Una vez nos sentamos en la mesa, con nuestra comida servida, no pude evitar controlar mis deseos de comer. Había sido una mañana algo agitada, llena de emociones, y me había olvidado por completo de que mi cuerpo necesita recargarse.
"Algo hambrienta?" comentó Arnaldo impresionado al ver que no podía detenerme.
"De veras, no había comido nada. No fue hasta ahora que mi estómago se hizo escuchar" contesté sonriendo, algo avergonzada.
"Tan difícil fue la mañana para ti? Anoche la pasamos bien..." la sonrisa era enorme en el rostro de ese hombre.
"Así es. Solo que nos levantamos tarde, y el trabajo fue algo...agotador..." pienso que no podía ponerlo en mejores palabras.
"A penas son las once. Tan difícil fue?"
"Podemos llamarlo así. Luego Jean..." no quería pensar en lo bien que la pasé con Orlando y como luego me decepcioné. De veras, no sé que me sucede, he estado acostumbrada a estas cosas.
"Tienes algún plan para esta noche?" preguntó Arnaldo sacándome de mis pensamientos.
"Es martes... Creo que luego de que Jean salga de aquí, me lo llevaré a la casa e intentaré dormir" sonaba como un buen plan.
"Si quieres, Thais y yo los acompañamos."
"No quiero molestarlos. Thais me imagino que regresará al estudio..."
"De acuerdo, entonces yo los acompaño."
"Arnaldo..." comencé a protestar. De veras no quería molestarlo con esto.
"No es ninguna molestia, Natalia. Si quieres, llevo a Thais, y compro algo de cena. Tal vez unas películas, y los tres pasaremos una agradable tarde."
"Suena bien" respondí, sintiéndome derrotada ante ese hombre. De todas formas, por qué oponerme? Orlando estaría con su familia, yo la pasaría con mis amigos.
"Entonces, eso es lo que haremos. Ahora, terminemos de comer, para saber que le han dicho a Jean."
Qué tenía ese hombre que me hacía sentir tan bien a su lado? Qué podía olvidarme por momentos del sufrimiento que había sentido en el día de hoy? Por qué Jean tuvo que decirme eso anoche?
Una vez estuvimos en el auto, manejé hasta nuestra casa, con Jean aun quejándose de dolor de estómago.
"Seguro que estás bien?" pregunté algo preocupada.
"Sí. Es aun la molestia que siento. El doctor me dijo que los medicamentos que me dio, me pondrían a dormir" respondió este con sus ojos cerrados, casi acostado en el asiento del pasajero.
"Te acuerdas lo que dijiste anoche cuando te llevé a la cama?" aun no podía sacar sus palabras de mi mente.
"Que vales oro? Que si fuese el Señor O no te dejaría ir? Sí, tal vez estaba ebrio, pero me acuerdo. Natalia, sabes que te adoro, mi vida, que eres una hermana para mí. Orlando ha sido espectacular contigo, y es una persona muy buena; pero, hasta cuando Natalia? Hasta cuando seguirás con esto? Acaso no aspiras algún día casarte, tener hijos? Al principio, todo fue divertido, su relación, el clandestinaje. Pero...quiero lo mejor para ti. Estará el dispuesto a renunciar a lo demás por estar contigo? A darte la oportunidad de que seas madre?" aun cuando no lo estaba mirando, sentía sus ojos sobre mí.
"Jean, nunca había pensado las cosas de esa manera; aunque tus palabras anoche me hicieron pensar y me han estado dando vueltas en mi cabeza. Especialmente cuando su hijo cumple años hoy y no vendrá a compartir conmigo. Aunque jamás lo pondría a escoger entre sus hijos y yo" de repente, sentí que mis ojos se llenaron de lágrimas.
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Duele ser infiel
RomanceNatalia, una hermosa chica, sin familia, pero exitosa. Sus padres fallecieron en un aparatoso accidente y no tenía más familia. Vive un romance con Orlando, un hombre que podría ser su padre. Pero quien despierta en ella sensaciones que jamás imag...
