-𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐎𝐌𝐈𝐂𝐄𝐍𝐓𝐄-
La tarde estaba tranquila. Demasiado tranquila.
César estaba en la cocina, apoyado en la barra, contándole a Tn algo sobre una melodía nueva que había estado armando con Carlos. Tn lo escuchaba mientras cortaba fruta, sonriendo apenas, relajada.
El timbre sonó.
Ambos se miraron.
No esperaban a nadie.
Tn se limpió las manos en el trapo y caminó hacia la puerta. César la siguió unos pasos detrás, casi por reflejo.
Cuando abrió, el aire cambió.
Era ella.
La Gorda está ahí. No traía maquillaje llamativo, más delgada que antes, el cabello recogido en una cola baja, con una sudadera oversized. No traía esa actitud retadora de otras veces. Se veía… distinta.
Tn se quedó inmóvil.
César tensó la mandíbula.
— ¿Qué quieres ahora? —preguntó Tn, sin amabilidad pero sin gritar.
—Sé que no tengo derecho a estar aquí… pero necesito hablar con los dos. Por favor. Solo cinco minutos.
Ella levantó la mirada.
-Solo hablar, lo juro.
Tn se hizo a un lado para dejarla pasar.
— Si vas a hablar, habla ya. Sin tus juegos ni nada.
La Gorda asintió.
Entraron los tres a la sala. Nadie se sentó al principio.
El aire estaba espeso.
Ella respiró hondo.
— No vengo a pelear. Ni a provocar nada. Vengo a decir la verdad… porque ya no quiero cargarla.
César cruzó los brazos.
— Pues habla.
Ella miró primero a César.
— Cuando regresé… sí tenía intención de acercarme otra vez como su amiga, quería que nos lleváramos bien, todo lo que te dije esa vez fue cierto.
Tn no reaccionó. Solo escuchó.
—Luis me buscó cuando vio que otra vez nos hablábamos, se dio cuenta que estaban mal entre ustedes y me pidió ayuda.
El silencio se volvió más pesado.
César frunció el ceño.
— ¿Luis?
Ella asintió.
— Me llamó. Me citó. Me dijo que tú estabas cansado. Que Tn ya no era la misma. Que solo necesitabas un empujón para salir de ese matrimonio.
Tn sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
— ¿Qué clase de empujón? —preguntó, con voz firme.
— Que sembrara dudas. Que hiciera comentarios. Que te hiciera sentir que estabas solo. Que insinuara cosas sobre ella… que exagerara cada discusión.
César se cruzó de brazos.
— ¿Estás diciendo que él te pidió que intentaras separarnos?
— Sí.
No hubo dramatismo. Solo una palabra seca.
— Me dijo que tú no ibas a salir de ahí por voluntad propia. Que necesitabas recordar lo que era estar con alguien que te entendiera. —Bajó la mirada— Y yo… acepté. Porque una parte de mí creía que tenía razón, que ustedes no estaban bien. Ese fue mi error, meterme en algo que no era mi asunto.
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𝙎𝙞,𝙎𝙞 𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙩𝙪 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣}
Romance𝙋𝙚𝙧𝙢𝙞𝙩𝙚𝙢𝙚 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣} 💌𝑺𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒂 𝑻𝒆𝒎𝒑𝒐𝒓𝒂𝒅𝒂💌 -Y es que eres tú La mujer que yo soñaba Que algún día me acompañara Y poderla presumir [...] No fue falta de amor. Fue falta de palabras. Entre silencio...
