No pude mirar a Orlando a los ojos una vez nos entregamos por completo. Definitivamente, ya no sería lo mismo; no después de esta despedida. El corazón lo tenía destrozado, y pensaba en cómo sería mi vida de ahora en adelante.
Levantándome sin pensarlo mucho, recogí mi ropa del suelo y comencé a caminar al baño. Unas manos en mi cintura me detuvieron.
"Natalia, nunca olvides que eres lo mejor que me ha sucedido...te amo, mi reina..." fueron las palabras de Orlando, dándome un beso en el cuello mientras yo cerraba mis ojos.
No tuve contestación para sus palabras; en realidad, no podía hablar. El nudo en mi garganta era enorme, y me sentía culpable, pues fui yo quien tomé esta decisión. Aunque tengo claro que si no lo hubiese hecho ahora, tal vez las cosas llegarían a los extremos.
Orlando pareció entender mi silencio, y me dejó libre. Yo continué mi camino, derramando lágrimas que ya no podía aguantar. Una vez dentro, me lavé el rostro y me vestí. Aun quedaban unas horas, y le debía la visita a Guillermo.
Cuando salí del baño, Orlando aun estaba en mi oficina. Porqué no se había ido? A caso quería que continuara mi sufrimiento?
"Quería desearte que pases una linda tarde. Si necesitas dinero para Kassandra, solo tienes que llamarme. Te amo, mi reina; eso jamás va a cambiar" me dijo este sin moverse desde el lugar en que se encontraba.
"No te preocupes por Kassandra, ella estará bien; te mantendré informado. En cuanto al dinero, no te preocupes....es más...." comenté y comencé a caminar hacia mi cartera, buscando entre las cosas, "creo que esto te pertenece" añadí, entregándole las llaves del auto.
"No Natalia...no las aceptaré. Ese fue un regalo que te hice, y como un regalo se quedará. Es tuyo, yo no lo quiero...no lo necesito..." contestó este rechazando las llaves.
"Es muy costoso, Orlando..."
"Puedo comprar todos los que quiera, Natalia. Todo lo que te regalé en estos cinco años, es tuyo. No quiero nada de vuelta. Gracias por tan hermosos momentos. No sabes cuánto me hubiese gustado que las cosas fuesen diferentes; poder estar a tu lado sin escondernos, haber podido poner dentro de ti esa semilla que llenará tus sueños, tus deseos. Pero...no siempre la vida es como queremos..."
"Orlando, por favor...aun cuando tus palabras son ciertas...no quiero seguir sufriendo más en este momento. Gracias a ti por estos cinco años maravillosos...eres especial y siempre lo serás" no podía moverme de donde estaba, si lo hacía, podía cambiar de opinión.
"Aun cuando no estemos juntos, siempre velaré de ti. Nos vemos, Natalia" Orlando se acercó a mí, tocando mi cara, mientras yo cerraba mis ojos.
Este salió de mi oficina, aun yo con mis ojos cerrados, pero con lágrimas bajando por mis mejillas. Era lo mejor, era lo indicado; si quería realizar mis sueños, esta era la única decisión que podía tomar.
Decidí envolverme una vez más en las cosas que tenía pendiente, dejando a Guillermo para el día siguiente. No quería salir de estas cuatro paredes, mucho menos ante la posibilidad de tener que ver a Orlando una vez más.
Tal y como dijo Kassandra, esta estaba esperándome en la recepción cuando salí.
"Lista?" le pregunté con una sonrisa en mi rostro.
"Sí...lo único que no pude traer conmigo fue mi auto. Mamá no me lo permitió..." aun cuando estaba pidiendo disculpas con su rostro, se veía feliz.
"No te preocupes. Para eso estoy yo..." respondí sonriéndole, y tomando su mano, caminamos hasta el estacionamiento.
"Yo siempre quise este auto!" exclamó Kassandra una vez llegamos a mi auto; haciéndome sentir mal al instante. Ella quería un auto así, y su padre me lo había regalado a mí.
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Duele ser infiel
RomanceNatalia, una hermosa chica, sin familia, pero exitosa. Sus padres fallecieron en un aparatoso accidente y no tenía más familia. Vive un romance con Orlando, un hombre que podría ser su padre. Pero quien despierta en ella sensaciones que jamás imag...
