina... y no menos importante, una boda. ¡oh si! había pasado todo un año desde aquella propuesta de matrimonio entre Jesse Peters y Clarissa Jones-Pérez y, tratándose de ese par; la cuestión de un año se había ido volando, entre grabaciones del siguiente álbum de la banda, promociones, conciertos, entrevistas, además de que por su parte, Clarissa ese año había sido partícipe en el desfile de Victoria 's Secret (desde su colaboración al diseñar los famosos Fantasy's Bras, hasta incluso modelando) mientras que por parte de Jesse, este había terminado su maestría en línea ese verano y eventualmente, titulandose a los tres meses (si, Jesse se había metido a una maestría a pesar de estar en una banda y a pesar de que el año pasado, estaba de gira con los chicos en calidad de teloneros para Taylor Swift y a pesar de eso, se había titulado con mención honorífica) y bajo cualquier contexto que pudieras imaginar, cualquiera creería que esos dos no podrían darse el tiempo de organizar una boda, pero, para fortuna de ambos, contaban con su padres, abuelos, tíos, primos y amigos más cercanos (además del resto de la banda, claro estaba) todos ellos, dispuestos a ayudar y colaborar en lo que hiciera falta, al punto en el que, la mayor tarea de los novios en todo ese proceso (además de probarse el respectivo vestido y traje de cada quien) era decir que si y que no procedía en toda la organización de la boda y para este punto, ni Clarissa ni Jesse, conocían lo que era el estrés... hasta ahora. Pues aunque en California escaseará la nieve, nunca faltaba el aire navideño en cada rincón del vecindario, creando en ambiente decembrino perfecto... Bueno, eso y un poco de caos pre fiestas.
-¡papá ya van tres veces que te digo que el dorado y el plateado no se mezclan!- el estresado grito de Clarissa resonó por toda la casa, casi mansión, su abuelo no pudo evitar observar a su nieta con preocupación -okay chiquita, creo que necesitas calmarte- le pidió mientras le ayudaba a adornar la puerta de la entrada con una guirnalda de esferas -¡pero abue-!- respiró profundo al darse cuenta de que le estaba levantando la voz a su abuelo- Nessa y Dani, llegan en unas horas, traen a sus parejas desde Argentina y la casa sigue patas arriba- explicó exasperada -si princesa, pero a corajes no resuelves nada- le aconsejó Fernando mientras ayudaba a su nieta a bajar las escaleras -si abue, pero ya van seis años que trato de explicar "amablemente" a los hombres a mi alrededor que el dorado y el plateado no se juntan ¡y cada vez que lo digo parece que hablo en chino porque nomás no me hacen caso!- se quejó en voz alta -eso es porque son hombres mi niña- habló su abuela mientras se acercaba a ambos- y los hombres solo conocen de colores primarios- -¿porqué eso no me sorprende?- preguntó resignada -ni idea mi amor, pero el ponche y los buñuelos están listos y a ti mi vida, te hace falta una taza, vamos- se llevo a su nieta a la cocina -y échale un buen piquete de tequila amor- le pidió su abuelo- que le hace falta a la niña- -¡gracias!- exclamó Erick desde la sala -¡te escuché- replicó Clarissa antes de entrar a la cocina con su abuela -si te debo ser honesto- habló Erick acercándose donde su suegro-0 mi hija hace que el Grinch parezca un angelito- -en su defensa diré que, todo el mundo se vuelve loco en estas fechas ¿y de una futura novia a una semana del gran día? ni hablar- comentó Fernando -por lo menos Jesse está lidiando mejor con este estrés de boda que nosotros- concordó Erick con su suegro