𝐓𝐍 𝐆𝐀𝐌𝐄𝐙.
El sonido de la puerta cerrándose resonó en la casa, dejándome con un nudo en la garganta.
Me quedé en la cocina, mirando el plato vacío frente a mí. Me dolía que nos sintiéramos así, distantes, incómodos. No estábamos acostumbrados a esto. Casi nunca peleábamos, casi nunca dejábamos que algo se interpusiera entre nosotros. Y ahora, de repente, el silencio se sentía más grande que cualquier palabra.
"Haz lo que quieras, TN. Ya no voy a rogarte."
Sentí un nudo en la garganta. ¿Así de fácil? ¿Así de simple?
Apreté los labios y me obligué a respirar hondo. No quería pensar en lo que había dicho, en la forma en que su mandíbula se tensó, en cómo su voz sonó fría. Porque si lo hacía, iba a doler más.
Apoyé los codos sobre la mesa y me froté las sienes. No quería que esto se convirtiera en algo más grande. No quería que pasara otro día en el que no habláramos con normalidad.
César y yo siempre habíamos sido de resolver las cosas con tranquilidad. Claro, a veces había desacuerdos, pero nunca eran graves. Nunca nos íbamos a la cama molestos. Esta vez… esta vez no habíamos sabido cómo manejarnos.
No era una discusión pasajera, no era una de esas peleas que se arreglaban con un simple "lo siento" y un beso. Había algo más profundo, algo que se había estado acumulando entre nosotros y que ahora nos estaba separando más de lo que queríamos admitir.
¿Debía ir a hablar con él?
Cerré los ojos y suspiré. No me gustaba estar así con él, pero tampoco quería forzar la conversación si aún no estaba listo.
Subí las escaleras con calma, sin hacer ruido. Cuando pasé por la puerta de nuestra habitación—de su habitación, por ahora—me detuve un segundo. Podía escucharlo moverse dentro, suspirando de vez en cuando.
Me mordí el labio, indecisa. ¿Entraba? ¿Esperaba a que él lo hiciera?
No quería que esto se prolongara.
Pero tampoco quería que se sintiera presionado.
Seguí caminando hasta la habitación donde me estaba quedando y cerré la puerta detrás de mí. Me dejé caer sobre la cama y saqué mi celular.
Nada. Ni un mensaje suyo.
No debería sorprenderme, pero aun así, me dolió.
Tragué en seco y bloqueé el teléfono, dejándolo boca abajo en la mesa de noche.
Me giré sobre un costado, abrazándome a mí misma, como si eso pudiera calmar la sensación de vacío en mi pecho. ¿En qué momento llegamos a esto?
¿En qué momento pasamos de no poder estar un segundo separados a dormir en habitaciones distintas?
Cerré los ojos, pero mi mente no me dejó descansar.
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𝐂𝐄𝐒𝐀𝐑 𝐏𝐀𝐑𝐑𝐀.
Cerré la puerta de la habitación con más fuerza de la necesaria.Me apoyé contra ella por un momento, pasando una mano por mi rostro.
Odiaba esto.
No estábamos acostumbrados a pelear, y aunque esto no había sido exactamente una pelea, sí había sido un mal momento. Uno de esos que dejaban un sabor amargo.
Pasé las manos por mi rostro una vez más y solté un suspiro pesado antes de dejarme caer en la orilla de la cama. Mi mirada recorrió la habitación. Su lado de la cama intacto. Su perfume aún impregnado en el aire.
Pero ella no estaba aquí.
No podía evitar pensar en las veces que la veía dormida, con su cabello desordenado sobre la almohada, abrazada a mi lado como si el mundo entero se resumiera en nosotros dos.
Y ahora… ni siquiera quería estar en la misma habitación que yo.
Apreté la mandíbula y saqué mi celular, casi por instinto.
Nada. Ni un mensaje suyo.
Deslicé los dedos por la pantalla, abriendo la galería. No sé por qué lo hice, pero de pronto, ahí estaban. Fotos de nosotros.
Ella sonriendo con esa expresión radiante que siempre me jodía la cabeza.
Fotos de hace meses, cuando las peleas no eran tan constantes, cuando no nos mirábamos con tanto resentimiento.
Cuando no había tanta distancia entre nosotros.
Me detuve en una foto en particular. Era de nuestro aniversario.
Ella llevaba ese vestido rojo que me volvía loco, su sonrisa amplia mientras me miraba como si yo fuera el único hombre en el mundo. Como si nada más importara.
¿Cuándo fue la última vez que me miró así?
Bloqueé el celular de inmediato y lo dejé a un lado. No tenía sentido seguir viendo eso. Solo hacía que el vacío en mi pecho se hiciera más grande.
Me incliné hacia adelante, apoyando los codos en mis rodillas y entrelazando los dedos. Quería hablar con ella. Quería arreglar esto.
Pero cada vez que intentábamos hablar, terminábamos peor.
Me levanté sin hacer ruido y caminé hacia la puerta.
Me quedé ahí, con la mano en la manija.
Podría tocar.
Podría llamarla, abrir la puerta y verla.
Pero entonces recordé la forma en que me miró en la cocina. La frialdad en su expresión. Su risa sarcástica cuando intenté disculparme.
Mis dedos se apretaron sobre la manija.
No. Si ella quería hablar, que fuera ella quien lo buscara.
Me alejé de la puerta y regresé a la cama. Me dejé caer sobre el colchón, sintiendo el peso del cansancio, pero sin ninguna intención de dormir.
Cerré los ojos y exhalé lentamente.
Sabía que ella estaba despierta.
Sabía que, al igual que yo, estaba acostada en la oscuridad, con la mente llena de palabras no dichas.
Me pregunté si también estaría recordando los momentos buenos. Si también le pesaba el silencio como a mí.
Si, en el fondo, estaba esperando que yo tocara su puerta.
Pero ninguno de los dos se movió.
Ninguno de los dos cedió.
Y así, con la casa en completo silencio, la distancia entre nosotros creció un poco más.
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Helousisimas/ hola hermosisimas
Oigan, tengo ya varios capítulos escritos pero ocupó organizar su orden porque los escribí a como me surgían las ideas😪.
Les adelantaré un poco más y ya los organizo y se los subo, por si me tardo en publicar capítulos!.
Las amo chicas, gracias por su apoyo, voten mucho y les subo rápido capitulo😚.
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𝙎𝙞,𝙎𝙞 𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙩𝙪 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣}
عاطفية𝙋𝙚𝙧𝙢𝙞𝙩𝙚𝙢𝙚 {𝘾𝙚𝙨𝙖𝙧 𝙋𝙖𝙧𝙧𝙖 𝙮 𝙏𝙣} 💌𝑺𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒂 𝑻𝒆𝒎𝒑𝒐𝒓𝒂𝒅𝒂💌 -Y es que eres tú La mujer que yo soñaba Que algún día me acompañara Y poderla presumir [...] No fue falta de amor. Fue falta de palabras. Entre silencio...
